Por Chela Vargas|¿Se desintegran los valores? (Opinión)

A veces otras épocas y latitudes nos ilustran sobre la desintegración valorativa de nuestras sociedades. La Viena del siglo XIX, trasfondo cultural de la obra de Sigmund Freud, presencia la caída del liberalismo austriaco y la crisis de las estructuras patriarcales y familiares. El pesimismo respecto a los cambios políticos, económicos y sociales significó replegarse en el narcisismo, la magia, los estados psíquicos “diferentes”.

Como describe Dvorak, son manifestaciones de una sociedad escindida que perdió el sentido de la cohesión social y donde todo parecía falso, desde los símbolos del liberalismo hasta la doble moral de la burguesía. Los derechos del hombre y los vaticinios de igualdad y prosperidad enunciados en la Revolución Francesa se desdibujan.

Sus expresiones simbólicas de religión, representaciones ideológicas, Estado y leyes, se convierten en soportes de la injusticia y la desigualdad.

Hoy, en nuestro país, cuando la oposición fascista atribuye a los revolucionarios la escisión social existente, esconde el temor a reconocer su propia crisis de valores.

Su presencia mayoritaria en la Asamblea Nacional (AN) ha evidenciado su brutal indolencia frente a los problemas fundamentales del pueblo. Son apáticos, insensibles, narcisos, individualistas. Son muchos los que aceptan sin chistar su falsa comedia de cada día.

Mientras tanto, nuevos y viejos actores recrean la escena. Los horoscopólogos entronizan el “yo energizado”. La suma de energías individuales, sin acción ni lucha social, producirán el milagro de la nueva sociedad.

Viejos representadores se “renuevan”. Henry Ramos Allup desenvaina la espada del “asesinar primero y olvidar después” y se obsesiona con una ley criminal que borre los crímenes de la famosa “salida” y deje impune la muerte de los 43 compatriotas. Tomás Guanipa se opone a la solidaridad con el pueblo ecuatoriano. La Iglesia, cómplice de estas acciones fascistas, renueva sus confabulaciones del pasado, y hace suyo el rezo por la “libertad de los presos políticos”. Bachaqueros y especuladores saquean el bolsillo de los pobres. La mediática autodenominada MUD monta el show del referendo.

Mientras, los predicadores nos barnizan con su prédica individualista y banal para la perfecta armonía de nuestra psiquis.

vargasmchela@gmail.com

3 Comentarios

  • El hecho de vivir frente a la realidad de cambios radicales implica comprender mejor los clamores de la historia.De allí la importancia de utilizar las ventajas del método de análisis marxista para poder recorrer las sendas adecuadas que permitan superar las etapas del desarrollo humano.El artículo de Chela Vargas,en este caso,nos advierte claramente de los peligros del fascismo,afincado,por supuesto,en los dictados de la ciencia de la historia.Pero también nos asoma causas como el manejo de la conciencia como base de sustento para justificar lo aberrante y degradante del manejo del poder por parte de las elites que políticamente pierden espacio en las sociedades.Es necesario que nuestro análisis sociológico de ahora nos ayude a buscar los correctivos para evitar que el fascismo triunfe de nuevo y nos sumerja en un caos.Por ello cualquier esfuerzo por difundir la conducta de nuestros lacayos y su jefe imperial debe ser diario,permanente y en todos los espacios.El pueblo lo entendera.

  • Mis Brazos y manos abiertas
    Cual Marisela
    Ofresco en ellas
    Toda mi voluntad Fuerza y coraje
    Para enrumbar el tercer motor
    Ese que podrá desempolvar los valores
    intrinsecos en cada ser
    que despierte como aquel Por ahora
    Bolivar y chavez esperan por nosotros
    Vamos……

  • Constantemente las sociedades experimentan trances en la conducta humana, que conllevan a la deficiencia de la moral y de los buenos principios, vivimos a diarios experiencias y conductas q se desprenden de los modelos q manipulan la conducta humana, eso se refleja en la conducta social, nos han impuesto a lo largo de la historia, modelando nuestras culturas propias, alterando nuestros patrones y valores.