5 de julio: día venturoso donde quiera que respire un venezolano

Bajo la luz de la luna, con un banquete y brindis, canciones patrióticas entonadas por un coro de música y un baile de gala se celebró en Angostura en 1821 el aniversario once del 5 de julio de 1811, según reseñó el Correo del Orinoco. La noticia de la victoria en Carabobo se desconocía en la localidad, pero fue la primera vez que la fecha se conmemoró solemnemente en la Venezuela recién liberada de España

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En el número 110 del sábado 21 de julio de 1821, el Correo del Orinoco abre su edición con el título “Aniversario del 5 de Julio”. Allí se incluyen comentarios y una reseña de los actos festivos realizados en Angostura para celebrar la magna fecha. Apenas un mes antes, El libertador Simón Bolívar y su ejército patriota habían sellado la libertad de Venezuela con el triunfo en las sabanas de Carabobo sobre las tropas realistas.

En el primer párrafo, el periódico fundado por Bolívar se refiere al significado del 5 de julio de 1811 cuando se “sanciona” la carta de independencia, según se expresa en un largo segundo párrafo.

El primer párrafo señala textualmente: “Este día recuerda a Venezuela la época más brillante de su elevación y de su gloria, en que los Representantes del Pueblo, intérpretes de su voluntad soberana, ha ostentado a la faz del Universo, no ya como la esclava sumisa de la España, sino como una Nación libre e independiente; día mil veces venturoso, donde quiera que respire un Venezolano celebrará perpetuamente tu aparición la inmensa carrera de los tiempos; y cuando la suerte le prive de mezclarse en los festivos aplausos de las Ciudades, su corazón te saludará con las dulces efusiones del enternecimiento” (sic).

Del cinco de julio de 1811, del cual se conmemoran 209 años, la literatura histórica ha referido que se firmó el Acta de Independencia, cuando en realidad la firma de los diputados no se produjo en su totalidad en esa fecha, sino que se fue agregando en los días siguientes. El comandante Hugo Chávez, en sus frecuentes disertaciones, se encargó de aclarar la interpretación.

En su edición del sábado 8 de julio de 1820 el periódico patriota publicó el Acta de Independencia de Venezuela, que comienza con “En nombre de Dios Todopoderoso”.

“Nosotros, los Representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela en el Continente Meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente el 19 de Abril de 1810…”.

El texto del acta ocupa toda la primera página del periódico y casi la mitad de la segunda columna de la página 2, en la que también se incluye un análisis.

El acta concluye fijando la data: “Dada en el Palacio Federal de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran Sello Provisional de la Confederación, refrendad por el Secretario del Congreso, a cinco días del mes de julio del año de mil ochocientos once, el primero de nuestra Independencia. El presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez Domínguez. El Vicepresidente, Luis Ignacio Mendoza (siguen las firmas de los Diputados”.

Divisando el punto de reposo

El segundo párrafo de la nota del periódico en 1821 asienta algunas reflexiones sobre el proceso vivido: “Once años han transcurrido desde que se sancionó aquella solemne carta; y en este espacio, ¡cuántas extraordinarias vicisitudes, cuya memoria nos enseña a apreciar mejor nuestra actual situación!. El infortunio desatando un raudal de males espantoso; la naturaleza encruelecida por el más formidable de sus efectos; la política aguzando aquí el puñal del fanatismo, atizando allá la tea de la discordia, y reagravando por todas partes el yugo de la tiranía, parece que conspiraron a completar la obra funesta de nuestra ruina y exterminio. Incapaces, sin embargo, de violar el juramento que hicimos al Eterno de mantener hasta el último suspiro de nuestra amada Independencia, hemos despreciado los peligros, porque solo teníamos presente el galardón que nos esperaba; la muerte no nos ha amedrentado, pues hemos aspirado a vivir en la posteridad; hemos separado la vista de nuestros enemigos furiosamente encarnizados, para fijarla en el género humano que aclamaba nuestra empresa. Vencidos, pero no subyugados, oprimidos, más no humillados, perseguidos y nunca deshonrados, hemos exhibido al mundo el ejemplo más prodigioso de magnanimidad, de firmeza y de constancia”.

El texto agrega enseguida: “La España, entretanto, arrastrada por el vórtice de las revoluciones que han señalado en Europa los principios del actual siglo, nos ha dado lecciones provechosas para resistir al poder arbitrario. Pero ¡ah! bárbaramente injusta, ella es libre, y quiere que permanezca esclava la América; ama la Independencia, más la aborrece en sus propios hermanos. Ofertas de una Constitución nula y contraria a nuestra felicidad; manifiesto de un Rey, en que bajo la miel se oculta un mortífero veneno, indultos, invitaciones de parte de sus agentes, armisticios, las artes de la perfidia, y las maquinaciones del engaño, y las asechanzas del fraude, y los artificios de la maldad, véase aquí la conducta que con la América ha observado la España regenerada .Vanas e ilusorias han sido sus tentativas. Nosotros imperturbables, hemos continuado la marcha por el sendero en que nos han guiado el honor y la virtud; comenzamos a recoger el fruto de nuestras fatigas, y ya divisamos el punto de reposo, en que, sentados a la sombre del árbol de nuestra victoria, podremos entonar himnos a la paz y de la Independencia”.

Bajo la luz de la luna

En julio de 1821, por primera vez se puede festejar el aniversario del 5 de julio en una Venezuela libre, luego del triunfo en la Batalla de Carabobo. Bolívar estaba en Caracas, ciudad a la que arribó el 29 de junio de ese año, según el Correo Extraordinario del Orinoco, del jueves 12 de julio de 1821, firmado el 2 de julio en Machurucuto por Carlos Soublette. Allí Soublette señala: “El cuerpo enemigo al mando del Coronel Pereira se retiró de Caracas por Catia con dirección a Carallaca (sic)”. De la nota se infiere que Soublette no estaba enterado de la victoria en Carabobo, y tampoco la redacción del Correo del Orinoco.

“De los acontecimientos que precedieron este resultado aún no he recibido informes; pero creo que la Campaña está decidida”, afirma el general Soublette.

Por esos días el Correo del Orinoco publicó un número extraordinario en varios idiomas para reportar el triunfo de Carabobo, pero no fue sino hasta el 28 de julio de 1821 cuando el impreso publica el parte oficial de la Batalla de Carabobo, firmado por el ministro Pedro Briceño Méndez.

El festejo del 5 de julio de 1811, celebrado en Angostura, fue detallado en la edición del sábado 21 de julio.

“Los habitantes de Guayana”, señala el periódico, “así nacionales como extranjeros, se han esmerado en festejar la memoria de este día con cuantas demostraciones de regocijo le ha dictado su patriotismo. El Sr. Comandante General de la Provincia dispuso dar, a nombre del Gobierno, un banquete en la propia casa del S.E. el Sr. Vicepresidente de Venezuela, donde, después de haberse celebrado por la mañana con completa solemnidad en la Santa Iglesia Catedral, se reunió a las 5 de la tarde un concurso numeroso, compuesto de todas las Autoridades Militares, Civiles y Eclesiásticas, Oficialidad, empleados principales, y otros varios Ciudadano . Las mesas colocadas en el patio, se veían cubiertas de las viandas y manjares más exquisitos que pudo suministrar el país, y servidas con el mejor orden, circunspección y decoro. La serenidad de la noche, en que la Luna brillaba con una luz templada, los brindis festivos que resonaban en contorno, las canciones patrióticas con que correspondía un coro de Música, todas estas circunstancias contribuyeron a imprimir al acto un aire de grandiosidad y magnificencia, cual convenía al objeto de la celebridad. Luego se pasó a la sala de los postres en que sobresalían la elegancia y el buen gusto, y de allí se trasladaron muchos de los convidados a la del baile que estaba primorosamente adornada, concluyendo con él la función”.

T/ Manuel Abrizo
F/ Archivo CO
Caracas