Ediciones Correo del Orinoco presentó La violencia mediática|El académico Vicente Romano alertó sobre la sumisión que incentivan los medios de comunicación

Foto/Héctor Rattia

El académico español Vicente Romano vino a Venezuela por segunda vez a presentar la publicación La violencia mediática en el contexto de la Filven, que Ediciones Correo del Orinoco compartió gratuitamente en esta fiesta de las letras que se realizará hasta el domingo 18 de marzo en el Teatro Teresa Carreño y zonas aledañas.

De su misma autoría, esta casa de publicaciones también editó La intoxicación lingüística, el uso perverso de la lengua (2011). Hoy a sus 77 años compartió con el Correo del Orinoco en una conversación.

¿Qué es la violencia mediática?

-Es la imposición de significados a través de la palabra y la imagen hasta el punto que el receptor se identifica con eso y acepta esos significados, porque es más barato para el poder tener la policía dentro de la cabeza que pagar un cuerpo represor, y no es estético ver a los niños, mayores y jóvenes como ahora en España que sangran con los porrazos de la policía. Eso no esta bien visto si admitimos que las cosas no se pueden cambiar y todo está como debe estar, para eso están los medios. Hago una selección de técnicas que se emplean sobre todo en los Estados Unidos y en el resto mundo con esto de la globalización de la comunicación usamericana o norteamericana, que es una comunicación que copió prácticamente todas las técnicas del nazismo del ministro de Propaganda, (Joseph) Goebbles, y cuando los estadounidenses llegaron allí se llevaron a los 3 mil trabajadores del ministerio a trabajar con ellos en las técnicas que utilizan que son casi las mismas literalmente. He tenido la suerte de formarme académicamente en Alemania, por lo tanto, he estudiado las técnicas del nazismo y ahí están en el libro las técnicas del engaño y las mentiras del capitalismo. El resultado de eso es el silenciamiento que corta y limita el conocimiento, no dominamos nuestro entorno y la realidad, en ese sentido hay el secuestro del conocimiento, entonces la lucha sería ampliar naturalmente el conocimiento, eso es lo que están intentando hacer aquí en Venezuela.

¿Cuál es la forma en la que los pueblos del mundo pueden luchar contra esta dominación?

-Creando medios propios y aquí tienen la posibilidad y disponen de ellos. En nuestro caso (España), en donde carecemos de medios de comunicación de izquierda, es creando medios propios y con la palabra, la conversación. Lo que en nuestra cultura son lugares del tiempo donde la gente se reúne para hablar, que hoy están despareciendo, se han privatizado. No hay sitio donde la gente pueda dialogar. ¿Qué se consigue con eso? Que la gente no contraste la opiniones y no descubra lo que tienen en común. Por ejemplo, de qué van a hablar los 6 millones de españoles que están en desempleo. Hablar unos con otros es peligroso podemos descubrir que todos tenemos la necesidad de cambiar las cosas y eso es peligroso para el poder.

-¿Cuál es la importancia del lenguaje que se usa en los medios?

-Hay que recuperar el lenguaje propio y llamar las cosas por su nombre. El lenguaje del dominio no es naturalmente el de la emancipación, entonces hay que recuperar el lenguaje de la autodeterminación, de la libertad y la emancipación que es el nuestro. Hay que llamar a las cosas por su nombre, he venido aquí para aprender porque estas cosas no las tenemos. Tengo un interés y un placer por ver que esto es posible. Por ejemplo, hoy (lunes) me han llevado a Ciudad Caribia y afortunadamente he descubierto con una damnificada que he visto con mis propios ojos el socialismo, porque en la sabia y vieja Europa dicen que la utopía socialista es imposible; está imposibilitada que es otra cosa distinta. Aquí la utopía socialista comienza a cabalgar por Venezuela, por el altiplano boliviano, por la selva de Ecuador.

¿Cuál es el futuro del texto escrito?

-No creo que va a desaparecer. No es lo mismo leer en un libro que en pantalla. A mi me han regalado una tableta que no sé manejar y no tiene los libros que quiero leer, le meten los libros que ellos quieren que lea, eso facilitaría no sé hasta que punto la lectura. El texto escrito está en la evolución de los medios, un medio no desaparece porque haya aparecido otro, cada uno busca su nicho y han llegado estas tecnologías, cuando vengan otras encontraran su nicho. Creo que el libro se puede convertir en un objeto de lujo, es muy caro en España e inconcebible un libro gratis en una sociedad libre de mercado, que es la sociedad de comprar y vender pero hasta cierto punto, por ejemplo, Cuba no puede comprar ni vender, no respetan ni sus propias leyes.

Usted ha sido considerado como un autor clandestino, ¿qué opina al respecto?

-Las cosas que escribo son incómodas para el poder establecido, improcedentes de acuerdo con su sistema de valores, políticamente incorrecto, como dicen, consideran que mis ideas son contrarias a las suyas, hostiles y sí, yo soy incómodo adrede, no es inocua mi actividad. En Europa y en España, una sociedad que no tiene futuro, me gustaría que estos indignados fuesen más adelante y que se casen con la rebeldía de la trasformación. Me gustaría que eso cambiase por eso estoy agradecido al Minci (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información) por darme la oportunidad de irme y ver que la utopía imposibilitada se esta haciendo posible aquí.

Texto/Heberto Hernández
Foto/Héctor Rattia