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Cerca de la Costa de Oregón, en Estados Unidos

Detectan que volcán submarino emitió señales antes de entrar de erupción en 2011

11 junio 2012

Bill Chadwick, geólogo de la Universidad Estatal de Oregón,afirma que la relación entre la sismicidad, la deformación del fondo marino y la intrusión de magma no ha sido demostrada hasta el momento en un volcán submarino

Un equipo de científicos afirma que el volcán submarino Axial Seamount, ubicado a unos 250 kilómetros de la costa de Oregón, produjo señales claras horas antes de su inminente erupción. Por otro lado, nuevos análisis –utilizando datos de hidrófonos submarinos– también muestran un repunte brusco en la energía sísmica 2,6 horas antes de que la erupción comenzara, lo cual podría conducir, en el futuro, a pronósticos a corto plazo sobre la actividad de los volcanes submarinos.

Según los investigadores, el volcán estudiado podría entrar de nuevo en erupción, tal y como muestra el patrón cíclico de las mediciones de deformación del suelo registradas en el fondo marino. Los resultados de la investigación, que fue financiada por la National Science Foundation, la National Oceanic and Atmospheric Administration y el Monterey Bay Aquarium Research Institute han sido publicados en la revista ‘Nature Geoscience’.

Bill Chadwick, geólogo de la Universidad Estatal de Oregón, y autor principal de uno de los tres estudios que integran la investigación, afirma que la relación entre la sismicidad, la deformación del fondo marino y la intrusión de magma no ha sido demostrada hasta el momento en un volcán submarino. Según el investigador, el volcán Axial es único, ya que está situado en uno de los pocos lugares en el mundo que se encuentran monitoreados.

Chadwick explica que “hemos estado estudiando el lugar durante años y el levantamiento del fondo marino ha sido gradual y constante, dos años después de su última erupción. Sin embargo, la tasa de inflación del magma pasó de ser gradual a rápida 5 meses antes de la erupción, lo cual indicaba que la próxima erupción se avecinaba”.

Por otro lado, Bob Dziak, geólogo marino de la Universidad Estatal de Oregón, había desplegado previamente hidrófonos en el volcán Axial que monitoreaban las ondas de sonido de la actividad sísmica. Durante un período de cuatro años antes de la erupción de 2011, tuvo lugar un aumento gradual en el número de terremotos pequeños, y aumento general de la energía sísmica, como resultado de estos terremotos.

Dos horas antes de la erupción del 6 de abril de 2011, según explica Dziak, los hidrófonos recogieron la señal de, literalmente, miles de pequeños terremotos en pocos minutos, que expulsaron magma desde el interior del volcán y rompieron la corteza. A medida que el magma ascendía, se abrió camino a través de las grietas, creando una explosión de la actividad sísmica que se intensificaba a medida que se acercaba a la superficie.

Los investigadores también utilizaron un robot sumergible para hacer rebotar ondas de sonido en el fondo del mar, desde una altura de 50 metros, mapeando así la cartografía de Axial, antes y después de la erupción de 2011. Este mapeo permite a los geólogos distinguir con claridad los flujos de lava de 2011, de los flujos de lava anteriores.

“Estos vehículos submarinos autónomos generaron mapas que nos permitieron, por primera vez, identificar el espesor y la extensión de los flujos de lava, en alta resolución”, afirma el ingeniero David Caress, coautor del estudio.

Conocer los acontecimientos que condujeron a la erupción –y el alcance de los flujos de lava– es importante porque, en los próximos años, los investigadores podrán instalar nuevos instrumentos y cables submarinos cerca de Axial, como parte del proyecto Ocean Observatories Initiative. Estos nuevos instrumentos aumentarán enormemente la capacidad de los científicos para vigilar el mar y el fondo marino del Pacífico Noroeste.

Los científicos también observaron y documentaron respiraderos hidrotermales recién formados con actividad biológica asociada. Según Chadwick, “la combinación de estas observaciones biológicas, con nuestro conocimiento de la deformación de la tierra, la sismicidad, y la lava provenientes de la erupción de 2011, nos ayudarán a conectar la actividad volcánica bajo el agua con la vida que sustenta”.

Fuente/Europa Press