Año de estabilidad y dificultades

Por: Walter Ortiz

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2018 concluye con muchos desafíos aún por trascender, con mayores perspectivas en torno a la política y con asuntos pendientes en el campo de la economía, especialmente aquella asociada a lo cotidiano y que tiene dos grandes frentes, nuestra estructural y peligrosa dependencia absoluta de la renta petrolera y el bloqueo económico financiero del departamento del tesoro de EE.UU, cuyas afectaciones nadie, salvo un fanático, puede negar.

En el terreno político avanzaron sendos procesos electorales que, a pesar del relato de fraude que tanto daño ha hecho a la oposición, dada su estrategia de demolición de la Revolución Bolivariana; resultaron incuestionables teniendo especial énfasis la reelección de Nicolás Maduro como Presidente de la República para el período constitucional 2019-2025.

Con la elección del 9 de diciembre, de concejales, quedó ratificada la democracia y las elecciones como mecanismo idóneo para dirimir controversias y avanzar en el proceso de estabilización nacional, cuestión urgente para el país en general pero especialmente para cimentar la confianza de los venezolanos en su sistema político fruto de la Constitución de 1999.

Teniendo una paz y estabilidad política interna más consolidada, saldando conspiraciones, intentos de magnicidio y cualquier fórmula violenta que procure alterar el orden constitucional en la República; el actual momento constituyente que vive la Nación es ideal para profundizar tanto en la carta magna que será objeto del escrutinio popular, así como en la acciones para la estabilidad económica tan demandada por nuestro pueblo.

En este campo, lo económico, Venezuela esta cruzada de las dos grandes vertientes mencionadas: dependencia estructural de la renta petrolera y el bloqueo inmoral e ilegal impuesto por el gobierno estadounidense por nuestra decisión de hacer lo que nos plazca de acuerdo a una solo cosa, los intereses de la República Bolivariana de Venezuela.

Sobre lo primero, trascender el metabolismo rentista de 100 años en poco tiempo es sencillamente una fábula. Razón por la cual la renta petrolera seguirá siendo el motor de la economía nacional por un buen tiempo, lo cual necesita estabilizar la producción nacional de petróleo, sosteniendo nuestra soberanía constitucional sobre este y otros recursos estratégicos. Sin embargo lo primero es urgente para promover mayor estabilidad económica, cuestión en la cual van los principales apoyos de aliados estratégicos de la comunidad internacional.

Sin embargo, y valga la advertencia, sería absurdo creer que sólo esto garantiza estabilidad. Debemos romper esos ciclos de bonanza y agricultura de puertos por un sistema económico diversificado. Ello sigue implicando fortalecer la pequeña y mediana industria y en especial a nuestros productores, comuneros, formas distintas de asociación y producción capaces de generar un metabolismo distinto al parasitismo económico de pequeños grupos acostumbrados a dólares subsidiados, fuga de capitales, importación de bienes terminados y especulación como modus vivendi.

Ello también implica, entendiendo que el programa de estabilización económica lanzado por el Ejecutivo Nacional tiene una meta superior de dos años, que las correcciones como las anunciadas por el Presidente Maduro el 29 de noviembre (promoviendo en primer término la estabilidad salarial del pueblo) vayan acompasadas con el tema del precio de la gasolina, la política fiscal (aún anclada en el metabolismo de la renta petrolera y su reciclaje) y el sostenimiento de programas de protección social y servicios esenciales con la contribución de todos y todas y no simplemente por la acción del Estado.

Este tema, enmarcado en las constantes amenazas contra Venezuela que no pueden despacharse irresponsablemente, seguirá siendo objeto de debate pero necesariamente yendo al fondo y no solo en la cotidianidad que, con razón y preocupación, reclama en definitiva luces al final del túnel para nuestro pueblo. La economía venezolana y su estabilidad no son un asunto sencillo, por tanto el liderazgo político nacional debe ahondar en acciones, mensajes y generación de espacios de debate sobre este asunto.

Año de trances y dificultades, pero de estabilidad política aún presente, no exenta de desafíos y enemigos claramente visibles pero con mejor cara para afrontar un 2019 donde tendremos que seguir dando al mundo nuestra determinación de hacer lo que sea para sostener nuestra independencia nacional y nuestro derecho a construir el futuro en democracia, soberanía, paz y libertad. Feliz y esperanzado 2019 para nuestro pueblo venezolano.