Se cumplieron 96 años del nacimiento del comandante portugueseño|Argimiro Gabaldón luchó por un gobierno democrático de liberación nacional

A 96 años del nacimiento del comandante guerrillero Argimiro Gabaldón, su compañero de lucha Juan Vicente Cabeza reivindica que “de los revolucionarios del siglo XX, fue quien estuvo más cerca de acertar la vía correcta para llegar a la construcción del socialismo en Venezuela”.

Muestra de al acertada visón de la Gabaldón es que “incluyó en sus tácticas trabajar políticamente al pueblo y al campesinado y excluir a los soldados como blanco de destrucción, ya que su objetivo de guerra eran los cuerpos represivos del betancourismo, es decir el SIFA (Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), la Digepol (Dirección General de Policía) y otros”, expresa Cabeza entrevistado por el Correo del Orinoco.

ESTRATEGIA EQUIVOCADA

Cabeza no duda en afirmar que “toda la estrategia de la lucha armada en la segunda mitad del siglo XX estuvo equivocada porque”. Y como muestra de ello, señala que “finalmente, lo que vino a dar resultado fue lo que hizo Chávez, quien se apoyó en la alianza natural obrero campesina, que son los soldados”.

Chávez no solo entendió que en las tropas conviven esas dos fuerzas sociales, sino que “se ganó a una oficialidad inspirada en Bolívar y su ideal patriótico, tal como lo plantearon los vietnamitas en 1966”, añade el ingeniero, conocido en tiempos de la lucha armada como Comandante Pablo.

ESTRATEGIA EQUIVOCADA

Cabeza explica que “la idea original de la guerrilla era el foquismo”, un planteamiento “influenciado por la Revolución Cubana, en gran parte por lo que decían Regis Debray, y el mismo Che Guevara, en el comienzo. Pero no dio resultado y en vista de eso, se aplicó la tesis de la guerra prolongada. Las dos eran equivocadas”.

Afirma que “los primeros en hacérnoslo ver fueron los vietnamitas pues las FALN y el PCV nos enviaron a hacer cursos y estudiar la guerra de guerrillas en varios países como Cuba, Viet Nam, China y Corea, donde se llegó al poder por la vía guerrillera”.

“Los camaradas vietnamitas, muy humildemente, nos pidieron que les contáramos cómo era nuestra lucha para ellos aprender de nosotros y nosotros de ellos. Y les hablamos del Porteñazo, del Carupanazo; de la población y las proporciones de habitantes urbanos y campesinos; de que los recursos del país dependían del petróleo y les explicamos nuestra realidad”, cuenta el exguerrillero.

“Después, ellos expusieron sus tácticas, como se combatía; nos explicaron la Batalla de Dien Bien Phu y nos advirtieron: No es que les vamos a decir lo que van a hacer, pero de lo que han dicho extraemos la conclusión siguiente: Lo primero que les queremos decir es que en Venezuela los que sirven en el ejército no son los ricos. Los obreros y los campesinos son los soldados”.

“Para ustedes es más conveniente la alianza obrero campesina, ya que tienen acuartelada, entrenada y mandada por unos oficiales impregnados en la idea de Bolívar una fuerza armada de origen obrero y campesino”, recuerda Cabeza las orientaciones que les dieron los vietnamitas.

En su relato destacan otra interesante orientación recibida en Vietnam: “Ustedes dicen que cuando pasaban los campesinos, que sabían que ustedes llevaban leche condensada y sardinas, les pedían que les dieran unas latas de eso para sus convites, lo que evidencia que en Venezuela el campo depende de la ciudad, contrario a nosotros, pues nuestra economía es arroz y bambú. Ambos se producen en el campo y el 80 por ciento de nuestra población es campesina”.

“Hay que tomar en cuenta que los golpes mas fuertes que ha recibido el enemigo los dio el ejército en Carúpano y Puerto Cabello, que fueron los dos episodios que estremecieron al Gobierno. En cambio, ustedes tuvieron solo pequeños combates que no conmovieron”, añadieron los vietnamistas, quienes, como recuerda Cabeza “Finalizaron diciendo: Es nuestra opinión. Ustedes son libres, autónomos y apliquen la táctica que mas les convenga”.

“Al regresar al país caí preso. En el San Carlos le comuniqué todo eso a Guillermo García Ponce, que los vietnamitas prácticamente nos estaban diciendo que teníamos que replegarnos y utilizar el trabajo en las fuerzas armadas como el trabajo principal. Guillermo entiende y hace su propio análisis: Debemos replegarnos y hacer la lucha política con máximo cuidado por lo militar ya que tenemos activos en las FAN a unos camaradas que son conocidos, pero aun están allí y unos ultras quieren echarles paja para que los expulsen por extremistas”, relata.

NO CONDENAR LA LUCHA ARMADA

Admitir que fue un error la forma en que se planteó la lucha armada de los años 60 no significa para Cabeza que esta deba ser condenada: “Todos nosotros estuvimos equivocados. Pero a la lucha armada la catalogo como un error de la izquierda producto de una desviación de derecha: nos dejamos traicionar el espíritu del 23 de Enero, pues el Partido Comunista, que dirigía la Junta Patriótica, en vez de pensar en el poder pensó en las elecciones y en ese terreno Betancourt nos aventajaba”.

Apunta que este error “nos llevó a buscar el poder por otras vías y cono estaba el ejemplo de Cuba, se tomó ese camino. Pero fue la lucha armada lo que divide a Acción Democrática. La lucha armada tuvo la virtud de que nos puso a pensar en el poder. Sin ella todavía estuviera manando AD porque ella hizo que AD se dividiera varias veces: allí estaba el desprendimiento del MIR, el pensamiento de Prieto y la lucha armada puso en evidencia esas contradicciones.

En todo caso, apunta, Cabeza, “la lucha armada desenmascara la crueldad de Betancourt y su consecuencia es la política que sigue después Leoni y ya con Leoni debimos replegarnos y allí si, como decía Argimiro, concientizar a toda la población rural e ir ampliando la base política para con ella seguir subsistiendo como foco armado”.

LA LUCHA DE ARGIMIRO

En el contexto en que se produjo la lucha armada contra el Puntofijismo, el planteamiento que orientó las acciones guerrilleras fue el de la liberación nacional, lo que para Gabaldón pasaba por impulsar una democracia popular.

“Argimiro luchaba por un gobierno democrático de liberación nacional que sentara las bases hacia el socialismo. Desde el mismo momento en que se comenzó a discutir la lucha guerrillera en el PCV, formuló su llamado a la resistencia armada contra la represión antipopular de Rómulo Betancourt”. Cabeza hace esa afirmación y recalca que el comandante asumió “el programa de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), con su consigna “Luchar hasta vencer”.

“Sin embargo, se diferenciaba por sus planteamientos, ya que en lo político empujaba a concientizar a los campesinos en su zona de influencia en las ideas de la liberación nacional hacia el socialismo”, acota, y agrega que “insistía mucho en el trabajo político con la gente, en extenderlo a los campesinos en todas partes”.

Eso iba ligado a la idea de formar una base de apoyo que estuviera realmente arraigada en la población, porque “su estrategia era no presentar combate en el momento, sino prepararse para una guerra prolongada. No salir a enfrentar, a batallar, no era hacer guerra de posición. No entablar combate de exterminio, porque la guerra era prolongada y teníamos pocos efectivos”.

En lo social, esa estrategia implicaba “organizar a los campesinos en la lucha por una reforma agraria que les garantizara las tierras y la ayuda técnica y financiera para producir, y en lo militar, a la consolidación de una fuerza guerrillera dentro de una estrategia de guerra prolongada y combates tácticos de corta duración hasta lograr la derrota del gobierno represivo puntofijista”, advierte Cabeza.

“La táctica de Argimiro era destruir el aparato represivo de Rómulo Betancourt. Nosotros decíamos que nuestra lucha era contra el SIFA, la Digepol y otros cuerpos represivos del betancourismo y no contra el ejército”, subraya para reforzar que en la visión de Gabaldón el soldado era visto como pueblo y no como un blanco enemigo.

EL MOMENTO EXIGE “PONER PRÁCTICA EL EJEMPLO DE ARGIMIRO”

Juan Vicente Cabeza, Comandante del Frente José Antonio Páez de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) expresó que “en el momento político presente se impone poner en práctica el ejemplo de Argimiro, porque vivimos una ofensiva enemiga manejada por el complejo militar, financiero, industrial y mediático del imperio”.

Esa ofensiva, subrayó, “se manifiesta en los actuales momentos con una táctica de caotizar al país mediante el paramilitarismo, en alianza con las bandas hamponiles para generar inseguridad. Al mismo tiempo que el ala violenta de la oposición con sus tácticas de guarimbas y atentados generan un clima de desestabilización”.

“Si a esto le sumamos la guerra económica y la amenaza fronteriza, podemos darnos cuenta de lo dura que es la lucha por mantener la revolución y nos viene a la mente la frase de Argimiro Gabaldón: ‘El Camino es Duro Pero es El Camino’”, aseveró.

En vista de esa situación, sostuvo que “hoy más que nunca debemos reforzar la alianza cívico militar y guiarnos por la consigna de nuestro Comandante Eterno Unidad, Lucha, Batalla y Victoria.

“Ante la arremetida del imperio y sus aliados internos de la derecha fascista es imperativo practicar el ejemplo de Argimiro Gabaldón y su lección de firmeza revolucionaria, valentía y constancia: Estamos obligados a conocer a Argimiro”, sentenció.

COMANDANTE CABEZA SOSTIENE QUE SU MUERTE SÍ FUE ACCIDENTAL

Para Argimiro Gabladón la revolución era “la alegría contra la tristeza y la muerte”

Juan Vicente Cabeza, Comandante Pablo, conoció a Argimiro Gabaldón y luchó junto con él en la guerra de guerrillas contra el puntofijismo. Contó que lo vio por primera vez en Caracas durante las sesiones del III Congreso del Partido Comunista de Venezuela, en marzo de 1960, “en el Club las Fuentes del Paraíso, donde Argimiro realizó intervenciones llamando a la resistencia armada contra la represión antipopular de Rómulo Betancourt”.

Cabeza relató que a raíz de que los cuerpos represivos de la época allanaron su apartamento, “situado en la avenida Las Palmas de la urbanización Los Caobos, el 1° de noviembre de 1961, fecha en que muere Livia Gouverneur militante de la Juventud Comunista que participó ese día en una operación de hostigamiento a los cubanos batisteros” pasó a la clandestinidad.

De El Junquito a El Charal

“Me enconché en El Junquito, en la casa Guillermo García Ponce, diputado por el PCV , quien me lleva a un sitio de la carretera entre Acarigua y Barquisimeto donde me esperaba Argimiro Gabaldón en un jeep”, relató.

Recordó que Gabaldón lo llevó a su casa en Barquisimeto, donde le leyó “varios poemas que él había escrito. Posteriormente me traslada a la finca El Olivo del señor Garmendia, a quien le dice que me ponga un baquiano para recorrer unas montañas, a fin de que yo escoja un sitio donde establecer campamento”.

“Después de recorrer varios sitios escogí las montañas de El Charal en el estado Portuguesa, donde establecí campamento con combatientes llegados de Caracas y la solidaridad de los campesinos de El Charal, quienes habían sido trabajados políticamente por Argimiro Gabaldón y el PCV”.

“Una vez formado el destacamento Libertador y después de varias operaciones militares el PCV me da órdenes de trasladarme al Frente Simón Bolívar en el estado Lara donde formé parte del comando con Argimiro Gabaldón, el profesor Pedro Duno y el ingeniero Juan Carlos Parisca”. Así nació la relación que los hermanó en la guerrilla.

MUERTE ACCIDENTAL

“Estando yo en Vietnam, me conmovió profundamente la noticia de su trágica desaparición, víctima de un disparo accidental en una reunión de comando. Sobre este accidente ha habido muchas dudas entre si fue accidental o intencional, yo me inclino por la creencia de lo accidental”, expuso Cabeza.

La razón por la que le da crédito a la versión de que fue un accidente, es que “ el arma que se le disparó al segundo comandante Jesús Betancourt era un M-2 calibre 22, que yo porté un tiempo en la guerrilla y que era muy sensible y por eso fácil de dispararse por cualquier tropiezo o roce con un objeto”.

PROMOTOR DE LA ALEGRÍA

Cabeza detalló que Argimiro Gabaldón “nació el 15 de julio de 1919 en la hacienda Santo Cristo en la cercanía de Biscucuy, capital del municipio Sucre del estado Portuguesa, era un intelectual que pintaba y escribía poesía. Fue profesor y fundador del Liceo Antonio José de Sucre, en Biscucuy, hoy llamado Liceo Fernando Delgado Lozano”.

Describió a su camarada como “un luchador revolucionario, de una gran calidad humana, que combinaba su lucha revolucionaria con la responsabilidad familiar, compartiendo el amor con su esposa e hijos”.

“Era una persona muy alegre y optimista. De los luchadores revolucionarios solía decir: ‘Somos la vida y la alegría en constante lucha contra la tristeza y la muerte’”, concluyó.

Texto/Mercedes Aguilar
Foto/José Miguel Meneses
Caracas