La migración aumentó con la gestión de Álvaro Uribe|Cada día huyen a Venezuela 300 colombianos y colombianas

Desde hace ocho años, el número de colombianas y colombianos que pasan la frontera hacia Venezuela ha aumentado de manera paulatina. De acuerdo con estudios realizados por la Asociación Colombianos en Venezuela, Una Sola Bandera (ACOV), en el año 2002 entraron 23.000 colombianos; en 2003 la cifra aumentó a 69.000. Se calcula que entre 2002 y 2009 han ingresado 480.000 colombianos.

Más allá de la crisis diplomática entre ambos países y de las acusaciones del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, sobre la supuesta presencia de guerrilleros en Venezuela, lo cierto es que a diario pasan por “los caminos verdes” alrededor de 300 colombianos que buscan un mejor porvenir en nuestras tierras, según los registros de la ACOV.

Aunque no hay datos oficiales, la población colombiana en Venezuela podría llegar a casi 4.000.000 de habitantes.

En el segundo estudio de movilidad humana, realizado entre agosto de 2007 y octubre de 2008 por la ACOV con una muestra de 136.600 personas que residen en 16 estados, evidenció que el 85% se vino con sus maletas por motivos económicos. Un 5% lo hizo por razones políticas, y el resto, porque ya tenían familiares residiendo en el país.

Estos números coinciden con las investigaciones adelantadas por la Asociación Colombo-Venezolana por la Paz y la Integración (Ascolvenpaz). “Los colombianos se vienen fundamentalmente por el desempleo, por la inseguridad personal y por causas políticas. Los colombianos no son tomados en cuenta, se sienten ciudadanos de tercera en su propio país”, dijo el director ejecutivo de la organización, Roque Guerrero.

En el año 2002, cuando sectores de oposición intentaron derrocar al presidente Hugo Chávez, muchos creyeron que la migración disminuiría. “En Colombia hicieron ver que en Venezuela se estaba pasando hambre y que no había futuro, pero más que disminuir, la migración aumentó”, acotó.

VIENEN EN BLOQUE

“El conflicto social, político y militar se ha agudizado en los últimos años en Colombia y por lo tanto Venezuela se ha vuelto atractiva”, aseveró Juan Carlos Tanus, presidente de ACOV.

Señaló además que, a diferencia de las décadas de 1970 y 1980, cuando venía un miembro de la familia para observar las oportunidades de trabajo y posteriormente traer a todo el grupo familiar, ahora la emigración la hacen en bloque familias enteras “con la intención de quedarse y no regresar”.

La posibilidad de encontrar un empleo contrasta con las penurias que padecen al otro lado de la frontera, en su país natal, donde “deben hacer peripecias para sobrevivir”.

Para esta población, las misiones sociales como Barrio Adentro, Mercal, Ribas y Sucre representan un gran atractivo. “Aquí hay acceso a la salud, a la educación; hay puestos de trabajo. Pero en Colombia no es así. El derecho a la educación no se aplica; la educación es privada en 60%, y en Venezuela la educación es gratuita. El derecho a la participación política en Colombia está  cercenado, mientras que en Venezuela podemos ejercer la política, podemos participar”, contó Tanus.

De 136.600 colombianos consultados por ACOV, 99% manifestó que se favorece con Barrio Adentro. Unas 60.0000 personas estudian en la Misión Ribas, 11.000 en Sucre y 6.000 en Robinson.

URIBE ESCURRE EL BULTO

Entre los años 2004 y 2005, el presidente Hugo Chávez ordenó, mediante el Decreto N° 2.823, que se adelantara un proceso de regularización de los colombianos, en vista de que muchas personas habían cruzado la frontera, sin tener la respectiva visa.

Dante Rivas, director del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, informó que hasta ese momento había 74.000 colombianos, entre naturalizados y residentes. Con las jornadas que se adelantaron, se logró regularizar a 924.118 colombianos, de los cuales 482.549 son residentes y 441.569 son naturalizados. Actualmente la población regularizada asciende a 998.118, según los registros del Saime.

De acuerdo con Rivas, el proceso pretendió incorporar a todos los indocumentados. Sin embargo, según estimaciones no oficiales, la población colombiana en nuestro país alcanza actualmente los cuatro millones de habitantes.

Para Rivas, la cifra de regularizados indica que el gobierno de Álvaro Uribe fracasó. “En vez de mejorar la calidad de vida de la población, ocurrió todo lo contrario. El pueblo colombiano huyó hacia la Revolución Bolivariana que impulsa el presidente Chávez; a través de las misiones, se garantiza la educación, la salud y la alimentación. Este fenómeno debería llamar a la reflexión. La efectividad de un gobierno se mide por la migración. Los venezolanos no viajan al exterior a quedarse, sino en calidad de turistas; es una gran diferencia”.

El director del Saime comentó que no entiende los ataques de Uribe hacia nuestro país. “El presidente Chávez ha extendido una mano amiga para mejorar las condiciones de vida de los colombianos, mientras que en Colombia ahuyentan a su propio pueblo. ¿Será que se quieren quedar con los puros oligarcas y botar a los pobres porque no les conviene que estén allí?”.

El gobierno colombiano desconoce cuántos de sus connacionales están radicados en Venezuela, enfatizó Juan Carlos Tanus. “Esto responde un poco al juego del gobierno colombiano de desconocer la realidad del inmigrante para evadir sus responsabilidades”.

Tanus lamentó que los consulados de Colombia no presten ningún tipo de asistencia social a estas personas.

“El Gobierno colombiano está renuente a girar recursos para atender a la población. Los colombianos que residen aquí no son un problema de Venezuela, sino de Colombia. El tema de los refugiados y de los inmigrantes debe ser resuelto de manera conjunta”, acotó.

UNA OPORTUNIDAD

Hugo Martínez Zúñiga es una de las miles de víctimas de la persecución política en Colombia. En 2004 tuvo que huir, tras permanecer 19 meses presos en la cárcel de Ternera por ser dirigente estudiantil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena.

“El gobierno colombiano persigue a los estudiantes, a los sindicalistas, a los campesinos y a los obreros, y luego los tilda de subversivos, los encarcela, los desaparece. El objetivo es golpear los movimientos sociales que están en contra de las políticas neoliberales impuestas al gobierno por el Fondo Monetario Internacional”, relata.

Al llegar a Venezuela, Martínez consiguió una beca de Fundayacucho; este año culminó su carrera en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

“En Colombia yo estudiaba con un crédito de una institución, y cuando terminara la carrera, tenía que pagar ese dinero; incluso tuve que buscar dos fiadores para que me dieran ese dinero. Cuando llegué a Venezuela fui favorecido con una beca.  Aquí el gobierno da subsidios, te estimula; ayuda para que todos tengamos acceso a la educación. Aquí te incluyen, allá te excluyen por el factor dinero”, expresó.

En 1986, Yesith Cantillo Ríos decidió venirse por “los caminos verdes”. Debido a su lucha social con un grupo denominado Juventud Revolucionaria, fue perseguido y obligado a huir de su tierra.  Vivió con su mamá en Venezuela, y gracias a sus conocimientos como paramédico, logró ganarse la vida. Hace 11 años obtuvo la naturalización y participó en la contienda política de 2003: se lanzó como candidato al Concejo Municipal de Sucre.

Cantillo ahora aspira al Parlamento Latinoamericano. Piensa que no deberían ocurrir conflictos entre Venezuela y Colombia. “Debemos buscar la manera de unirnos y no hacerle el juego a los ‘perros de la guerra’ que desean un enfrentamiento entre ambos países”, añade.

Refugiados: 190.000

En los últimos 10 años han ingresado al país 190.000 refugiados colombianos por los estados fronterizos Zulia, Táchira y Apure. ¿Los motivos? Persecuciones, amenazas de distintos grupos armados y situaciones de extrema violencia generalizada, informó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en Caracas.

Apenas 14.723 personas han visitado las oficinas de Acnur y han pedido ser registradas como solicitantes de la condición de refugiado. El resto de la población no cuenta con el respectivo documento provisional de petición de refugio, lo que representa una desventaja a la hora de pedir protección ante la acción de los cuerpos de seguridad que operan en la frontera. La mayoría de los refugiados se encuentra en una situación de vulnerabilidad.

Para garantizar el respeto a los derechos humanos de estas personas, Acnur entrega cada año 5.000 copias de la Ley Nacional sobre Refugiados y Refugiadas, y emprende campañas de sensibilización “orientadas a informar y promover la solidaridad con los y las refugiadas a través de campañas informativas y visitas a escuelas, universidades y otras instituciones”, destaca un boletín.

También procede a identificar las necesidades de las mujeres, niñas y niños, considerados los grupos más vulnerables de la población. Representantes de Acnur han dictado talleres sobre costura y producción de lácteos, por ejemplo: las madres han logrado acceder a microcréditos y se han organizado en cooperativas.

Acnur cuenta con una Oficina de Campo en San Cristóbal (Táchira) y dos Unidades de Campo en las ciudades de Maracaibo (Zulia) y Guasdualito (Apure), ya que en los tres estados reside la mayoría de los refugiados.

T/Janet Queffelec
F/ Héctor Lozano y cortesía Acnur

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