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La propuesta surgió a partir de un taller dictado por el artista europeo Max Hattler

Patrones animados inspirados en la simbología del pueblo wayuu se muestran hasta mañana en el MBA

20 septiembre 2014 | Haga un comentario

El resultado de este trabajo colectivo, titulado —O|, es un tríptico de videoarte reinterpreta la simbología propia del pueblo originario de la Guajira colombovenezolana, y la traspone en un contexto contemporáneo de imágenes en movimiento

Hasta mañana domingo estará disponible en la Sala 3 del Museo de Bellas Artes (MBA), en Caracas, una muestra de videoarte conformada por tres piezas inspiradas en patrones tomados de la simbología propia de la cultura wayuu, elaboradas por estudiantes venezolanos a partir del taller de creación de imágenes abstractas en movimiento titulado Wayuumation, organizado por el British Council y facilitado el artista visual alemán radicado en Londres, Max Hattler.

En conversación con el Correo del Orinoco, la gerente de arte del British Council de Venezuela, Gabriela Aguilar, detalló que el videortista invitado realizó una investigación sobre la simbología presente en los textiles y la cerámica de uso cotidiano del pueblo wayuu, antes de llegar a Caracas para ofrecer el taller Wayuumation, realizado entre el 14 hasta el 16 de mayo de este año, en el que participaron 12 jóvenes creadores de Mérida, Barquisimeto y Caracas.

A raíz de esta actividad dirigida desde el punto de vista conceptual por Max Hattler, surgieron tres animaciones mostradas por separado, junto con sus respectivos sonidos que se mezclan en la sala, igualmente inspirados en la musicalidad de la naturaleza e instrumentos típicos de la Guajira colombovenezolana.

El tríptico que conjuga la tendencia del artista basada en el uso de patrones abstractos con imágenes de un profundo significado dentro del pueblo wayuu y crea con ellas un soporte técnico y estético que configura el lenguaje visual contemporáneo para mostrar, en la parte central, una estructura circular o mandálica (O) en constante expansión que simboliza el universo y los ciclos de la vida. Del lado derecho, lineas que se mueven en una orientación horizontal (—), en blanco y negro, dan la idea de la tierra, la sequía y la muerte. Finalmente, sobre la pared de la derecha, una animación de patrones verticales (|) simbolizan la lluvia, el crecimiento y la vida.

Según explicó Gabriela Aguilar, aunque la convocatoria a participar en el taller fue completamente abierta, no participó en el proceso de creación ningún integrante del pueblo wayuu. De tal manera que la obra surgió como una inspiración a partir de la contemplación de la cultura del pueblo originario de la Guajira

“Tres participantes trabajaron en la animación con los patrones horizontales, otros tres con la de los patrones verticales y otros tres se dedicaron a la animación de las figuras mandálicas. Los tres restantes se concentraron en la producción de los sonidos de cada una de las animaciones. Todo el trabajo surgió de la investigación y de la contemplación de las imágenes y los sonidos de la cultura wayuu y después de que el trabajo estuvo listo fue cuando se sometió, digamos que a la evaluación de la mirada wuayuu”, precisó Aguilar.

Cuando estuvo listo el tríptico titulado con los símbolos —O|, el British Council creo el puente entre Max Hattler, los participantes en el proyecto y el profesor Manuel Larreal, antropólogo, teólogo y docente en la mención de filosofía, miembro del pueblo wayuu, quien de alguna manera “avaló” el trabajo realizado a partir del taller Wayuumation.

Luego de estudiar la obra, el profesor Larreal, además de extenderle una invitación a Max Hattler a visitar directamente al pueblo wayuu, para realizar investigaciones más profundas o simplemente para mostrar su trabajo, le comentó que la propuesta —O| “es un trabajo muy bien logrado”, en el que se refleja “un total acercamiento a la simbología wayuu en su dimensión circular, horizontal y vertical. Para nosotros, las tres dimensiones tienen sus significados, sustentados en nuestra tradición oral y continuamente narrados y recreados en nuestras historias de vida, que los expertos llaman mitos, cuentos y leyendas”.

En tal sentido, Gabriela Aguilar aseguró que, para el antropólogo, la propuesta visual es una especie de interpretación de la tradición oral que transmiten las abuelas del pueblo wayuu de manera oral a las nuevas generaciones y que también están presentes en sus piezas de cerámica y en sus textiles de uso diario, mostradas en esta oportunidad desde los códigos plásticos contemporáneos.

VERSIÓN PARA ITINERAR

A partir del próximo lunes, cuando termine la exposición, el artista de fama internacional Max Hattler, colocará en su página web oficial una muestra de esta obra que estará además acompañada por una frase en wayuunaiki, español e inglés, escrita por el profesor Larreal: “Anashü main süchikü tüü kanasükalü suluu piatain. Talatashii waya!” (Has logrado muy bien reflejar en tu trabajo los significados de la simbología wayuu. Estamos contentos con tu obra).

Adicionalmente, comentó Aguilar, el creador visual trabajará en una versión de la obra que permita mostrarla con el uso de un solo proyector, con la intención de facilitar su exhibición de manera itinerante y para abaratar los costos que implica el uso de tres proyectores de alta definición.

Aunque hasta los momentos no hay nada concreto, la gerente de arte del British Council de Venezuela asomó la posibilidad de que la propuesta de videoarte se muestre en la Universidad de Los Andes (ULA) de Mérida y tal vez en alguna comunidad wayuu.

ARTE PARA LA INTEGRACIÓN

En opinión de Gabriela Aguilar, además del valor que tiene la propuesta de videorte en sí misma, uno de los aspectos más importantes de toda esta experiencia son los lazos multidireccionales que se pudieron establecer entre los participantes en el taller, el artista Max Hattler, el profesor Manuel Larreal, y a través de el con el pueblo wayuu, y el British Council.

“Estamos muy contentos porque esta experiencia nos permitió construir todos estos puentes, especialmente con el profesor Larreal, que pertenece al pueblo wayuu y se involucró en el proyecto, se interesó mucho y nos dio su feedback. Nos parece muy importante el comienzo de esta relación que además involucra a los participantes en la obra y al propio Max Hattler”, insistió Aguilar.

T/Luis Jesús González Cova
F/María Isabel Batista

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