“Teníamos el vínculo directo con el pueblo”|Chela Vargas: Estudiar y luchar fue la definición del movimiento de 1957

Para las y los jóvenes del movimiento estudiantil que encabezó la gesta del 21 de noviembre de 1957 la consigna “Estudiar y luchar” no era una frase hueca y repetitiva. Mercedes Vargas, conocida como Chela, enfatiza que esa bandera significaba el compromiso de ser los mejores en la formación académica y la acción política y social.

Como militante de la organización estudiantil de la época, recuerda como ella y sus compañeros podían pasar toda la noche y la madrugada diseñando la propaganda en contra de la dictadura, mientras que además se “fajaban” a estudiar para debatirle al profesor Caldera su positivismo sociológico.

Ella era la agitadora del movimiento que utilizaba sus faldas anchas para esconder la propaganda que estratégicamente soltaba en el momento y el lugar más polémico. No obstante, también era la joven que prefería dejar de vacacionar para no faltar a ninguna de las reuniones semanales del círculo de estudios del movimiento.

LA FORMACIÓN

“La formación era muy importante, era demostración de disciplina”, sostiene Vargas, en conversación con Correo del Orinoco. Argumenta que “teníamos que ser los mejores estudiantes para poder tener credibilidad entre nuestros compañeros”.

Comenta que en una oportunidad el comandante Hugo Chávez definió la causa exacta de por qué los centros de estudiantes de aquella época fueron reprimidos: “Porque eran el nido donde se formaba la inquietud revolucionaria de los jóvenes”.

Ratifica ese argumento porque sostiene que durante la época de la dictadura de Marco Pérez Jiménez los centros de estudiantes tenían una gran importancia en cuanto al nivel de exigencia.

“El que llegaba a presidente (de esa instancia) era un buen estudiante y tenía una formación teórica impecable. Eso se detectaba en los discursos y las asambleas”, señala.

MÁS ALLÁ DE LA UNIVERSIDAD

El impacto del movimiento estudiantil sobre el derrocamiento de la dictadura perezjimenista, explica, se debió a que su eje de acción no se limitó al ámbito universitario: “Nosotros también trabajábamos con los barrios y por eso ellos luego apoyaron la huelga universitaria”.

Describe que para el movimiento estudiantil de entonces “los barrios eran territorios liberados y por eso nos atrincherábamos con ellos”. Las comunidades más humildes eran el punto de encuentro de las y los jóvenes para debatir sobre lo que estaba ocurriendo en el país.

“Era un espíritu diferente; como dice un amigo, en esa lucha nosotros logramos entrar en otra dimensión de la vida”, comenta Vargas. También recuerda las reuniones de poesía y formación cultural

Asevera que el trabajo de la lucha estudiantil era muy intenso y se trataba de trascender lo personal para hacer que la sociedad cambiara. “Lo importante era que existiera igualdad, justicia; eso era lo que teníamos en la cabeza todo el tiempo”, expresó.

EL PASO DEL TIEMPO

Han pasado 57 años desde aquel 21 de noviembre en el que las y los jóvenes asumieron la vanguardia para derrocar a la dictadura. Actualmente Vargas es profesora en la Universidad Central de Venezuela, la misma casa de estudios desde donde luchó durante su juventud.

Responde que si hoy día fuera estudiante estaría aún más ocupada de la formación. Considera que “en todas partes hoy día lo que hace falta es la formación ideológica de la gente. Hay que poner a los jóvenes a estudiar, a debatir”.

A su juicio, aquella universidad como un crisol de ideas y de discusión que existió décadas atrás ya no existe. En este sentido, enfatiza que “además hay que generar la sensibilidad social; nosotros la teníamos porque teníamos el vínculo directo con el pueblo”.

MANIPULACIÓN IDEOLÓGICA

Vargas cuestiona el accionar de algunos dirigentes estudiantiles de la actualidad. Cree que “ha habido una manipulación ideológica a través de los medios de comunicación”.

Argumenta que estos medios muchas veces han servido para inyectar el individualismo, la apatía y el interés personal. Sostiene que “falta sensibilidad social y humana. Si lo de México hubiese pasado en nuestra época, hubiésemos estado ahí presentes, porque siempre nos importaban los problemas mundiales”.

A su juicio, “los dirigentes de hoy son más que todo virtuales, el pueblos los reconoce porque salen en la televisión”. Por el contrario, “el movimiento estudiantil en nuestra época no era así, estábamos con la gente”.

La profesora opina que la universidad formadora en lo humano ha sido desplazada: “Nos queda es una formación cuantitativa y tecnológica. Ahí está acentuada la ideología tecnocrática y neoliberal”.

No obstante, no abandona la esperanza de que muchas profesoras y profesores “podamos dejar alguna influencia en algunos estudiantes”.

T/ Jeylú Pereda
F/ Roberto Gil

Excelente entrevista, gran luchadora!