Por 200 años la Batalla de las Mujeres fue registrada como un hecho masculino|En los colorados de San Carlos las féminas lucharon con palos, machetes, sables y balas

La profesora e investigadora Helena Porras, directora del Liceo Mariano Picón Salas, lamenta que debido a la “escasa información sobre la participación de las mujeres en la Guerra de Independencia hay una gran dificultad para ubicarlas en el contexto histórico en el cual actuaron”.

No obstante, se muestra optimista, ya que considera que “hoy en día la historia se escribe diferente, y se han podido localizar algunos documentos sorprendentes”.

Esos documentos de los que habla, han permitido recuperar información sobre un acontecimiento que se conoce La Batalla de las Mujeres. Se trata de un combate que tuvo lugar en Los Colorados de San Carlos.

Aunque afirma que esta es “una de las tantas contiendas libradas durante la Primera República, entre 1810 y 1812”, destaca su importancia por el hecho de que la fuerza femenina tuvo un rol protagónico en la misma.

“El 25 de abril de 1812 lucharon las mujeres de todas las clases sociales de San Carlos utilizando palos, machetes, sables y algunas armas de fuego, al mando del Comandante Miguel Carabaño, contra las huestes de Domingo Monteverde”, relató.

El resultado fue adversos, debido a que “los republicanos perdieron por la deserción de un escuadrón de caballería, cuando ya Domingo Monteverde se retiraba”, aclara Porras.

Omisión histórica

Porras explica que en el caso esta batalla se cometió una “omisión histórica”, que “consta en lo escrito sobre este enfrentamiento, tanto por patriotas como por realistas”. Para demostrarlo señala y cita una versión dada por republiacnos, quienes describen esta contienda de la siguiente manera:

“Los patriotas salieron de ARAURE con 200 hombres de caballería y 400 de infantería para atacar a SAN CARLOS, e hicieron un alto en SAN JOSÉ. Allí se trató por donde debía atacarse; pues el río que había que pasar hacía invencible la ciudad.

La fuerza de los rebeldes era de 1300. El 25 al amanecer avanzaron y a las 12 del mismo día 25 se dio la traición de algunos patriotas que les facilitó la derrota y por ende la retirada”.

Agregó que, por parte de los realistas, el 26 de abril, día siguiente de la batalla, Monteverde le escribe a Cevallos: “…Los derroté completamente,… les hice prisioneros y la batalla duró hasta las siete y media de la noche”.

“En ninguna de estas líneas está escrito que en esa pequeña localidad, en Los Colorados de San Carlos, Monteverde se encontró un batallón de aguerridas mujeres que les hicieron frente, no sólo a su ejército, sino también a la turba de pardos que saqueaba y quemaba las casas de la ciudad”, apuntó

Bolívar las reivindicó

Sin embargo “este valeroso gesto de la mujer sancarleña fue reconocido por el Libertador Simón Bolívar en una proclama dictada a sus soldados en Trujillo, unos escriben que el 13, otros que fue el 22 de junio de 1813”, aclaró la historiadora:

«¡Las mujeres, sí, soldados, las mujeres del país que estáis pisando combaten contra los opresores, y nos disputan la gloria de vencerlos!».

Memoria de la Independencia

La docente cuestiona que las mujeres de la gesta revolucionaria independentista hayan sido condenadas al olvido durante más de dos siglos. Pero destaca que “al respecto, y en rescate de la participación de la mujer, interviene la historiadora Michelle Perrot”.

La historiadora y feminista francesa, señala Porras, “considera que no se trata de construir la historia de las mujeres, sino de cambiar la dirección de la mirada histórica, planteando la cuestión de la relación entre los sexos”.

“Venezolanas y venezolanos reconocemos hoy que la Independencia es el logro más importante de nuestra historia, porque nos permite ejercer nuestro derecho a ser lo que somos: venezolanas y venezolanos libres”, afirma.

Asimismo, señala que “la memoria histórica de todos tiene en la independencia su génesis, lo que convierte a este hecho en la piedra angular del pasado común de todos”.

“Para nosotras y nosotros, el proceso de Independencia comprende nuestra época más memorable y célebre, por ser un tiempo no solo de grandes hombres sino también de insignes mujeres, cuyos elevados ideales y probado valor, hicieron posible la consecución de causas que alimentan nuestro orgullo y sentir patrio”.

200 Años después

Porras sostiene que 200 años después, “todos compartimos esta noción del pasado, destacó la docente, porque asumimos una misma interpretación de los hechos, es decir, una misma historia para todos, que nos marcó en su momento”.

“Son cientos de fechas y lucha de un sin fin de batallas y actos heroicos, librados a muerte en una larga y cruenta guerra donde se forjó nuestra libertad y en la que se destacaron valientes mujeres que alcanzaron grados militares”, agrega.

En ese sentido, recuerda la acción de Juana Ramírez, llamada La Avanzadora, por ser la primera en ir hacia el encuentro con el enemigo. Y dice que ella fue la organizadora de la llamada Batería de las Mujeres, que luchó en los sucesos de Maturín en 1813.

“Las venezolanas estuvieron en la defensa de las ciudades de Barinas, Valencia y Ospino, en la isla de Margarita y en San Carlos, siendo reconocido su valor por el propio Simón Bolívar”, reitera Porra.

Explica que “en cada espacio y momento de la historia venezolana y en las diferentes épocas la mujer ha protagonizado líneas en la historia por su valiente, activa, abnegada y valiosa participación, para el logro de los más nobles objetivos de la emancipación”.

Mujeres aguerridas y leales

La profesora Porras es enfática al afirmar que “en momentos de grandes dificultades, numerosas paisanas no solo brindaron guarda y cobija a los patriotas, sino que también participaron de luchas e ideas y tomaron en sus manos las armas para combatir”.

“Por ser fieles a la más justas causas, eran perseguidas y asechadas sin tregua; otras se expusieron como mensajeras, transitando sitios áridos, desérticos, fríos y vigilados por fuerzas enemigas; otras atendían a los heridos en pleno campo de batalla”, relata.

Comenta que “hasta las mujeres que tenían habilidades con sus manos delicadas y tersas, contribuían con la costura de uniformes y otras preparaban el alimento de las tropas. Aquellas que demostraban guáramo, arrojo, coraje, tomaban un arma y combatían en primera fila, a la par de los soldados de la patria”.

Destaca que “de ellas también se derramó la sangre en los caminos de la redención. Muchas avanzaban como troperas en la retaguardia para realizar funciones logísticas o que permitieran distraer al enemigo”.

“También contribuyeron económicamente a los gastos de la gesta emancipadora. Muchas sufrieron multas, confiscación de sus bienes, cárcel, exilio y aun la muerte a manos de tropas realistas”, añade.

También en el Siglo XX

Porras adelanta una reflexión y dice que “así como apoyaron los hechos liberadores de 1810 y 1811, salieron después a defenderlos con las armas, “pero la participación de la mujer no queda sólo en el pasado glorioso de aquella guerra”:

“A lo largo de nuestra historia las mujeres se hicieron presentes en las iniciativas subversivas o de protesta contra la autocracia”, expresa.

Y al respecto, cita “ejemplos como los de 1935, cuando tras la muerte del dictador Gómez, las mujeres fundaron una veintena de organizaciones femeninas de gran relevancia en la lucha por el voto y para promover y la solidaridad con los trabajadores”.

“También existían frentes y secretarías femeninas en los embriones partidarios y es posible encontrar nombres de mujeres entre quienes prohijaron el sistema de partidos.

Un avance de mujeres organizadas alrededor de los partidos y en asociaciones femeninas con capacidad de coacción y de activar opiniones en torno a sus intereses, significaba que la lucha no terminaba sino hasta lograr el reconocimiento de sus capacidades”, comenta como un dato significativo.

Ese avance tan importante, destaca, se reforzó “con el nacimiento de organizaciones gremiales y sindicales a finales de los años 30 y principios de los 40. Con ello, la presencia de nosotras las mujeres fue amplia y significativa”.

Logros en el camino

A su exposición, la profesora Porras trae el caso del Primer Congreso Femenino Venezolano, “convocado en 1940 por diversas organizaciones nucleadas en el Frente de Asociaciones Unidas Pro-Reforma del Código Civil”.

Menciona, entre otras victorias, “la obtenida en 1942 con la primera reforma que les dio su condición de ciudadanas, aún sin derecho a voto. Luego, la lucha de grupos femeninos porsufragio”. Y en 1946, señala “la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, en la que participaron por primera vez las mujeres, eligiendo quince diputadas, y así facilitaron la consagración del voto femenino en 1947”.

“Poco a poco las mujeres organizadas lograron paulatinos avances en 1982 se ratificó la Convención de Naciones Unidas contra la Discriminación de la Mujer; y en 1990 se logra el reconocimiento de la maternidad con la Ley Orgánica del Trabajo y se aprueba el proyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer.

“Son muchos los escalones que les ha tocado subir pero la perseverancia y su dignidad nunca le faltaron para ubicarse a la altura de nuestra estirpe gloriosa y alcanzar los logros que nos propongamos”, sentenció.

T/Mercedes Aguilar
F/Girman Bracamonte
I/Vargas

1 comentario

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  • Interesante artículo, en Ayacucho seguramente paso algo parecido, Creo que Ricado Palma en sus tradiciones peruanas comenta sobre la intervención de las mujeres peruanas.
    la felicito profesora.
    Lic. Ruth Robles