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Por Ricaurte Leonett

Democracia socialista (Opinión)

21 octubre 2013

El Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático tiene que estar demostrando que el calentamiento global es debido a las acciones de los seres humanos.

Los países capitalistas no quieren creer que debido a la concepción del desarrollo acelerado y destructor de la naturaleza es capaz de producir un holocausto colectivo, si no lo paramos.

Los bosques se están acabando a un ritmo de 20 millones de hectáreas por año, se señala que se ha destruido el 10% de la selva amazónica, lo que significa 40 millones de hectáreas perdidas.

El agua cada día se va agotando y no hay una conciencia de no desperdiciarla; por otro lado, el uso indiscriminado de insecticidas la contamina, los daños a la capa de ozono, todo este conjunto de cosas puede conducirnos al desastre ecológico a nivel planetario.

El capitalismo convierte al trabajador de sujeto de trabajo en un objeto, porque su fuerza de trabajo se transforma en mercancía y es un objeto que se ofrece en el mercado que se paga con salario.

Cuanto más altos sean los salarios de los obreros, menor será el lucro del patrón y viceversa, aquí se revela el antagonismo de los intereses lo que origina la lucha de clases.

Todo se convierte en mercancía que produce dinero, desde los artículos de la alimentación, como el frijol, el arroz, el maíz, como cualquier otra actividad humana y lo que ella produce se mide en valor monetario.

¿Cuál es el camino que debemos seguir para cambiar esta situación? E

El presidente eterno Hugo Chávez planteó el socialismo del siglo XXI, que como bien decía resurgió entre los muertos, tiene que ser verdaderamente nuevo y una de las cosas esencialmente nuevas es su carácter democrático, socializando los medios de producción, pero con un cambio cultural para la construcción de la democracia socialista.