El Cardiológico Infantil arriba a 15 años llevando salud y vida a niños y niñas venezolanas

El cardiólogo infantil es la niña mimada de Chávez

La Fundación Hospital Cardiológico Latinoamericano Gilberto Rodríguez Ochoa arriba este viernes 20 de agosto a 15 de años, una cifra que según Isabel Iturria, presidenta de la institución, se dice fácil, pero hay que verle la cara haber hecho en este lapso más de 12.000 intervenciones; es una muchedumbre de niño y niñas provenientes de todos los rincones del país, que ahora tienen la oportunidad de vivir. Este año ya llevan 300 cirugías cardíacas y aspiran cerrarlo con otras 400, con todo y bloqueo criminal de un imperio que no le importa que un niño se muera por falta de algún insumo o por la carencia de un repuesto, además agravado por las dificultades de la pandemia del Covid-19.

“Desde ese 20 de agosto del 2006 no hemos parado”, dice Isabel Iturria, una mujer que en cualquier día de la semana se le encuentra “de guardia” recorriendo las distintas área del hospital, o visitando a los pacientes, metida en su bata blanca, el estetoscopio colgándole del cuello y el respectivo tapaboca.

En las paredes de uno de los pasillos del centro hospitalario se puede leer el saludo escrito del presidente Hugo Chávez cuando le cupo el honor de ser el “visitante número 1” y calificó aquel 20 de agosto como día histórico al inaugurar el cardiológico: “Lleno mi corazón de alegría y desbordada mi alma de amor…Con Dios por delante…¡Viva la Revolución! Vivan los niños y las niñas ¡¡Felicitaciones a todos!!”.

Isabel Iturria recuerda aquel Aló Presidente 260 cuando el presidente Chávez recorrió todos los espacios del cardiológico y se terminó de concretar un proyecto que se venía gestando desde años atrás.

El cardiológico arrancó ante la necesidad de miles de madres con hijos con cardiopatías congénitas y no tenían donde operarlos por los altos costos. Pero ahí estaba la sensibilidad de Chávez.

“…Desde la sensibilidad extraordinaria de Chávez, por el dolor de un niño, por el dolor de una madre, y desde ya tres o cuatro años antes arrancó lo que eran los planes, el diseño, el inicio de la construcción, el equipamiento del hospital, pero desde ese 20 de agosto del 2006 no hemos parado, y no hemos parado con más de 12.000 intervenciones, sumando cirugía, cateterismo, procedimientos de electrofisiología y marcapasos, que se han hecho en el hospital en estos 15 años. Son 12 mil intervenciones que se dice fácil pero que es una muchedumbre de niños y niñas provenientes de todo el territorio nacional que tienen oportunidad de vivir, tienen oportunidad en medio de haber tenido la mala suerte de nacer con una cardiología congénita, pero tienen la oportunidad de estar en un país donde el estado toma ese compromiso de apoyar a la mayor cantidad de niños o de niñas para ser operados. En otros lugares del mundo eso queda reservado exclusivamente a los más pudientes. En Venezuela en el sector privado una cirugía cardiovascular, como las que diariamente se hacen en el cardiológico, puede costar 35 mil dólares y esa es una cantidad de dinero que está al alcance exclusivamente de los extraordinariamente pudientes”, señala Iturria.

Para Iturria estas 12.000 intervenciones quirúrgicas equivalen algo así como meter esos niños y niñas con sus familiares en el estadio Universitario y una gran cantidad se quedaría afuera porque no caben. Vienen de todas partes del país, desde los hospitales públicos con servicio de cardiología, que tienen acceso a la base de datos electrónica del sistema Renac. De allí se envía el respetivo informe al Rodríguez Ochoa, hospital adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Salud, que se encarga de mantener en funcionamiento esa extraordinaria obra del presidente Chávez.

Antes de la llegada de la revolución se operaban en Venezuela unos 200 pacientes por años con cardiopatías congénitas. Con la puesta en funcionamiento del cardiológico ubicado en Caracas, en Montalbán, se ha llegado operar, conjuntamente con otros centros de salud público, a 700 u 800 niños y niñas por año.

De pandemia e insumos

Relata Isabel Iturria, de quien Chávez se refería como la doctora Isabel Iturria Caamaño, emparentada con el líder revolucionario dominicano Francisco Caamaño, que ha sido como un reinicio el reto de mantener el hospital en funcionamiento en medio del bloqueo, en medio de las dificultades económicas que ha tenido el país por decisión del gobierno imperial, simplemente por parte de nosotros de cometer el pecado de querer ser libres, de querer tomar nuestras propias decisiones, de querer poder marcarnos el rumbo como venezolanos de lo que queremos para nuestros hijos, para nosotros mismo, de lo que queremos para el futuro de esta tierra, de esta patria soberana.

El hospital como el resto de las instituciones ha sufrido las consecuencias del perverso bloqueo estadounidense que te cierra los mercados, amenaza a los proveedores, se apropia de las empresas venezolanas en el exterior, se roba nuestro oro, se roba nuestros activos, prohíbe el acceso al crédito internacional. A este cuadro se suma un tercer golpe bajo, en términos del boxeo, que es la pandemia, problema que, sin embargo, el presidente Maduro y la comisión presidencial han logrado manejar de una manera extraordinaria.

La pandemia del Covid-19 ha obligado al cardiológico a tomar medidas extraordinarias para minimizar los riesgos de contagio, sobre todo con los niños y niñas recién operados. En este sentido se restringieron las visitas de los familiares, se eliminaron las consultas externas, salvo para los pacientes que serán operados,

“Así que con eso y el apoyo de la Presidencia de la República que se ha echado al hombro el esfuerzo de conseguir los insumos donde no se consigan, del ministerio de Salud que ha logrado del convenio con China, especialmente, traer los insumos, ya que no hay manera de obtenerlo por las vías regulares, y con el esfuerzo de todo el equipo de salud del cardiológico que contra viento y marea, seguimos sintiendo cada una de esos niños y niñas que salen sonrientes del hospital, la felicidad de los padres, cuyos hijos fueron atendidos gratuitamente, sin pólizas y sin importar los ceros de sus cuentas bancarias. Se trata de la salud para todos y para todas, entendida como un derecho y también como una responsabilidad de todos, y dispuestos a entregarle a quien más lo necesite la mayor posibilidad de tener una calidad de vida que les permita salir de ahí, y tener un vida normal, una vida feliz, tanto el paciente como su familia y su entorno comunitario”, refiere Iturria , una mujer que hace 15 años llevaba una cabellera negrísima y hoy luce unas cuantas canas que le caen en cascada a ambos lados de la cabeza.

Una cosa sabrosa

Otro de los trastornos sufridos por el cardiológico en estos tiempos de pandemia y bloqueo ha sido el del valioso recurso humano. Algunos profesionales emigraron.

“Quedamos cinco cardiólagas en el hospital”, asienta Iturria, “hay nuevos formándose en los posgrados, pero somos poquitos para el número de pacientes que tenemos. Cuando alguno se enferma, por ejemplo con Covid, eso nos obliga a todos a redoblarnos en el trabajo. Aunque somos poquitos hemos podido mantener un ritmo de intervenciones bastante grande. Yo no creo que en este momento haya en el mundo más de diez hospitales que puedan hacer 300 cirugías cardiacas pediátricas en lo que va de 2021 y en medio de esta pandemia. De manera que es un esfuerzo importante que está haciendo el equipo de trabajo, y además el Gobierno bolivariano en medio de la pandemia que implica la necesidad de orientar una parte importante de los recurso hacia la atención de esta enfermedad, sino además en medio de un bloqueo poder sobrepasar todos los obstáculos para tener cada una de las cosas que hacen falta para operar un niños”.

Agrega que cada paciente que sale operado del hospital utilizó 300 o 400 insumos diferentes.

“Y tienen que estar todos, porque si falta no puedes operar. Son una cantidad de cosas que están presentes y la falta de una te imposibilita prácticamente realizar la cirugía, además de tener todo un personal muy bien preparado, engranado unos con otros, y muy dispuestos a hacer las cosas con pandemia y sin pandemia, con bloqueo o sin bloqueo, con mucho dinero o con poquito, e ir saliendo adelante con las tareas que tenemos que hacer”, indica.

—¿Qué frase bonita ha escuchado en estos años en el cardiológico?.

—Yo creo que ni siquiera es una frase, es verle la cara a las mamás y a los niños cuando se van de alta. Eso es una cosa demasiado sabrosa. Después que tú has visto a los niños cuando entran, a veces se ponen a llorar, pero después que se ha establecido una relación cercana, entonces le dices, te puedes ir para tu casa, mañana desayunas arepas con tu mamá, eso es algo que a todos nos llena el corazón y el alma.

Betty Hernández, junto a Alix Oviedo y Alfonso Díaz García, le llevó un torta a Isabeel Iturria por los 15 años del cardiológico. Hernández es coordinadora del Comité de Salud de Juan Pablo II.

“Desde el años 2006 estamos acompañando a la dirección del Hospital Cardiológico Infantil, en captar personal, tener con ellos mucha comunicación, es decir, ayudar a que la comunidad sepa que este hospital es para todos los niños y niñas de este país y del mundo entero. Lamentablemente, con la situación que estamos sufriendo ha disminuido la afluencia de niños al Cardiológico, pero sin embargo la doctora Isabe Iturria logra su cometido, es decir, lo que se propone, lo va logrando, con los pocos recursos que hay, pero jamás la doctora Iturria ha abandonado el hospital. Hay un personal bellísimo que defiende este hospital como el proyecto bandera del Comandante Hugo Chávez Frías, porque en salud, este era su niña bonita, el hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Doctor Gilberto Rodríguez Ochoa”, señala Betty Hernández.

Una de las actividades del cardiológico en esta semana aniversaria, además de los programas de formación y cursos, consiste en entregarle cuentas a la comunidad.

De tripas corazón, como dice Maduro

“Son cosas (las consecuencias del bloqueo) que están muy vinculadas a este segundo relanzamiento que tuvo que tener el hospital, que es cómo funcionar con tantas limitaciones, en una cirugía que es tan especializada como la cirugía cardiaca pediátrica, que requiere separar el corazón del niño o de la niña, y que haya una máquina, que es la máquina de circulación extracorpórea que haga las veces de pulmones y de corazón de ese paciente, mientras está siendo operado. Son máquinas que funcionan con insumos de un solo uso, con oxigenadores, con tuberías estériles, con materiales que sólo pueden ser usados por un solo niño, que deben ser descartados, que no son producidos en el país , que requieren además repuestos y accesorios de recambio frecuente, que tampoco son producidos en el país, y que tiene que terminar el gobierno venezolano casi como si estuviese haciendo tráfico de drogas, para comprarlo de un vendedor a otro, y de este a un tercero, porque el proveedor original no te lo puede vender, porque las sanciones se lo impiden, que tienes que comprarlo entonces a precios muchos más altos que los regulares, con tiempos de entrega muchos mayores. Por ejemplo, hay proveedores de repuestos de algunos equipos del hospital que simplemente no nos los venden porque dicen si vendo y facturo con un RIF que empiece con G de gobierno, corro el riesgo de que mi proveedor en Estados Unidos no me despache más repuestos. Así que en medio de todas estas dificultades del bloqueo, pues el hospital tuvo que aprender a optimizar el uso de todos los recursos, acompañarse con quienes pudieron desde el propio Ministerio de Salud, de Vensalud y otras instancias, a reparar los equipos, a utilizar los insumos con criterio de escasez , haciendo rendir al máximo cada una de las cosas, haciendo como dice el presidente Maduro de tripas corazones, de tripas hacemos corazones con esos niños y niñas para poder seguir adelante”.

Isabel Iturria

T/Manuel Abrizo
F/CO-Cortesía Hospital Ortopédico Infantil