EEUU conocía, antes del 30-J, el respaldo popular a la propuesta constituyente del presidente Maduro.
Se lo informó a la MUD y esta convirtió su pánico en violencia.
Puso el asunto en términos de todo o nada y, una vez más, apostó a Rosalinda con unos dados cargados.
Trancó a sus vecinos, perpetró saqueos, se alió con el hampa, incendió preescolares, quemó personas vivas y dejó de una estela de más de 100 muertos y miles de heridos.
Ahora, con el ojo afuera, implora a Santa Lucía.
El kiosco de Earle: Todos lo sabían


