El pueblo sufre los daños colaterales de las sanciones criminales

Un estudio realizado por la ONG Sures revela que desde 2014 hasta agosto de 2019 cinco países habían dictado unas 63 medidas coercitivas contra Venezuela en el contexto del cerco económico y financiero que impone Estados Unidos

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Hemos aprendido a comprender en el mundo que habitamos que cuando nos hablan de daños colaterales no son más que civiles, hombres, mujeres y niños, en una guerra que no buscaron ni querían librar. Un eufemismo para perfumar la muerte tras bombardeos, eso sí, humanitarios.

El autoproclamado presidente de Venezuela se suma a a esta política y tras llegar al país, luego de una gira por Europa y América, su promesa es que «los mecanismos de presión solo van a aumentar, por polémicos que sean, solo van a seguir aumentando», según pronunció durante un discurso en una plaza pública a su llegada.

Lo que llama «mecanismrosneftos de presión» no son más que acciones agresivas que limitan cada vez más la economía nacional y con ello un cerco cada vez más cerrado para los venezolanos para el acceso a medicinas y alimentación, por mencionar solo insumos básicos.

Un recuento de las sanciones

Según un informe de la organización no gubernamental venezolana Sures, dedicada a la investigación en materia de derechos humanos y sobre el bloqueo económico, migración venezolana y violencia política, la escalada de sanciones contra el país comenzó en diciembre de 2014, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Pública de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil.

En su informe Medidas unilaterales coercitivas 2019, Sures detalla que este instrumento jurídico «dicta la línea de acción para la política del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica hacia Venezuela, que también ha marcado la hoja de ruta para que otros Estados, bajo su influencia y dominación, hayan adoptado en los últimos años una serie de medidas coercitivas unilaterales en su contra».

La ley norteamericana establece de entrada sanciones dirigidas al bloqueo económico, financiero y comercial de Venezuela, así como acciones conjuntas con los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea. «Se trata de una ley que de forma explícita y expresa reconoce que contraviene los principios fundamentales del Derecho internacional público, de la Carta de la Organización de Naciones Unidas y de la Carta de la Organización de Estados Americanos», según reza el informe de Sures.

Un estudio realizado por la misma ONG, revela que desde entonces hasta agosto de 2019 se habían dictado unas 63 medidas coercitivas de cinco países contra Venezuela en el contexto del cerco económico y financiero que impone Estados Unidos.

Hasta esa fecha, EEUU había impuesto unas 45 medidas, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, cada uno contribuyó con el bloqueo con cinco medidas, mientras el Grupo de Lima aplicó dos sanciones y Suiza una.

Los destinatarios de estas sanciones son entidades financieras, bancarias y petroleras que mantienen una relación comercial y financiera con el Estado venezolano o con empresas radicadas en nuestro país. Hasta agosto de 2019, habían sido sancionados 43 buques (la mayoría de ellos propiedad de Pdvsa, utilizados para el transporte de hidrocarburos), dos aviones, 96 empresas privadas y públicas, entre los que destacan seis bancos estatales, incluido el Banco Central de Venezuela.

Además, han sido sancionadas 120 personas, la mayoría de ellas, funcionarios del Estado venezolano, a quienes luego se coacciona: les ofrecen el retiro de las sanciones personales a cambio de «colaboración».

Algunas de las medidas más graves han sido las siguientes:

Octubre de 2017, el banco suizo UBS bloqueó el pago de recursos destinados a la compra de vacunas, lo que retrasó por cuatro meses los programas de vacunación que emprende anualmente el Gobierno Nacional.

En noviembre de 2017, 23 operaciones financieras de Venezuela, destinadas a la compra de alimentos, insumos básicos y medicamentos por 39 millones de dólares, fueron devueltas por los bancos internacionales.

En mayo de 2018, se bloqueó el pago de nueve millones de dólares destinados a la adquisición de insumos para diálisis de 15.000 pacientes de hemodiálisis en el país.

28 de enero de 2019, través de la Sexta Orden Ejecutiva 13857, EEUU bloqueó todos los activos de Pdvsa bajo jurisdicción estadounidense con el propósito de ponerlo al mando del «nuevo Gobierno de Venezuela». Con esta acción fueron congelados 7 mil millones de dólares en activos de la filial Citgo, y se generó una pérdida alrededor de 11 mil millones de dólares.

Enero de 2019, el Banco de Inglaterra confiscó ilegalmente 1.359 millones de dólares en oro de Venezuela, que estaban depositados en esa entidad.

Abril de 2019, el Departamento del Tesoro bloqueó las operaciones del Banco Central de Venezuela (BCV), específicamente sus cuentas en el extranjero y el desenvolvimiento de la institución del sistema financiero internacional con el fin de evitar que por la vía del BCV se destinen los fondos para la compra de medicinas y alimentos necesarios para la protección social de la población.

7 de febrero de 2020 el Gobierno de EEUU sancionó a la empresa aérea venezolana Conviasa.

T/ Hinterlaces
F/ Archivo CO

Antecedentes del sabotaje económico y sanciones para cambiar gobiernos

La política norteamericana de sabotear la economía interna de los países que hacen respetar su soberanía tiene como objetivo crear una escasez y desabastecimiento que generen un descontento popular que sus agentes agitadores aprovechen para provocar revueltas que propicien el derrocamiento por furia popular del gobierno adversario y si eso no funciona crear el clima para un golpe de Estado o una intervención militar humanitaria. Esa teoría subversiva que se aplica hoy en Irán, Siria y Venezuela. Ese tipo de subversión se ejerce porque la acreditan varios éxitos notorios: el derrocamiento de Allende en Chile (clásico) y el derrocamiento de Gadafi en Libia.

A pesar de lo difícil que resulta para un pueblo desarmado derrocar un gobierno, esa técnica subversiva tiene como su mejor credencial el modo como los imperios aliados ganaron la Primera Guerra Mundial.

A comienzos de 1918 Alemania parecía encaminada a ganar la Primera Guerra Mundial.

Alemania había triunfado sobre Rusia (Brest-Litovsk); sus tropas estaban bien asentadas en un vasto territorio francés y seguían invictas.

Ese verano, agentes aliados bien ubicados en los circuitos de distribución acapararon bienes de consumo y sabotearon el abastecimiento de la sufrida población civil.

El descontento generado por la escasez fue usado por un grupo de agitadores profesionales de tendencia socialista menchevique, pagados a futuro, que organizaron huelgas y revueltas y violentos desórdenes que derrocaron el gobierno y las instituciones de la monarquía constitucional de Alemania.

El colapso del frente interno provocó un caos en Berlín que desordenó la logística que apoyaba el esfuerzo bélico alemán y las tropas alemanas, aún invictas, quedaron abandonadas ante el enemigo en el frente occidental. El alto mando alemán no tuvo otra opción que pedir a los aliados un armisticio basado en los 14 puntos de Wilson, que resultaron ser una carnada oferta de paz vacía. Fue así como los aliados ganaron la Primera Guerra Mundial.

Las sanciones

Con el Tratado de Versalles los grandes imperios se quedaron dueños del 90% de las materias primas del mundo.

Esa ventaja les permitía aplicar sanciones saboteando la economía de las naciones industriales emergentes que competían con los imperios en el comercio internacional. Eran tres las grandes potencias industriales que no tenían imperios coloniales rebosantes de materias primas: Alemania, Italia y Japón. Las sanciones se aplicaban con la idea de castigar a la población con la esperanza de restar apoyo político a sus gobiernos y sabotear la competitividad de sus industrias para doblegarlos a sus dictados.

En aquella época, existía la Sociedad de las Naciones, la abuela de la ONU de hoy, solo que no había un Consejo de Seguridad y la Sociedad de las Naciones era manipulada a su antojo por los grandes imperios dueños de las materias primas: Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. La situación terminó en el conflicto conocido como Segunda Guerra Mundial, cuyo único vencedor fue Estados Unidos, que todavía mantiene bajo ocupación militar a toda Europa bajo el esquema conocido como la OTAN. Un ingenioso sistema por el cual los ocupados contribuyen a los gastos de la potencia ocupante y se constituyen clientes para su industria militar.

El objetivo político de la OTAN lo dejó muy claro su primer secretario general, Hastings Lionel Ismay: La OTAN le sirve a Europa para mantener a los americanos adentro, los rusos afuera y a los alemanes abajo.

Las cosas han evolucionado. Las sanciones ahora son de orden financiero, valiéndose del entramado de interacción para pagos internacionales que se controla desde los Estados Unidos gracias al uso del dólar como moneda de referencia del valor en los intercambios internacionales.

Ese privilegio que se desgasta y Estados Unidos ya no lo mantiene por la potencia de su economía, sino por su prepotente poder militar. Un poder militar cuya proyección mundial la debilitada economía norteamericana ya no puede sustentar. No puede porque el crecimiento económico ahora se desplaza del ámbito atlántico al ámbito euroasiático, donde China y la India son los nuevos campeones de crecimiento económico. Al final de esta década es muy probable que sean esas nuevas potencias económicas las que impongan sanciones excluyendo de sus mercados a los norteamericanos como antaño hacían los Estados Unidos para sancionar a otros países hace apenas unos 50 años. En la historia ¡también suceden cataclismos!

Antídoto

La última noticia es que la Unión Europea, hasta ahora un obediente vasallo norteamericano, está considerando abandonar el dolar estadounidense y usar el euro en sus pagos internacionales como respuesta a las sanciones que Washington ha impuesto a las empresas europeas que trabajan con Irán, un mercado muy grande que quedó abierto al comercio europeo después del acuerdo nuclear con Irán conocido como el P5 +1(2015 ) del cual forman parte Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, Estados Unidos e Irán. Estados Unidos cedió a las presiones de Israel y denunció ese acuerdo que garantizaba el statu quo en el Cercano Oriente. Esa díscola iniciativa norteamericana lesiona directamente los intereses de la Unión Europea que, por su ubicación geográfica, es la que más sufre políticamente con el flujo de refugiados que provocan las guerras que Estados Unidos ha desencadenado en el Cercano Oriente.

En Asia por vía de acuerdos bilaterales crece el uso del yuan chino para pagos internacionales.

Si Europa abandona el uso del dolar estadounidense para sus pagos internacionales, el apartamiento de Europa del sistema centrado en el dólar es probable solo si la actual clase política es desplazada por el crecimiento de partidos nacionalistas como el Frente National en Francia, la Liga en Italia, AFD en Alemania, Fidesz en Hungría, constituidos por gente cansada de la subordinación de los intereses europeos a las políticas dictadas por Washington.

Esos grupos, liderados por gente como Orban, Le Pen y Salvini, coinciden con Putin en desear un ámbito económico europeo, que se extienda de Lisboa hasta Vladivostok.

El abandono del sistema de pagos internacionales basado en el dólar eliminaría la posibilidad de sabotajes económicos y sanciones operados desde Washington.

T/ Umberto Mazzei-Cortesía Alainet.org
F/ Archivo CO