Hoy el hambre “no es un problema grave para el pueblo venezolano”|FAO: A pesar de las dificultades coyunturales “la política de seguridad alimentaria de Venezuela es buena”

El portuñol de Marcelo Resende cada vez se parece más al castellano que al portugués. El representante en Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) no vive al margen de los problemas del país; por el contrario, está plenamente consciente de las colas, de las dificultades para acceder a bienes de primera necesidad, de la caída de los precios del petróleo y de su impacto en la economía nacional. Por ello, cuando Resende recibe al Correo del Orinoco en su despacho en Caracas (una semana antes del Carnaval), no elude las respuestas ni las reflexiones sobre estos temas.

-En el país hay dificultades con el abastecimiento, escasez, acaparamiento; cada quien tiene una visión sobre lo que ocurre. ¿La FAO ve algún riesgo para la población venezolana con lo que ha ocurrido en el último año?

-La FAO reconoce toda labor del gobierno de Venezuela en materia de seguridad alimentaria; seguramente hay momentos de la coyuntura política en los que la situación es más difícil o menos difícil, pero en su totalidad, en su conjunto, la política de seguridad alimentaria de Venezuela es buena.

-¿Qué la hace buena?

-Son dos acciones fundamentales para la FAO. El tema es el acceso a la disponibilidad de los alimentos. Hoy en el mundo el problema del hambre no es la producción agrícola; hay una gran producción agrícola en el mundo y hay una gran disponibilidad de alimentos por persona en el mundo. Si tú buscas los datos de la disponibilidad de alimentos por persona es superior al número de personas que tenemos en el país. El problema del hambre es que la persona no tiene plata para comprar los alimentos. En Venezuela el conjunto de las políticas sociales permitió la distribución de la renta; hoy los venezolanos tienen más acceso a los alimentos porque tienen una renta mejor. Con los programas de las misiones se replanteó la distribución de la renta; el chavismo logró cambiar la política petrolera de hidrocarburos y crear una política justa de los hidrocarburos con una política social y agrega el desarrollo económico con la política social fuerte. Ahora tenemos un problema grave: el petróleo estaba a 100 dólares el barril y ahora a 38; este es un gran problema y eso es lo que tiene que enfrentar.

Otro elemento de la política de la seguridad alimentaria de Venezuela que resalta la FAO es el de la disponibilidad calórica por persona, refiere Resende. “En Venezuela la disponibilidad calórica por persona es de 3 mil calorías”, destaca.

-¿Incluso en esta situación?

-Incluso en esta situación. Obviamente, y esa es una pregunta importante, la FAO hace la medición de los datos de los dos últimos años; a veces hay tres meses malos pero después se recupera, y eso es lo que está pasando en Venezuela. En Venezuela hay una buena disponibilidad calórica por persona y el hambre no es más un problema. Tenía 4 millones de personas con hambre en 1990 y hoy el hambre no es un problema grave para el pueblo venezolano.

ATACAR LOS PROBLEMAS ESTRUCTURALES

-¿Vería como algo coyuntural lo que está sucediendo ahora?

-Por ahora, sí. Venezuela tiene dos problemas más estructurales que sí afectan directo a la población: La inflación, que se tiene que lograr resolver y que no es coyuntural; es permanente. Esto es muy malo porque baja la capacidad de compra de los trabajadores, aunque la política de recuperación de los salarios mínimos con el pago del porcentaje de la inflación es muy importante; es una política justa desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Si tiene una inflación de 70% va a tener una reposición de esa inflación para los salarios mínimos de los trabajadores, pero la inflación es un tema duro.

El otro tema, añade el vocero, es el del abastecimiento y con dos vertientes. Una de ellas es la producción agrícola, que debe aumentar. “Venezuela mejoró mucho su producción agrícola, pero aún es insuficiente por dos motivos: Aumentó el consumo de la población y también tiene dificultad para lograr una producción agrícola que se corresponda con las necesidades del pueblo venezolano, y ahí estamos. No es un problema solamente del gobierno; el problema es la producción agrícola en el país, un país de cultura rentista es un problema en toda la sociedad”.

-Usted decía que eran dos vertientes.

-Una es la de la producción y la otra es el abastecimiento en sí. Para la seguridad alimentaria tú no vas a preguntar a un hambriento si quiere comida importada o comida producida en el país, porque quiere comer. Venezuela, con base en esto, hace una buena política de importación, importa mucho pero garantiza la seguridad alimentaria de su pueblo con importaciones. El problema de las importaciones es el tema del dólar, el tema del petróleo y esa es una política que no es fácil y tiene todos los componentes que el gobierno está apuntando, pero también tiene un problema interno: tiene acaparamiento. Por ejemplo no hay ningún país en el mundo que logre planificar el suministro de los alimentos con la especulación. En Venezuela, es verdad, hay una gran especulación; la población se planifica para comprar el doble de lo que está comprando y esto dificulta enormemente el proceso de planificación.

-¿Usted le diría a la gente que comprara menos?

-No.

-Es que la gente compra mucho porque piensa que luego no lo va a conseguir.

-Incluso yo. Todos están en esa situación y eso es muy malo, no hay como planificar en esta situación. Ahora, hay que reconocer todos los esfuerzos del Gobierno, por ejemplo ahorita, y creo que esto es cíclico, que estuvimos en un periodo muy duro sin abastecimiento y ahora ya se está normalizando, ya están volviendo los productos y siempre en Venezuela hay uno u otro producto que va a tener más dificultad para ser encontrado; una semana no se va a encontrar, la otra se puede encontrar. También hay un tema de planificación del Gobierno que tiene que mejorar, pero el Gobierno está trabajando en esto.

SEGURIDAD ALIMENTARIA

-¿No es inseguro que nuestra alimentación o buena parte de ella dependa de la importación? ¿Cómo hablar de seguridad alimentaria si dependemos tanto de las importaciones?

-Nosotros queremos comparar Venezuela con otros países en la región y no se puede comparar un país de cultura rentista, que depende del petróleo, con un país con naturaleza como Brasil, Argentina u otros países. Tienes que comparar con países de renta petrolera; ese es un factor. Mire, no es de hoy, no es de este gobierno el problema de la producción agrícola. La cultura rentista es una cosa que está dentro de la mentalidad del pueblo. Es más: algunos productos es más barato comprarlos afuera que producir en el país. Luchar contra esa realidad es muy duro.

Hay, además, “un bajo porcentaje de la población campesina. Venezuela es muy urbana, muy vinculada a las actividades económicas urbanas por su naturaleza económica, por el petróleo”, evalúa.

¿Cómo enfrentarlo? “El Gobierno está promoviendo la agricultura urbana, tiene una política fuerte de créditos, tiene asistencia técnica para los productores. Yo me quedé impresionado, encantado, cuando el presidente Maduro llamó a un congreso campesino; incluso, creó el sistema de seguridad social para los campesinos, que es una buena política. Hay una determinación política; tiene que mejorar la gestión, la eficiencia. Venezuela tiene muchas cosas buenas, a pesar de todos los problemas; es importante reconocerlo”, insiste.

AGRICULTURA URBANA

-Con la agricultura urbana usted sabe que se rieron mucho del presidente Chávez cuando planteó lo de los gallineros verticales. ¿Usted ve viable realmente en Venezuela la agricultura urbana?

-Es una visión muy buena la del gobierno venezolano; tiene una visión de futuro. Se podría pensar que el venezolano no necesita agricultura urbana porque tiene tierras para sembrar. Pero desde el punto de vista del futuro está en la ciudad el gran desafío de la sociedad. Cuba es un buen ejemplo de la agricultura urbana. Están desarrollando políticas de agricultura dentro de la ciudad, se crea la vocación agrícola, se despierta en las personas la conciencia para la producción. La FAO con el Ministerio está desarrollando el tema de la capacitación, formación. Con la agricultura urbana vas abordar otros temas de la seguridad alimentaria, como la obesidad, el sobrepeso. Sin duda la agricultura urbana crea una cultura distinta de la producción agrícola; de la convivencia con la tierra, con la semilla, con la producción. Aunque no tenga un impacto fuerte en la economía es un programa social que motiva, que organiza, que promueve la relación de las personas con la agricultura.

-¿Piensa que se ha avanzado en la agricultura urbana en el país?

-Sí.

-No pareciera, y por eso le preguntamos: ¿Cree que sí se ha avanzado?

-Ese es un punto importante. Lo que vamos a hacer ahora es reimpulsar el programa. El programa es cíclico; a veces hay momentos que está más fuerte, hay iniciativas ejemplares y hay iniciativas que no son tan buenas porque la agricultura urbana también requiere organización. Ese es el tema más difícil; no es fácil cuidar de un huerto en una comunidad. Hay un aspecto organizacional muy fuerte. Yván Gil, quien es ahora presidente del Banco Agrícola, está apoyando el reimpulso. Vamos arrancar con un encuentro que tiene la perspectiva principal de evaluar nuestros errores y nuestras fortalezas, nuestras virtudes y nuestras limitaciones y a partir de allá arrancar un plan que reimpulse la agricultura urbana.

Ese encuentro debería efectuarse, calcula Resende, en la segunda semana de marzo, e incluirá las bases de misiones, las comunas, los Consejos Comunales, los planteles por el esfuerzo con los huertos escolares. Está previsto realizar foros y mesas de trabajo.

-Cuando piensa en el reimpulso, ¿qué cosas habría que empujar?

-Tiene tres desafíos de la agricultura urbana; no solamente en Venezuela, sino en la región. Un tema es la comercialización: ¿Qué vamos a hacer con nuestros productos? ¿Van para la escuela, para las ferias? Se necesita toda una estrategia para la comercialización de los productos. ¿A qué precios vamos a vender? ¿A precios justos o a los precios especulativos del mercado? Hay varios puntos ahí que creo que el encuentro va apuntar que tenemos que fortalecer; quizás esa proposición de la FAO de vincular la producción con las escuelas. Esta es una experiencia que tienen varios países, que es muy buena, porque como son productos muy perecederos justamente son productos para la alimentación escolar.

-Usted hablaba de tres desafíos.

-Organización, este es el tema clave. ¿Quién es el que va a cuidar de los huertos? ¿Quién es que va a hacer las cosas? En Venezuela tienen las comunas, los consejos comunales y hay una base fuerte para la organización. El tercero es interno, burocrático: ¿Cómo hago para hacer llegar los insumos, las herramientas, la asistencia técnica?

-¿A qué se puede aspirar con la agricultura urbana? ¿A alimentar una ciudad como Caracas, por ejemplo?

-Sí se puede, pero quedamos en una cosa muy sencilla: si logramos que las escuelas tengan los alimentos ya es un gran logro. Pero destaco esta perspectiva: la agricultura urbana crea conciencia educativa sobre la seguridad alimentaria, sobre la producción agrícola y eso es muy importante.

-¿Qué necesitaría la agricultura urbana? ¿Es un problema de recursos o es más de planificación.

-Creo que planificar y reimpulsar siempre es un proceso. Todo trabajo organizacional es siempre así: unas veces mejor y después baja un poquito.

-¿Cuáles son los rubros que ustedes privilegiarían como FAO para la agricultura urbana?

-Hortalizas en general. Creo que es lo fuerte de la agricultura urbana. La mayoría de las personas no saben esto, pero en tubérculos y hortalizas somos autosuficientes; ahí no hay problema. Tenemos problemas con los cereales y carnes; con la proteína animal.

DIÁLOGO

-Las relaciones Gobierno-sector productivo privado no son las mejores. ¿Qué plantearía la FAO sobre esto, más allá de las diferencias políticas?

-Ese es un tema delicado para mí, como representante. Yo soy muy celoso con la autonomía y soberanía del pueblo, del Gobierno venezolano. Creo que si el gobierno quiere diálogo y los empresarios también están abiertos al diálogo van a encontrar su camino, y no es un órgano multilateral el que va a decidir sobre esto; se tiene que respetar. Pero no hay problemas de diálogo, hay apertura para el diálogo, todos están abiertos y van a encontrar su camino, pero siempre con respecto a la autonomía y soberanía del pueblo, del país y del Gobierno venezolano.

-Hay estudios como el de la Cepal que dicen que aumentó la pobreza en el país en el último periodo; pobreza medida por ingresos. ¿Hay algún problema que vea la FAO allí? ¿Hay algún área que se deba fortalecer con base en esas cifras de la Cepal?

-Cuando hablamos de pobreza lamentablemente nuestro dato para medir esto es renta; o sea, si tú vives con menos de un dólar por día, tú estás en la pobreza extrema. Y fíjate como es la política del Gobierno venezolano. Si tú preguntas a la FAO, a los organismos internacionales, cómo hacemos para enfrentar la pobreza extrema, hay algunas políticas que son experiencias en América Latina y que Venezuela tiene todas; por ejemplo, la más importante para bajar la pobreza extrema tiene que ser garantizar el aumento del salario mínimo con la inflación, y en Venezuela hay esa política. Para combatir la pobreza extrema tú tienes que tener una buena política de inserción en la asistencia social; tenías 600 mil pensionados y ahora tienes 2,5 millones. No hay política de distribución de renta mejor que esta. La política de vivienda es excelente para combatir la pobreza extrema. Las misiones son un ejemplo vivo de combate a la pobreza extrema.

Ahora, ¿qué pasa en el país? Yo destaco en este momento que lo del petróleo va a ser duro; creo que va a tener impacto en la sociedad venezolana, aunque el gobierno está intentando todo para minimizarlo.

-¿Hay hambre en Venezuela ahora?

-Sí hay. En todo país hay hambre, pero como Venezuela está ahora es muy buena la situación. Hay grupos específicos más vulnerables pero son muy pequeños, no es significativo. En Venezuela fue un problema estructural. Había 4 millones de personas con hambre en el país y hoy ya no es más un problema, aunque tenga que estar siempre vigilante. Por ejemplo, es un problema grave la obesidad, el sobrepeso. Venezuela tiene 6 millones de personas con sobrepeso, 4 millones con obesidad.

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T/ Vanessa Davies
F/ Miguel Romero

1 Comentario

  • NO HERMANO LA SEGURIDAD ALIMENTARIA NO ES MUY BUENA QUE DIGAMOS,HAY UN ACAPARAMIENTO Y ESCACES TERRIBLE,AHORA EL PUEBLO SE COME AL PUEBLO,AHORA TODO EL MUNDO ES BUHONERO Y NO ES QUE VAN A GANAR POCO NO SENOR,GANAN HASTA CINCO MIL POR CIENTO EN LO QUE VENDEN,FIJATE, LOS BUHONEROS VENDEN UN KILO DE AZUCAR EN 60Bs,harina pan 70bs una lata de leche 700 bs un paque de cafe de medio kilo 500 bs un paquete de pañal de 32 pañales xxg 1200bs,y eso por encimita,entonces no esta facil verdad,no hable paja entonces,