La iniciativa pretende democratizar la fiesta del séptimo arte en la nación africana|Festival tunecino celebra sus 50 años con proyecciones en calles y prisiones

El Festival de Cine de Cartago celebrará este año su 27ª edición y su 50º aniversario (fue bienal hasta 2014) y para celebrarlo sacarán las películas de las salas para proyectarlas en cárceles, casernas militares, reformatorios juveniles, universidades y centros culturales.

Desde ayer y hasta el 5 de noviembr, el certamen quiere aprovechar su aniversario para «democratizar la fiesta cinematográfica», según explicó a EFE el director del evento, Ibrahim Letaief.

Para ello se ha instalado en el centro de la capital un cine temporal con 500 asientos al aire libre y se han programado proyecciones en las principales cárceles del país, como la de Mornagia o la de mujeres de la Manuba, así como en algunas escuelas y academias militares.

Un festival que en su primera década de vida marcó «la personalidad árabe y africana con una línea indeleble que se consolidó y llegó hasta hoy», afirmó a EFE el actor tunecino más internacional, Raouf Ben Amor, que ha participado en películas como Frenético o Piratas, ambas de Román Polanski.

HOMENAJES

De los grandes momentos del pasado que han hecho de Cartago un «festival único en su genero» Ben Amor recordó cómo contribuyo a consolidar la carrera internacional del realizador egipcio Youssef Chahine (1926-2008), galardonado con el Tanit de Oro en 1971 por Le choix y cuya figura recibe este año un homenaje con la proyección de sus siete primeros largometrajes.

Aunque el actor reconoce a EFE que aunque en las últimas ediciones se ha fomentado más el cine comercial, no puede dejar de agradecer y valorar todo lo que ha hecho para posibilitar «la salida a la luz del cine tunecino al mundo, al Occidente».

Por ejemplo, este año se homenajea también al realizador tunecino Ferid Boughedir, responsable de películas como Halfaouine (1990), ganadora del Tanit de Oro en Cartago, o Un verano en la Goulette (1996), que compitió en la Berlinale y en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (España).

La edición abrió oficialmente con la proyección de Fleur d’Alep, del tunecino Ridha Behi, que narra las vicisitudes de una madre divorciada que viaja a Siria durante la guerra para recuperar a su único hijo, un adolescente de 17 años que se enrroló en las filas de un grupo salafista.

Una película que no participará en la competición oficial por el Tanit de Oro, que se disputarán 18 largometrajes, cuatro de Túnez, dos de Marruecos, Egipto, Senegal, Siria y Palestina, y uno de Chad, Burkina Faso, Irak y Sudáfrica.

La clausura, el 5 de noviembre, llevará el humor a Cartago, con la participación del actor y humorista egipcio Adel Iman.

Texto/EFE/Redacción CO
Foto/Archivo CO
Túnez