Manuel López | Flexibilidad cambiaria (Opinión)

La vigencia el Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y mantener el valor del dólar a 6,30 bolívares para el sector de alimentos, medicinas, insumos y bienes intermedios para todo el sector industrial y de manufactura, y uno complementario a 12 bolívares mediante el Sicad, es un paso en el camino de ir atrayendo a aquellas personas que acudían a operaciones ilegales.

El Simadi es un mercado alternativo al paralelo que da transparencia y un tipo de cambio promedio resultante de las operaciones que se transen en las casas de bolsa, en el sistema bancario y en las casas de cambio, estos dos últimos tienen una infraestructura para ofertar divisas al menudeo, es decir, en efectivo.

En este mercado minorista las personas naturales podrán adquirir 10 mil dólares anuales ($2.000 mensual) en este sistema marginal, seguramente llamado así porque representa apenas cerca de 5% del total de la demanda de divisas en el país, el resto 70% a 6,30 bolívares por dólar y 25% al Sicad.

En la práctica este mecanismo le dará más flexibilidad al mercado cambiario controlado, pero no está exento de distorsiones. Por ejemplo, se podrá estimular a los viajeros que no gasten esas divisas fueran del país y las ofrezcan en este mercado.

Los mayores desequilibrios se establecerán en los grandes demandantes porque todavía se mantienen tres tipos de cambios oficiales, aunque es un paso positivo para aquellos que aspiraban a una mayor flexibilidad en el mercado cambiario.

Este mecanismo había generado una gran expectativa entre la población, pero el mecanismo para que sea sostenible requiere de un plan integral que permita restablecer los equilibrios de la economía.

Para lograrlo es necesario que los criterios políticos abran espacio a los económicos, en una combinación que seguramente generará impactos, pero que posteriormente arrojarán beneficios y apuntarán a la estabilidad.

T/ Manuel López