El golpe “comenzó el 14 de abril” de 2013 cuando la oposición desconoció elecciones|Germán Yépez: En Venezuela no hay presos políticos ni persecución política

El historiador Germán Yépez es lo más parecido a una enciclopedia ambulante. Cualquier reflexión que acomete va acompañada por incisos con los que intenta poner en contexto lo que plantea, lo que relata, lo que advierte. Y el análisis de la situación nacional no podía ser la excepción. Luego de un extenso preámbulo off the record, en el que periodista y entrevistado no coincidieron en sus apreciaciones sobre algunos temas del candente presente, Yépez -exrrector del Consejo Nacional Electoral y exdirector del Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la UCV- remarca que en el país “sí hay un intento de golpe de Estado”. Ratifica el desabastecimiento de medicamentos, alimentos y productos del hogar, que a su juicio “muestra que hay una intención de no proveer” estos bienes por parte de algunos sectores privados; y lo conecta con el llamado de dirigentes políticos de “salir” del Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

El investigador recuerda que el 14 de abril de 2013 se pretendió desconocer la victoria de Maduro, y que incluso “se desplegaron un conjunto de acciones violentas”. Por ello, argumenta que el golpe “comenzó el 14 de abril” de 2013 con el no acatamiento de los resultados de los comicios, y para avalar este planteamiento rememora que la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática no quiso reconocer el resultado de los comicios presidenciales. “Se ganan las elecciones municipales y todavía aún así sectores de la Mesa de la Unidad comienzan a atacar al Consejo Nacional Electoral”, describe.

Lo lógico, sentencia Yépez, era que la oposición trabajara para las elecciones parlamentarias de 2015, pero algunos de sus dirigentes -y cita, entre otros, a Leopoldo López- anunciaron que desarrollarían la estrategia de la “salida”. En el recuento de eventos, el historiador reporta el asedio contra la residencia del gobernador de Táchira. Luego, lo sucedido el Día de la Juventud, el 12 de febrero, cuando una marcha opositora llegó hasta la sede del Ministerio Público, en la avenida Universidad de Caracas, y comenzó “una agresión de los manifestantes contra la edificación y contra las personas que estaban allí dentro”. Recuerda también que dos personas fallecieron ese día en el centro de Caracas, presuntamente a manos de un funcionario del Sebin. Todo apunta, de acuerdo con su análisis, al golpe de Estado.

En su opinión es cierto hablar de un golpe continuado, porque persisten “focos violentos que sí fueron preparados” para la lucha insurreccional. “Esos focos están todavía allí”, señala, pero “el Gobierno va actuando y va mostrando resultados”.

RÉGIMEN DEMOCRÁTICO

El historiador no cree que todos los venezolanos que se oponen al chavismo “sean fascistas”, y señala que el fascismo y el nazifascismo “son ideas inducidas desde centros de elaboración política”; en otras palabras, “no es que la sociedad es fascista, ni que los que se oponen al chavismo son fascistas”, sino que “muchos de ellos son afectados por esta situación”.

Yépez caracteriza, en la oposición, un sector que no comulga con el chavismo, y que la Revolución tiene el reto de convencer con argumentos. “Esa parte de la población venezolana no comparte este proyecto, pero eso no quiere decir que esta parte esté en las trincheras”. Suma otro sector, de partidos y actores que quieren “sustituir al Gobierno y ganar espacios políticos por la vía democrática”, pero que no se desmarcan de los más violentos “porque están presionados”. Por último, se refiere al sector “abiertamente violento, que no está interesado en esperar vías electorales porque ve que hay una mayoría del pueblo venezolano” que vota “a favor de este proyecto”.

-Como abogada del diablo, le pregunto: En una situación en la que hay descontento de algunos sectores, ¿no estaría justificada una acción violenta?

-Nunca debe estar justificada una acción violenta si tienes un régimen democrático en el que las instituciones públicas te permiten participar, manifestarte en tu acción política, hacer manifestaciones pacíficas, organizarte en partidos políticos, participar en todo tipo de elecciones.

-¿Todo eso está garantizado en este momento?

-Todo eso está garantizado. La mayor parte del pueblo venezolano, incluyendo el pueblo opositor, no está ganado para la violencia. Quieren jugar en un sistema político que permita la convivencia. ¿Que el debate político sea profundo e intenso? No importa. El debate político intenso es bueno porque desahoga las pasiones, y permite que se drenen en el combate político de las ideas.

RECHAZO A LAS “SALIDAS”

Como historiador, Yépez ahonda en el pasado para entender por qué el pueblo venezolano opta por la democracia y rechaza la violencia. Cita que, tras la muerte de Simón Bolívar, en 1830, se estableció la República pero no se abordaron las desigualdades, y el país llegó a la Guerra Federal. En el siglo XX, el movimiento encabezado por Acción Democrática entre 1945 y 1948 permite incorporar derechos políticos de los excluidos y promovió una gran participación, pero con Marcos Pérez Jiménez se desarrolló una dictadura que “favorece al empresariado” y durante la cual “hubo un retroceso” del avance democrático. A la caída del régimen, el pueblo venezolano “se la juega por una salida democrática”.

Yépez considera que los partidos que se fueron a la lucha armada -el Partido Comunista de Venezuela y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria- contra Rómulo Betanocurt se equivocaron, porque el ánimo popular no era de guerra sino de paz. “Van a cometer errores tras errores”, porque las mayorías no deseaban ese conflicto.

Reconstruye también El Caracazo, en febrero-marzo de 1989, cuando el pueblo “sale a rechazar las políticas económicas” y el acaparamiento de bienes de primera necesidad. “El pueblo no salió a tomar el poder”, sino a “rechazar con toda la violencia una política que lo estaba afectando”.

En 1992, militares nacionalistas y bolivarianos se alzan, pero esta actuación “no es exitosa desde el punto de vista militar, ni recoge el apoyo civil”, aun cuando “se convierte en un triunfo político para una salida posterior electoral” en 1998, con la victoria del comandante Hugo Chávez.

“HAY PLENAS GARANTÍAS”

El docente rechaza cualquier comparación entre el presente y el régimen de Rómulo Betancourt entre 1959 y 1964, y sostiene que en el país hay “una intensa política de inclusión social”, con venta de alimentos a precios subsidiados; con “una política de permanente aumento salarial” y de protección social que incluye no solo las pensiones sino -por ejemplo- la entrega gratuita de medicamentos para enfermedades crónicas, además de la construcción y adjudicación de viviendas.

Yépez alega que en el presente no hay persecución política, y lo contrasta con lo sucedido en la época de Pérez Jiménez, cuando “se perseguían todas las opciones políticas”. También, con Betancourt, cuando fueron ilegalizados el MIR y el PCV al desarrollar la lucha armada en las ciudades y el campo.

En el presente “en Venezuela no está prohibida la acción política de ningún partido”, subraya.

-¿Hay plenas garantías para la actividad política?

-Estamos hablando de hoy, 27 de marzo de 2014: hay plenas garantías. En Estados Unidos, hace mes y medio, unos parlamentarios del Partido Demócrata fueron a una manifestación pacífica al centro de Washington y la policía los apresó y les colocó el equivalente a las esposas de plástico. En Venezuela no estamos hablando de eso; estamos hablando de una gente que está llamando a una guerra contra el Gobierno, contra las instituciones del Estado, contra la paz de los venezolanos.

Puntualiza que, en las manifestaciones en las que participó como estudiante y como docente en la Cuarta República, “se tiraban piedras desde la universidad”, pero ahora “quitan las alcantarillas, colocan guayas, le echan aceite a las calles para que la gente en motos y en vehículos se estrelle, disparan desde los edificios”. Enfatiza que los dirigentes estudiantes de los años 80 y 90 no le disparaban a la población -como ha ocurrido en este momento- y recalca que lo que ha ocurrido en estos días, al tirotear a la Guardia Nacional Bolivariana o al que limpia una barricada “es un asesinato”.

Yépez remarca que hay “una gente que está llamando a desconocer, no a Maduro, sino a la institucionalidad democrática, constitucional” y a desconocer “la posibilidad de un camino de la paz”.

JUSTIFICADAS

Para el historiador, están justificadas la destitución y el encarcelamiento de Enzo Scarano, exalcalde de San Diego, y de Daniel Ceballos, exalcalde de San Cristóbal, porque quien gana un ayuntamiento debe cumplir las leyes; por ejemplo, los mandatarios locales deben usar la policía, no para enfrentar a los manifestantes, sino a disuadirlos. También están en la obligación de recoger la basura y garantizar los servicios. Las acciones contra ambos no le corresponden al Poder Ejecutivo ni al Legislativo, razona, sino al sistema de justicia; en este caso, al Tribunal de Justicia.

-¿Y la gente que votó por esos alcaldes?

-Votará por otros. Maduro ganó las elecciones. Si el presidente Nicolás Maduro se dedicara a asesinar personas, a perseguir personas, a eliminar todos los partidos políticos, tú me dirás: “por él votó la mayoría del país”. No. Hay un órgano jurisdiccional; el Tribunal Supremo tendría que actuar. Igual pasaría con un gobernador, así sea chavista, que se vuelva loco en su jurisdicción.

-¿Usted no cree que se está violando la voluntad de los electores?

-No. Tú no les estás prohibiendo que voten por sus opciones políticas. Votaron por un candidato, pero resultó que una vez que el candidato tiene el cargo, no cumple con la acción y la responsabilidad que tiene, que es garantizar la paz, la libre circulación, la recolección de desechos y mediar entre los vecinos que votaron por él. Quien tiene la responsabilidad del liderazgo, legítima y legal para interceder ante los vecinos que votaron por él, es él, y decirles “esa no es la salida, la salida es seguir trabajando políticamente” y acumular fuerza para ganar las elecciones nacionales. Si eso no ocurre, el Estado tiene mecanismos para preservar la integridad del Estado, la integridad de la nación y el funcionamiento de las instituciones públicas. ¿Quién es el que tiene, de acuerdo con la Constitución venezolana, la responsabilidad de garantizar que el resto de los poderes funcione? El Tribunal Supremo de Justicia, a través de su Sala Constitucional, que es quien dice que se está violando la Constitución. ¿Qué hace? Destituye al alcalde, se hace una nueva elección y seguramente vuelven a ganar, pero con otro candidato que, siendo de oposición, entiende que su rol no es desarrollar una lucha insurreccional para tumbar al Gobierno, sino desde la oposición administrar ese municipio.

SOBRE LOS PRESOS POLÍTICOS

Yépez niega que en el país haya presos políticos. Explica que un preso político es alguien que está preso por emitir opiniones políticas o por organizar un partido, y precisa que esa no es la situación venezolana. Se refiere al excomisario Iván Simonovis, a quien dibuja como “el estratega de todo el dispositivo policial y militar del 11 de abril” de 2002, con el golpe de Estado contra el comandante Chávez. También, a Leopoldo López, de quien dice que “hay muchas evidencias que lo muestran llamando a una salida insurreccional”. Sobre este punto, resalta que todos los estados tienen fuerzas para garantizar su integridad territorial y evitar el quiebre de las instituciones, así como fuerzas de inteligencia y contrainteligencia.

En cuanto a la dirigente opositora María Corina Machado, califica como una torpeza y un desafío el haber aceptado ser acreditada como representante alterna de Panamá ante la Organización de Estados Americanos, pasando incluso por encima de que el Gobierno panameño tiene un conflicto con Venezuela. El investigador alude a casos de diputados que fueron nombrados en otros cargos y salieron del Parlamento, e insiste en que el caso machado “no requiere discusión” porque es algo automático que si un legislador acepta una responsabilidad diferente, queda fuera de la Asamblea Nacional.

El historiador, por otra parte, asevera que si el Estado venezolano fuese represivo, el comportamiento ante las manifestaciones ocurridas desde el 12 de febrero hubiese sido otro.

LA FRASE

“¿Qué es lo que ocurre en Venezuela? Hay deficiencias, hay insatisfacciones, pero el venezolano no ve que la forma de resolver la escasez de alimentos, la escasez de medicamentos, la ineficiencia en políticas del gobierno nacional y también de gobiernos regionales y locales sea buscar un mecanismo de lucha violenta, un mecanismo de salir del gobierno por la vía insurreccional, asesinando gente, persiguiendo gente”.

LO QUE GANAN Y PIERDEN EL CHAVISMO Y LA OPOSICIÓN

Luego de más de cinco semanas de protestas, el historiador Germán Yépez estima que la oposición perdió la posibilidad “de conformar un liderazgo claro, definido, democrático, que juegue al mediano y largo plazo”, y sacrificó a líderes emergentes. También, en su criterio, “inhibe parte de una votación de venezolanas y venezolanos” que se ha manifestado por la opción contraria al chavismo. De acuerdo con Yépez, se asoman “otros liderazgos” que probablemente están más interesados “en una oposición profunda, radical, pero democrática”.

A su juicio, en el chavismo “hay un desgaste de la acción de gobierno”; además, en lugar de dedicar toda la fortaleza de su gestión a resolver problemas como el desabastecimiento, debe atender los focos de manifestaciones. Pero gana porque el presidente Nicolás Maduro ha demostrado “que tiene capacidad para liderar, aglutinar, no desesperarse” y afrontar una campaña internacional “contra la legitimidad y la legalidad del Gobierno venezolano”, además de controlar el caos. “El chavismo, con el susto que le ocasiona este golpe continuado”, debe mejorar su capacidad política y operativa, así como la eficiencia y la eficacia en la gestión.

T/ Vanessa Davies
F/ Luis Franco