La tradición cristiana se ha celebrado durante 287 años|Guatire conmemora a partir de hoy la Semana Santa como Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda

Durante 287 años la población de Guatire ha rememorado fervorosamente la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret. Esta cita anual de las cristianas y los cristianos está tan arraigada en esta localidad que el viernes pasado el Consejo Legislativo del estado Miranda declaró la Semana Santa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad.

La tradición de la Semana Mayor en Guatire está marcada por algunos elementos como las 12 sociedades dedicadas al culto de Jesucristo, las imágenes y la tradición musical sacra local, entre otros aspectos.

Roberto Zanella, vicepresidente de la Asociación de Sociedades de Semana Santa de Guatire, contó que la conmemoración de la tradición cristiana comenzará este domingo de ramos con la procesión de la figura de Jesús en el huerto de los olivos, acompañado de los tres apóstoles (Pedro, Santiago y Juan Evangelista) y de la imagen de la Virgen de los siete puñales, que estará presente en los recorridos hasta el jueves santo.

El lunes, añadió, la imagen que recorrerá las calles guatireñas es la de Jesús en la columna, seguida de la talla de San Juan Evangelista, que estará en las procesiones hasta el viernes santo. El martes el pueblo acompañará la figura de Jesús coronado de espinas, el miércoles ayudará a cargar al Nazareno y el jueves al Cristo crucificado. El viernes la procesión será con las imágenes del santo sepulcro, la Virgen de la soledad y el santo sudario.

Finalmente, el domingo el pueblo celebrará con la representación del hijo de Dios resucitado.

Buena parte de las figuras reposan durante el año en la Iglesia Santa Cruz de Pacairigüa, la única de Guatire, mientras que otra parte de las imágenes son resguardadas por las sociedades, que se formaron en torno al culto de Jesuscristo y que se ocupan de organizar cada una de las procesiones.

Zanella precisó que la docena de sociedades de la Semana Santa de Guatire, algunas de ellas centenarias, llevan los nombres de las figuras que participan en las procesiones como la de Jesús en el Huerto de los Olivos, la de Los Tres Apóstoles, Jesús en la Columna, Jesús Humildad y Paciencia, Divino Maestro, Jesús Crucificado, Santo Sepulcro o Santo Cuerpo, Virgen de la Soledad, Virgen de la Dolorosa, San Juan Evangelista, Santo Sudario y Jesús Resucitado.

Isabel Martínez, presidenta de la Sociedad del Santo Cuerpo o Santo Sepulcro, indicó que en las actividades también participan las Hijas de María, que llevan las cintas laterales de las figuras; así como los niños que tocan el redoblante o la matraca en las procesiones del viernes santo.

Roberto Zanella contó que hace 18 años nació la Asociación de Sociedades de Semana Santa de Guatire, para agrupar a las 12 instancias, unificar los esfuerzos, optimizar los recursos financieros y lograr cada vez una mejor organización.

A decir de Martínez, las sociedades no tienen descanso porque cuando finaliza la Semana Mayor continúan su trabajo durante los próximos meses para planificar las actividades del año siguiente y organizar actividades para recabar fondos.

Todo este esfuerzo, les permite a las sociedades, tener el vestuario de las imágenes, las flores para la decoración y lograr la logística para la conmemoración de la Semana Santa.

HACE MÁS DE DOS SIGLOS

Juan Ramón Colina, conocido como el cronista de la Semana Santa de Guatire y vicepresidente de la Asociación Jesús Humildad y Paciencia, refirió que el padre Joseph Tomas Pereira, hacia 1722, comenzó a organizar el pueblo y llamó a los hacendados y a las personas de bajos recursos para refundar la iglesia.

“Hubo hacendados que donaron imágenes, como el señor Felipe Muñoz, que donó la imagen de la Virgen de la Soledad, la más antigua del grupo, de 1724”, contó.

Más tarde, en 1727, el padre Joseph Tomas Pereira hizo la primera procesión de Guatire el jueves santo 13 de abril, y luego al día siguiente nuevamente, añadió el investigador.

Colina mencionó que antes del surgimiento de las sociedades de culto al Nazareno en Semana Santa existieron las cofrades y un grupo denominado Hermanos de la Virgen de la Soledad, que respaldaron esa imagen hacia 1727, pero con la llegada del padre José María Istúriz, en 1855, se promovió la formación de las sociedades como se conocen hoy.

“En una de los comentarios que hizo el padre en los libros de gobierno dice que hay la necesidad de crear organizaciones en las que el pueblo pueda trabajar en combinación con la iglesia, a raíz de que surgían grupos de religiones protestantes”, explicó el cronista.

Colina enumeró que para 1855 se creó la sociedad de Virgen la Soledad, en 1871 se restauró la de La Columna, en 1886 la de Jesús Coronado de Espinas, 1868 la del Divino Maestro, y que para estas fechas, según actas de la organización, existían las sociedades del Santo Sepulcro, Los Tres Apóstoles y Jesús en el Huerto.

A finales del siglo XIX y principios del XX decayeron las sociedades, en parte, debido al terremoto de 1900 que afectó al pueblo guatireño: la iglesia quedó destruida y las imágenes debieron resguardarse en casas de familia. No obstante, se mantuvieron las procesiones.

Las sociedades, continuó Juan Ramón Colina, comenzaron a restituirse a partir de 1907. En 1930 se reorganizaron y surgieron nuevas sociedades como la del Santo Sudario y la de la Virgen de la Dolorosa y la de San Juan Evangelista, que custodia una talla realizada por el padre José María Istúriz.

“Aquí hay historias para hacer varios libros”, apuntó.

Colina argumentó que hay un arraigo de la tradición cristiana, que se ha consolidado a lo largo de los siglos. “Son 287 años de historia, son generaciones detrás de todo esto, hay tradiciones de familias. No importan las religiones que surjan y los problemas de creencias de la sociedad, hay personas que no van a dejar de lado esto”, aseveró.

UNIDOS EN LA FE

Isabel Martínez sostiene que el valor de la conmemoración de la Semana Mayor en Guatire es que se trata de una tradición y de la lucha del pueblo por mantener esta manifestación. Reconoció que en algunos años han registrado “un bajón”, pero han trabajado para que no decaiga y se lleve a cabo esta demostración de fe cristiana.

“Este es el municipio en el que las imágenes son más altas, más grandes y son llevadas a hombro por 50 muchachos. Tenemos dos sociedades que suben al Calvario (próximo a la Iglesia Santa Cruz de Pacairigüa), un grupo a las 2:00 y otro a las 3:00 pm, y bajan a las 5:00 y 5:30 pm”, especificó.

Martínez contó que la hora en que se realizan los actos es importante, pese a que cuentan con apoyo de los cuerpos policiales, se cuidan de no permanecer hasta tarde en la noche por seguridad. Por esto, las procesiones finalizan alrededor de las 11:00 pm en la iglesia.

Isabel Martínez y Roberto Zanella comentaron que estas tallas fueron elaboradas en Europa y en Venezuela en distintos periodos, y han sido restauradas cada año para que luzcan lo mejor posible.

Las imágenes de Cristo crucificado y el santo sepulcro son otras de las más antiguas, llegaron a Venezuela en 1724 y fueron traídas por el párroco Joseph Tomas Pereira, y fueron las que encabezaron las dos primeras procesiones de Guatire. Con los años, se incorporaron otras imágenes que todavía desfilan por el pueblo durante la Semana Santa, rememoró Roberto Zanella.

“Tenemos todas las 12 imágenes, son tallas de madera cubiertas de yeso”, precisó.

DE LAS GENERACIONES

Isabel Martínez fue una pionera de la Sociedad del Santo Cuerpo, debido a que junto a su madre y su hermana, fueron de las primeras mujeres en ser parte de esta asociación que para ese momento todavía era reacia a la incorporación de las féminas. “En la mayoría de las sociedades había machismo”, aclaró.

Pero la joven creyente no se amilanó y persistió como socia de la sociedad y cuando tenía 15 años se atrevió a colaborar con la decoración de las imágenes y a tener una participación más activa. Martínez es una trabajadora social que no ha cesado en su devoción cristiana durante 46 años, al punto, que ella misma hace los arreglos florales como una profesional y no necesita contratar este servicio.

“Hemos ido enseñando a las muchachas, a las niñas, a los niños para que entren en la sociedad y le pedimos que vengan los jueves santo para que aprendan, sabemos que no somos eternos”, mencionó.

Roberto Zanella, de 34 años de edad, llegó a la Sociedad de Los Tres Apóstoles en la barriga de su mamá y desde muy temprana edad comenzó a asistir a las reuniones de la organización. “En muchas sociedades los padres se aseguran de que sus hijos continúen” las tradiciones cristianas “y así pasó conmigo”, refirió.

Zanella tiene un hijo, Robert Zanella, de cinco años de edad, que ya lo acompaña a las reuniones de la sociedad y a las procesiones. “A todas las actividades que tienen que ver con la iglesia me lo traigo para inculcarle todo lo que me inculcaron a mí”, admitió.

El señor Lorenzo Armas ha dedicado más de cinco décadas de su vida a la Sociedad Jesús Crucificado. A sus 74 años y como actual tesorero del colectivo, recalcó que la conmemoración de la Semana Santa en Guatire es una tradición anual. Como creyente, afirma que Jesucristo lo ha acompañado y ayudado en diferentes momentos de su vida.

La Sociedad Jesús Crucificado fue fundada el 13 de abril de 1727, es decir, hoy cumple 287 años de creada, se trata de la organización más antigua dedicada al culto del hijo de Dios, que hoy cuenta con unos 400 socios, recordó.

Tibisay Muñoz, tesorera de la Sociedad Jesús Resucitado, tiene tres años en el colectivo creado en 2011 e integrado por unas 120 personas. Se inició con pequeñas colaboraciones y luego aceptó el llamado para formar parte de la sociedad y trabajar intensamente.

“Veo todo lo que se hace, el entusiasmo y la preocupación de otras sociedades para que todo marche bien y cada quien haga su trabajo”, aseguró.

Muñoz enumeró que las personas que forman parte de las sociedades deben asistir a las reuniones programadas, cumplir con sus colaboraciones y participar en las iniciativas.

Rosana de Persis es tesorera de la Sociedad Sostenedora del Culto al Divino Maestro (el Nazareno), creada hace 146 años y con 400 socios. Aseguró que la imagen a la que le rinden culto es de las más seguidas por la feligresía y fue la primera que contó, desde 1925, con su propia capilla abierta durante todo el año, y está ubicada en la avenida Miranda, a una cuadra de la Iglesia Santa Cruz de Pacairigüa.

Detrás la capilla está la sala reuniones y, una exhibición de trajes del Nazareno.

“El Nazareno es una motivación, es una razón de vida. Esta es una imagen muy seguida a la que la gente le promete mucho”, aseguró.

El presidente de la Sociedad San Juan Evangelista, Ángel Rodríguez, alardea que durante 44 años no ha ido a la playa en la Semana Mayor, como acostumbran muchas venezolanas y venezolanos durante este asueto.

“El santo sale todos los días de la Semana Santa y uno tiene que velar porque eso se cumpla”, aseguró.

Rodríguez considera que la declaratoria de la tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda fue gracias al esfuerzo de las sociedades y las investigaciones de Juan Ramón Colina.

“Estamos muy contentos, porque la Semana Santa de aquí es unas de las mejores de Venezuela, es una de las más concurridas”, expresó.

Por su parte, la señora Isabel Martínez celebró la decisión del Consejo Legislativo de Mirada : “Es un gran triunfo para la feligresía de aquí del municipio”.

CAMBIO DE ROSTRO

El rostro de la imagen del Nazareno de la Semana Santa de Guatire fue cambiado debido a que sus gestos se alteraron en 1873. Según los relatos, la imagen se transformó, “sus ojos quedaron brotados y su boca quedó abierta”, por una mofa que Jesús le hizo a una pareja que se presentó como casada cuando en realidad vivía en concubinato.

Así lo recordó Rosana de Persis, tesorera de la Sociedad Sostenedora del Culto al Divino Maestro, quien agregó que una persona del pueblo donó el cambio del rostro que se hizo en semejanza al Nazareno de San Pablo.

UNA MIRADA AL PASADO

En la biblioteca Don Luis y Misia Virginia, de la avenida Miranda de Guatire, se puede apreciar la exposición La Semana Santa de mi pueblo, que estará disponible hasta el 31 de mayo. La muestra reúne diferentes objetos e imágenes aportados por la comunidad y relacionados con la tradición de 287 años.

Rosario Colina, trabajadora de la biblioteca, señaló que la exposición está dedicada la declaratoria de la Semana Mayor en Guatire como Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda.

En la muestra se destacan los trajes de los santos, los pendones de las sociedades, los libros, las actas, las velas antiguas y las fotografías. Igualmente, hay una explicación con fotos de los días dedicados a la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

Una de las piezas más antiguas de la muestra es un traje del Nazareno de 1938, entre otros.

LA DECLARATORIA AUMENTA EL COMPROMISO EVANGELIZADOR DE LA IGLESIA

El sacerdote José Antonio Barrera Ruiz, párroco de la Iglesia Santa Cruz de Pacairigüa de Guatire, está agradecido con la declaratoria de la Semana Santa de esta localidad mirandina como Patrimonio Inmaterial de la entidad, porque aumenta el compromiso evangelizador de la Iglesia Católica.

-Como representante de la Iglesia ¿cómo recibe la declaratoria de la Semana Santa de Guatire como Patrimonio Cultural Inmaterial de Miranda?

-Este hecho representa para la Iglesia un reconocimiento que el Estado otorga por la perseverancia en el sostenimiento de la fe y la devoción de un pueblo que expresa sus tradiciones y manifestaciones de comunión con Dios y con sus semejantes. Como representante de la Iglesia Católica yo la recibo en actitud de agradecimiento y humildad para que siga extendiéndose el mensaje de Jesucristo en todos los habitantes de la parroquia Santa Cruz y en cada uno de los fieles devotos que asisten como invitados a los actos y celebraciones de la Semana Mayor.

-¿En algún otro estado de Venezuela se ha declarado la Semana Mayor o alguna otra tradición cristiana como patrimonio local?

Sí, tengo conocimiento de que en nuestro mismo estado bolivariano de Miranda, en la parroquia Sagrada Familia de Nazaret, en Tacarigua, el municipio Brión de la hermosa región de Barlovento, también fue reconocida la Semana Santa como Patrimonio Cultural Inmaterial del estado. Eso enorgullece el gentilicio católico y nos compromete con la evangelización de la cultura en la tarea primordial de la Iglesia diocesana en esta tierra de Gracia que se llama Venezuela.

-¿La Iglesia reconoce a las sociedades de culto de la Semana Santa? ¿Por qué se organizan?

-Efectivamente. Las sociedades de Semana Santa son agrupaciones católicas que le rinden culto a Jesucristo, el hijo de Dios que ofrece su vida para la redención del género humano. Al mismo tiempo, estas organizaciones se estructuran bajo el acompañamiento del sacerdote que, siguiendo el ejemplo de Jesucristo buen pastor y maestro, les ofrece su guía espiritual y formación apostólica.

“Estas sociedades se organizan para prestar un mejor servicio y en unión al sacerdote de la parroquia, continuar la tarea educativa y religiosa en la transmisión del mensaje del señor”, agregó.

-¿Cómo explica el fervor del pueblo guatireño durante la conmemoración de la pasión, la muerte y resurrección de Jesucristo?

-Es toda una manifestación de fe y religiosidad que busca acercarse a un encuentro con Dios. Es admirable ver las procesiones multitudinarias, la devoción de los fieles, la cercanía al sacramento de la confesión y la reconciliación con Dios y con las hermanas y los hermanos. Todas las misas de la Semana Mayor son muy concurridas, las guatireñas y los guatireños son muy religiosos y se dedican a su semana con fervor, alegría y entrega.

Toda esta manifestación debe ser completada con una profunda adhesión a Jesucristo que nos dice: “mira que estoy a la puerta y llamo… si alguien escucha mi voz y me abre… yo entraré y cenaré con él” (Apocalipsis 3,20). Por eso, yo resumo esta intervención en dos palabras: conversión y adhesión a Jesucristo. Por amor nos convertimos a él y por amor nos adherimos al amigo fiel que además es compañero de camino y Dios con nosotros.

T/ Várvara Rangel Hill
F/ Miguel Romero-Cortesía José Antonio Barrera Ruiz