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Desmantelan 'la jungla' sin tener previsto dónde realojar a los inmigrantes

El Gobierno francés abandona a su suerte a miles de refugiados

2 marzo 2016 | Haga un comentario

Los inmigrantes que habitaban la parte sur de la ‘Jungla’ viven con impotencia la destrucción del campamento de Calais, su único cobijo. “¿Es ésta vuestra paz?”, rezaba uno de esos carteles, mientras que, al lado, en otro se podía leer: “Vine a buscar la libertad a Europa pero no la he encontrado”

Las autoridades francesas se están dando prisa en acabar con el alma de la ‘Jungla’. En apenas dos días se han desmantelado unos 15.000 metros cuadrados, el equivalente a un campo y medio de fútbol, de la parte del sur del campamento de refugiados de Calais, el mayor de Europa y que servía de refugio para las cerca de 7.000 personas que esperan poder alcanzar Reino Unido.

Sin embargo, los esfuerzos en la destrucción parcial del asentamiento no están siendo compensados con trabajos para buscar a una solución a los miles de inmigrantes que se van a quedar sin cobijo.

El jueves pasado, el tribunal administrativo de Lille validó la decisión del gobierno francés de desmantelar la mitad del campamento. No serán desalojados aquellos que habitan en la parte norte del campamento, ya que el fallo sólo afecta a la zona sur del mismo. Sin embargo, la medida está siendo muy criticada, sobre todo por las asociaciones humanitarias que están sobre el terreno y que no están de acuerdo con la decisión del gobierno francés.

Las autoridades francesas aseguran que las condiciones de salubridad en el campamento son mínimas al no contar con las condiciones higiénicas básicas. Esta es la razón por la que retirarán las tiendas y chabolas donde viven los refugiados.

El gobierno galo ha habilitado unas barracas en una zona colindante al campamento y camas en centros de acogida repartidos por todo el país, donde, aseguran, podrán habitar unas 1.500 personas. Las asociaciones humanitarias aseguran que las medidas tomadas por el gobierno son insuficientes, ya que, afirman, en la parte sur del campamento viven casi 4.000 personas. Este es el motivo por el que estas asociaciones interpusieron un recurso, rechazado a la postre, ante las autoridades galas para evitar el desalojo.

Este miércoles, por tercer día consecutivo, las máquinas y varias decenas de trabajadores de una empresa privada proseguían las labores de desalojo ante el desconcierto de los inmigrantes, que asistían temerosos al avance de las excavadoras.

Los trabajos se desarrollan sin grandes incidentes tras los altercados del lunes. El subprefecto del departamento de Pas-de-Calais, Vincent Berton, informó de que anoche se registraron algunos incendios aislados. Por la tarde, la Policía lanzó gases lacrimógenos y usó cañones de agua para sofocar los intentos de protesta. Al menos cuatro personas, tres de ellas activistas, fueron detenidas.

La destrucción del campamento se está efectuando en medio de importantes medidas de seguridad, con policías antidisturbios pertrechados con escudos, rodeando la zona en la que trabajaban los operarios. Fuera de ese radio de seguridad, los refugiados asisten impertérritos a la escena. Ahmed, un sirio de 24 años, miraba con lágrimas en los ojos la destrucción de lo que ha sido durante los últimos meses su casa, levantada con maderas y lona. Abandonó anoche la vivienda después de que operarios de la Prefectura le avisaran de que iba a ser destruida. De momento se ha instalado más al norte, aunque no sabe cuál será su futuro.

Como él, decenas de inmigrantes asistían a la destrucción del campamento, algunos subidos a los tejados de las chabolas más próximas con carteles reivindicativos. “¿Es ésta vuestra paz?”, rezaba uno de esos carteles, mientras que, al lado, en otro se podía leer: “Vine a buscar la libertad a Europa pero no la he encontrado”.

El ambiente general entre los que se resistían a abandonar el campamento es de decepción, informa la agencia Efe. Algo similar a lo que sentían los activistas de las ONG que trabajan en la ‘Jungla’ y que culpan al Gobierno francés de desmantelar el campamento sin haber previsto dónde realojar a los inmigrantes.

El subprefecto Berton hizo hincapié en que están encontrando “muchos menos inmigrantes de los que se habían censado”, lo que atribuyó a que “se han ido por su propia voluntad”. También señaló que no se ha detectado un incremento de la población de los campamentos aledaños ni tampoco que se hayan instalado dentro de la ciudad de Calais, por lo que dijo desconocer su paradero.

La parte sur del campamento que está siendo desmantelada alberga la mayoría de sus áreas comunes, el ‘alma’ de la ‘Jungla’: comercios, tiendas, teatro, biblioteca, iglesia, escuela…

Por orden judicial, estos espacios serán respetados por las excavadoras, pero los habitantes y las asociaciones dudan de su utilidad una vez no quede nada alrededor. Allí se encuentra también el Centro de mujeres y niños, gestionado por varias voluntarias británicas que ofrecen asistencia a los menores no acompañados del campamento.

Otro problema a resolver es la negativa de los refugiados a acudir a las nuevas instalaciones propuestas por el gobierno. Algunos de los centros de acogida están lejos de Calais, dejando así a los inmigrantes sin la oportunidad de atravesar el Canal de la Mancha. Por otro lado, estas nuevas instalaciones disponen de dispositivos de identificación digital, lo que les haría entrar en una base de datos y estar identificados, algo que les impediría posteriormente solicitar asilo a Reino Unido.

F/Publico.es
F/EFE

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