Las Zonas Económicas Especiales serán el rostro de una Venezuela abierta al futuro pese al bloqueo

Desde que fueron concebidas hace poco más de 50 años hasta a actualidad el propósito principal para la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) se ha mantenido invariable: motivar la inversión extranjera y nacional en determinados territorios con el fin de convertir áreas económicamente pobres en áreas generadoras de riqueza y empleo con la implementación de reglas de negocios diferentes a las aplicadas en el resto del territorio nacional, que ofrezcan facilidades a los posibles inversores.

En 1978, las ZEE surgen en la República Popular China como uno de los experimentos de política económica del Gobierno central con el que se buscaba poner en marcha reformas controladas para modernizar la economía del país. Hoy en día los resultados están a la vista.

El pasado mes de marzo fue presentado el Proyecto de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional para su estudio y posterior aprobación. La responsabilidad le correspondió a Juan Arias Palacio, viceministro para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales del Ministerio de Industrias y Producción Nacional, quien en su exposición destacó los atributos y atractivos de las ZEE para atraer inversiones nacionales e internacionales y activar los resortes productivos y exportadores contemplados en los planes del Estado.

En entrevista concedida al Correo del Orinoco, Arias Palacio reiteró que en los países donde las ZEE han sido exitosas, como en el caso de China, estas “han permitido que áreas no desarrolladas capten inversiones nacionales y foráneas. Con esta estrategia se eleva la tecnificación e industrialización del país, se generan actividades productivas que satisfacen necesidades del mercado nacional e internacional, y se dinamiza la generación de divisas por la vía de las exportaciones. Esto implica la creación de miles de empleos, la mejora de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora, el fortalecimiento de la infraestructura de servicios públicos y consecuentemente, la elevación de la calidad de vida”.

Punto de partida

Para Arias Palacio la pregunta clave es, ¿qué hacer para que nuestra estrategia de desarrollo de las ZEE funcione? En su opinión, parece obvio que no basta con promulgar una ley, ni con decretar una o muchas zonas.

“Pienso que los venezolanos debemos actuar como científicos en un laboratorio. Es decir, estar firmemente determinados a solucionar el problema como estamos, pero conscientes de que su complejidad exige la constante introducción de ajustes hasta lograr la fórmula correcta”.

Y prosigue: “Es claro que la formula exige un marco jurídico que dinamice y norme el desarrollo de las zonas, pero también un conjunto de acciones que transmitan la voluntad política de hacer respetar las leyes y profundizar el ambiente de paz que tanto nos han querido destruir”.

A propósito de la paz social y la política necesaria para facilitar la decisión de los inversores, Arias Palacio recuerda: “Venezuela ha probado sobradamente su voluntad de paz. Las amenazas y ataques las hemos sabido responder con unidad, diálogo y todas las elecciones constitucionalmente pautadas. Compárese con la realidad de otras naciones. Internamente, nuestros niveles de ‘tensión’ son insignificantes ante las guerras civiles y conflictos armados que lamentablemente padecen otras naciones del mundo, donde muchas transnacionales, por cierto, no han dejado de invertir en la explotación de oro, diamantes y hasta bananas. En algunos casos, son ellas mismas las que avivan los conflictos”.

El viceministro es consciente de que para lograr este objetivo “se requiere mucho más que una ley”, sin embargo, asegura que la normativa “es un poderoso punto de partida que orientará el rumbo”.

“La ley, tanto su espíritu como su contenido normativo, nos ayudará a hacer de las Zonas Económicas Especiales unos espacios geográficos altamente productivos, soportados por una Oficina de Atención Integral al Usuario que funcionará con un robusto sistema electrónico capaz de resolver cualquier trámite administrativo de manera rápida y transparente, ahorrando tiempo y dinero a los inversores, a los exportadores, al Estado. Todos ganaremos”, explica.

Uno de los atractivos fundamentales de las ZEE es el paquete de exoneraciones que ofrece para hacer atractiva la oferta a los inversores. Al respecto Arias Palacio considera que igual que en otras partes del mundo, Venezuela ofrece exoneraciones y descuentos fiscales y aduanales, pero con dos grandes y competitivas diferencias expuesta en la ley: “El compromiso con la celeridad en todos los trámites, y una férrea y justa voluntad de castigo para quienes generen esas demoras e ineficiencias que obstaculizan el correcto flujo de la producción nacional hacia los mercados del mundo”.

“Es decir”, agrega el viceministro, “para quienes taponan y sabotean el comercio exterior y el desarrollo nacional con trámites, procesos y alcabalas inútiles para nuestra producción, pero muy útiles para la corrupción. Por eso es que decimos, que la Ley de Zonas Económicas Especiales debe ser en sí misma una ley anticorrupción”.

-¿Ofrecer beneficios fiscales a transnacionales no es contraproducente para un país cuyos ingresos provenientes del exterior han mermado como consecuencia de una guerra económica, y que necesita con urgencia incrementar la entrada de divisas para atender las necesidades internas?

—No, porque el resultado final no es un “sacrificio fiscal”, vale decir, no es que tenías unos ingresos y ahora los dejaras de percibir. No, ahora captarás unos ingresos y beneficios que antes no tenías. Hablo de inversiones, empleos, divisas, tecnología, etc. Sin embargo, personalmente creo que la estrategia de captar inversionistas a través de estos incentivos no debe ser nuestro principal “gancho” sino el ambiente de eficiencia y protección al inversionista que estamos obligados a ofrecer.

Sobre el particular, Arias Palacio explica que todas las ZEE en el mundo ofrecen más o menos los mismos beneficios, pero debido al actual bloqueo impuesto sobre Venezuela el país está obligado “a ofrecer un coctel de ‘atractivos no convencionales’ para que los inversionistas puedan operar en un ambiente de ‘guerra no convencional’, en el cual existen amenazas como el congelamiento de cuentas, entre otras”.

Creatividad, decisión y soberanía

En un artículo publicado en la Revista de Economía Mexicana número 2017, de la Universidad Nacional Autónoma de México, las profesoras en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía Lilia Domínguez Villalobos y Flor Brown Grossman coincidieron en que, “en el caso de las ZEE de varios países africanos, los factores identificados como inhibidores del desempeño de las ZEE en la región incluyen, como señala Farole (2011), la deficiente calidad de la infraestructura de comunicaciones, electricidad y agua, servicios ineficientes, mala ubicación, ausencia de planeación programática, gobernanza débil, falta de coordinación institucional y fracaso de integrar los programas de las zonas a programas más amplios y estrategias de industrialización”.

Arias Palacio es tajante al señalar: “Quien crea que el Estado debe crear la infraestructura y mejorar los servicios con carácter previo no ha entendido nada”.

Y manifiesta que “Venezuela actualmente carece de recursos para hacer todas estas inversiones”. Y por esto se necesitan inversiones privadas. “Existen muchas vías o mecanismos para resolverlo. Las concesiones son solo una de ellas. Tal vez la más conocida. Puedes tener la seguridad que lo haremos, con creatividad, con decisión y con soberanía. Venezuela saldrá adelante, Muy pronto, todas y todos, lo veremos. ¡Venceremos!”, afirma.

En la dinámica de crecimiento económico mundial, las ZEE cada vez se utilizan con más frecuencia y son cada vez más los países que apuestan por su desarrollo. En junio de 2016, México aprobó una ley que las regula. De acuerdo a esta reglamentación, “las ZEE deben ubicarse dentro de las diez entidades federativas con pobreza extrema, en municipios cuya población ronde entre 50,000 y 500,000 habitantes; pueden tener un solo conjunto industrial delimitado y desarrollado por un solo administrador integral o varios”.

“Sí, ambas son parecidos”, compara Arias Palacio, y agrega, “pero en el nuestro procuramos mayor planificación. En el nuestro, se busca desarrollar zonas deprimidas pero que cuenten con una planificación mínima que las sustente. Debemos decretar ZEE donde exista una factibilidad previamente evaluada. Y esto es lo que, hasta ahora, hemos hecho. De allí que la mayoría de nuestras ZEE coinciden geográficamente con zonificaciones industriales, agroindustriales, turísticos, entre otros, con grandes potenciales”.

-Venezuela tiene recursos naturales como hierro, oro, petróleo en zonas desarrolladas por décadas. ¿La idea no sería desarrollar lugares con menos privilegios? Y si es así, ¿cómo se piensa motivar a posibles inversores internacionales a emprender en esos territorios?

—No se están proponiendo beneficios distintos para los inversores extranjeros por sobre los nacionales. Lo que sí proponemos, tanto a los empresarios nacionales y extranjeros que ahora mismo están extrayendo minerales en Venezuela, es que también inviertan en las ZEE creando y ubicando allí empresas que procesen y le den un valor agregado nacional a los mismos minerales que ya extraen. De esta manera los inversores se beneficiarán de las bondades de las ZEE y Venezuela exportará productos con mayor valor agregado y generaremos más empleos, industrialización, tecnología, etc.

Ante la insinuación sobre competencia desigual en el mercado interno entre las empresas ubicadas en las ZEE y las que produzcan en otras zonas del país sin los privilegios de aquellas, el viceministro resalta que no ha oído de este tipo de señalamientos en algún lugar del mundo donde haya ZEE. Dice que no por el hecho de estar en una ZEE las empresas gozarán de beneficios de descuentos de tributos o exoneraciones aduanales. “Para obtenerlos”, precisa Arias Palacio, “cada inversor empresario debe cumplir con las obligaciones productivas de la ZEE donde está operando. Por ejemplo, alta capacidad productiva, orientación exportadora, satisfacción del mercado interno, etc.”.

—¿Cómo protegerá y beneficiará la ley a los artesanos, micros, pequeños y medianos empresarios ya establecidos en los territorios seleccionados?

—Las ZEE que poseen una dinámica económica vigorosa demandan mano de obra y producción de las zonas adyacentes. Con seguridad, cada fábrica atraerá trabajadores calificados, así como la producción de empresas diversas, especialmente de sitios cercanos, vale decir, de su periferia. Estos encadenamientos productivos, cual motores, es lo que dinamiza toda la economía. Y es lo que buscamos y vamos a lograr.

Oferta y demanda

Sobre el tipo se inversores al que el país daría su beneplácito detalla que el llamado es a empresarios pacifistas, no guerreristas, racionales, sensibles y sensatos, que quieran ganar en buena lid, que armonicen con el dictamen constitucional de una patria ubicada en zona de paz.

La invitación, continua Arias Palacio, es “a los nacionales que les duele y creen en la patria, y a los internacionales que les duele el cambio climático y son conscientes de la necesidad de cumplir con la Agenda 2030 y los objetivos de Desarrollo Sustentable suscritos por sus países en la Organización de Naciones Unidas. Aquí hay suficiente para que todas y todos vivamos bien para siempre. Pero esto exige corresponsabilidad y respeto: con la tierra, con la clase trabajadora, con las comunas, con los empresarios nacionales, con los inversionistas extranjeros y, sobre todo, con nuestro Estado democrático y social de justicia y derecho”.

De acuerdo con su función de promotor de la ZEE, el viceministro promociona a Venezuela como un territorio con voluntad de paz, profunda e integral, “propia de nuestro mestizaje”, lo que en sus palabras, “se expresa en nuestra cultura receptiva y no xenofóbica”. Una nación “con un pueblo de paz y alegría, joven, trabajador y creativo, con estudios calificados de todo tipo y gran empuje y adaptabilidad”.

“Eso ofrecemos, pero también que contamos con científicos, investigadores e innovadores y una robusta red de universidades con instituciones de larga tradición. Tenemos (…) abundantes y diversos recursos minerales y energéticos cuya producción se facilita por cuanto gozamos de una extensa infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria y de servicios. Y, por si fuera poco, en lo ambiental disfrutamos de lo que algunos llaman una ‘eterna primavera’, sin fenómenos naturales como huracanes, maremotos, terremotos o erupciones volcánicas. Todo esto, como dice el presidente Maduro, nos hace el mejor país para invertir”.

—¿Por la necesidad de captar inversiones extranjeras se podrían entablar relaciones que lleven a Venezuela a una situación similar a la que había antes de la llegada de la Revolución Bolivariana, cuando las transnacionales petroleras solo aportaban el 1% de sus ganancias al fisco y el grueso de sus ingresos salía fuera del territorio nacional?

—No, para nada. La ausencia de gobiernos patriotas caracterizó esa etapa. Y la historia evidencia que es al Gobierno Bolivariano al que han querido tumbar, justamente, por su carácter nacionalista, antimperialista, obrerista y popular. Las ZEE son una estrategia de Estado que promueve un desarrollo integral, soberano y planificado que sobre la base del aprovechamiento racional de nuestros recursos incrementará las capacidades productivas y exportables de la nación. Eso implica grandes esfuerzos, inversiones y multiplicar relaciones a escala planetaria. Justo para eso se creó el viceministerio para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales y otros como el Viceministerio de Comercio Exterior e Inversiones Internacionales. Se trata de toda una política pública, demostrativa de la importancia que se les atribuye a los aportes de las ZEE en el sistema de planes de desarrollo económico y social de la patria.

—¿Con la creación de las ZEE, regidas por normativas orientadas a una economía de libre mercado, se corre el riesgo de generar conflictos en el esquema ideológico de la Revolución Bolivariana, caracterizada por una postura anticapitalista y antineoliberal?

—Alguna minoría podría entenderlo así, pero en la mayoría existe la comprensión de la situación que vive el país y la economía en particular desde que las élites estadounidenses, no el pueblo norteamericano, arreciaron los ataques contra Venezuela. Las ZEE no serán territorios de desprotección de los débiles a favor de los poderosos. Serán, sí, espacios de economía productiva y de eficiencia. En síntesis, el rostro de una Venezuela abierta al futuro pese al bloqueo.

—¿Se vulneran de alguna forma los derechos del trabajador al relajarse lo establecidos en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras?

—Por el contrario, las ZEE deben ofrecer “garantías jurídicas”, y esta lo logra a través del funcionamiento de las leyes; jamás mediante la desprotección del trabajador, como tampoco del inversionista. No está prevista la desaplicación de la Ley del Trabajo ni ninguna otra. Lo que debe pasar es la aplicación con respeto y celeridad. Los procedimientos deben ser rápidos y si un trabajador se despide, rápidamente se debe tomar decisiones a favor o en contra del empresario o el trabajador a fin de proteger a ambos. Por eso es que estamos pidiendo tribunales ad hoc, capaces de resolver con celeridad los conflictos laborales y vigilantes de la paz laboral.

T/Romer Viera
F/Cortesía