Los estudios climáticos de los últimos 50 años pronosticaron con precisión el calentamiento global de hoy

Un nuevo estudio muestra que los modelos climáticos han sido capaces de predecir el calentamiento global de manera precisa durante los últimos 50 años. Los hallazgos del estudio muestran que al menos desde 1970 los científicos que estudian el clima comprenden de manera precisa el sistema climático del planeta y tienen la capacidad de proyectar cómo responderá a un aumento constante del efecto invernadero.

Si los modelos climáticos han anticipado con exactitud los cambios globales de temperatura hasta el momento, es de prever que también se puede confiar en las proyecciones a futuro sobre el calentamiento. La investigación examina la precisión de 17 modelos publicados en las últimas cinco décadas. Comienza con un estudio de 1970 e incluye modelos de 1981 y 1988 en proyectos liderados por James Hansen, el climatólogo de la NASA que testificó en 1988 ante el Senado de Estados Unidos y ofreció la primera explicación difundida de forma masiva sobre el origen antropogénico del calentamiento global y sus posibles consecuencias. El estudio incluye también los cuatro primeros informes del Panel Intergubenamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC).

El investigador principal del estudio – publicado en Geophysical Research Letters –, Zeke Hausfather, de la Universidad de California, en Berkeley, señala: «Hemos concluido que las modelizaciones climáticas, incluso las publicadas en la década de los 70, eran muy buenas y que 14 de las 17 modelizaciones no presentan diferencias con lo que realmente ha ocurrido».

Según las proyecciones climáticas actuales, si los países continúan en la senda de lo observado y comprometido, en 2100 el planeta registrará un aumento de unos tres grados centígrados en la temperatura media respecto a las temperaturas de la época preindustrial. El IPCC y casi todos los expertos prevén que eso tenga consecuencias catastróficas.

El reto a la hora de evaluar la precisión de la modelización climática está en el hecho de que, debido a los límites de la informática, las simulaciones se refieren solo a unos pocos escenarios muy concretos de emisiones futuras de gases de efecto invernadero.

Aunque los escenarios son infinitos, la cifra real de emisiones será solo una. Esos escenarios nunca coincidirán con exactitud con la modelización. Es decir, si la tierra se calienta menos que lo esperado por uno de los modelos, eso no significa que el modelo no sea correcto.

Para simplificar. Los científicos que estudian el clima no se dedican a predecir el consumo de combustibles fósiles del ser humano en el futuro, sino a simular con los instrumentos a su alcance cómo cambiará el clima en respuesta a un aumento concreto de las emisiones de gases invernadero.

Hausfather explica que «las futuras emisiones dependen del comportamiento humano, no de los sistemas físicos. La modelización climática debería evaluarse por su física y no a partir de las proyecciones sobre emisiones futuras»

En casi la mitad de las proyecciones que examinó esta investigación, los escenarios de partida eran bastante diferentes a los cambios experimentados en el mundo real en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero. El resultado fue que los cambios de temperatura proyectados fueron en la línea de los datos reales en 10 de los 17 modelos. Cuatro proyectaron un aumento de temperatura mayor que el registrado en realidad y tres un cambio menor que el sucedido.

Los autores del estudio han lidiado con la disimilitud de esos resultados evaluando los cambios en la temperatura de otro modo. A través de la modificación en el «forzamiento climático», es decir, la diferencia entre el calor que recibe y emite la Tierra provocado por, entre otros motivos, el incremento del efecto invernadero, y lo contrastaron con lo sucedido en la realidad.

Esta metodología revela si la modelización climática está provocando el cambio en la temperatura que se espera a partir de un cambio concreto en las emisiones. Es decir, si se está simulando correctamente la respuesta física del sistema planetario. Una vez introducido este factor se descubrió que 14 de los 17 modelos fueron precisos.

Hausfather agrega que «el ritmo del calentamiento que estamos experimentando es casi exactamente el que los modelos climáticos pasados proyectaron».

Aquellos que se oponen a políticas que limiten el impacto del calentamiento global llevan tiempo intentando limitar la credibilidad de los modelos climáticos. Si logran limitar la confianza en el sistema de predicciones no se podrá saber a ciencia cierta la urgencia de frenar el calentamiento global. Uno de los mitos extendidos por los negacionistas del cambio climático es que «no se puede confiar en la modelización climática».

Este estudio, el más reciente de los realizados, se suma a las numerosas pruebas que ya defendían la precisión de los modelos. Y será bienvenido por aquellos que argumentan que es necesario desarrollar políticas públicas más agresivas para evitar que el calentamiento continúe avanzando al ritmo que lo hace. La Cumbre del Clima de Glasgow en 2020 será un momento crucial. Se espera que en ese encuentro los países se comprometan a acelerar la reducción de emisiones a la que ya se comprometieron en el Acuerdo de París de 2015.

F/Traducción de The Guardian para eldiario.es
F/EFE