Macri arruinó a Argentina

En menos de cuatro años de gobierno, el Mandatario argentino revirtió los indicadoras positivos, sociales y económicos logrados en la era de los Kirchner. Su fracaso lo es también del FMI que le aprobó un préstamo de 57 mil millones de dólares, considerado el rescate financiero más grande del organismo en la historia

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El pasado miércoles 4 de septiembre, los argentinos marcharon por las calles de Buenos Aires exigiendo una declaratoria de emergencia alimentaria, según reportó el canal Telesur. La manifestación expuso la profunda crisis que vive Argentina luego de casi cuatro años del Gobierno de Mauricio Macri, quien pulverizó los avances y conquistas sociales logradas durante el Gobierno de los Kirchner (Néstor y Cristina Fernández) entre 2003 a 2015.

De acuerdo con Telesur la jornada de movilización se registró en las principales avenidas céntricas de la ciudad de Buenos Aires, con dos columnas de manifestantes que se dirigieron al Congreso y al Ministerio de Desarrollo Social.

«Entendemos que tienen que desarrollar medidas de emergencia y de la misma manera que han actuado para poder mantener satisfecho al Fondo Monetario Internacional, a la banca nacional y a los sectores especuladores, pedimos que reaccionen ante esta avanzada de la crisis para con los sectores más golpeados», declaró la manifestante Damaries Rolón, recoge la agencia Reuters.

Los últimos informes del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda reflejan que al menos 5 millones de argentinos no alcanzan a cubrir las compras de la cesta básica alimentaria, una cifra que duplica los números registrados al comienzo del mandato del presidente neoliberal Mauricio Macri.

Las organizaciones populares del país suramericano enfatizan en la severa crisis social que se registra en las barriadas, donde el impacto inflacionario tras sucesivas devaluaciones ha sido más fuerte. En esta coyuntura, medidas paliativas recientemente anunciadas por el Gobierno no alcanzan a mitigar el impacto de la subida de precios, y el ajuste presupuestario en las áreas sociales impuesto por las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La marcha es apenas la punta del iceberg de la delicada y profunda crisis en que el Gobierno de Macri sumió a Argentina con sus políticas neoliberales, las medidas que favorecieron a los grupos económicos, y la aplicación del recetario del Fondo Monetario Internacional, cuya “medicina” o “paquete”, solo han contribuido a agravar la situación social y económica.

En días pasados un paro docente se sumó a la oleada de reclamos que con frecuencia impulsan gremios y trabajadores.

Luego de pasar la mayor parte de su período gubernamental hablando pestes de Venezuela y del presidente Nicolás Maduro, ahora Macri luce acorralado e impotente, responsable de una situación desastrosa y sin argumentos creíbles para defenderse, sobre todo porque Argentina, al contrario de Venezuela, ha recibido total apoyo de la administración de Donald Trump, ha contado con el respaldo de los medios de comunicación, internos e internacionales, no posee una oposición desestabilizadora que sabotea los servicios públicos, que apela al golpe de Estado, promueve la violencia . Tiene a su favor los grupos económicos. Además, Argentina no es un país bloqueado, sin acceso al crédito internacional, sus activos y sus cuentas en el exterior no han sido bloqueados o confiscados, tampoco se le impide la compra de alimentos, de medicinas o de repuestos y equipos. El FMI le otorgó un préstamo de 57.000 millones de dólares, que, según el New York Times, es el “rescate financiero más grande del FMI en la historia”.

La nefasta administración de Mauricio Macri ha dejado en entredicho el ya menguado papel del FMI para sofocar incendios y contener desastres económicos.

En una reseña de la agencia de noticias AP, una serie de expertos ha cuestionado al organismo. Allí, Mark Weisbrot, director del Centro para la Investigación Política y Económica, señala que el FMI tiene que preocuparse por su reputación porque es la segunda vez que crea un desastre en Argentina y “todo el mundo lo sabe”. Según este experto el FMI seguirá perdiendo influencia en el planeta

Deseo de cambio

Hasta las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), realizadas el 11 de agosto pasado, en las cuales se impuso el opositor Alberto Fernández, junto a su llave de fórmula, Cristina Fernández de Kirchner, la crisis argentina se mantenía, al menos como corriente noticiosa, en una especie de goteo, hasta que estalló en toda su magnitud al conocerse los resultados.

En los días siguientes, el peso argentino asimiló el golpe. El valor de la divisa estadounidense subió un 30 por ciento en un solo día, lo que obligó al Gobierno a aplicar un control de cambio ante la corrida de la moneda estadounidense. Se impuso un límite de 10 mil dólares a las personas físicas en la compra de la divisa estadounidense y se obliga a las firmas exportadoras a cambiar su ganancia en esa moneda por pesos argentinos.

Al inicio de este mes, el ministro de Hacienda argentino, Hernán Lacunza, señaló que las disposiciones oficiales para controlar el mercado cambiario son medidas incómodas, que no son típicas de un país normal, pero que si no se hacen las consecuencias serán peores . Detalló que son una manera de frenar la subida del dólar y el aumento de la pobreza.

Por esos días el riesgo país pasó de 900 puntos, que ya era alto, a 2 mil.

En un análisis de Telesur, el codirector del Centro de Investigación Económica y Política en Washington y presidente de Just Foreign Policy, Mark Weisbrot, aseveró que el presidente de Argentina, Mauricio Macri, «es responsable de la crisis económica, recesión e inflación elevada del país».

«Desde la perspectiva de un economista o científico social, no está claro el motivo por el cual deberíamos temerle al kirchnerismo (…) la coalición de Fernández atribuye su victoria a la políticas económicas fallidas de Macri, pues es responsable de la crisis económica, recesión e inflación elevada del país», indica el analista.

Los resultados electorales de las elecciones del pasado 11 de agosto, conocidas como las PASO, demostró que la población argentina desea un cambio en el Ejecutivo.

Medios como el New York Times rechazaron tajantemente las declaraciones de Macri, quien después de su aplastante derrota con una diferencia de 15 puntos porcentuales, culpó al kirchnerismo por la megadevualuación del cono monetario y crisis con los mercados.

Weisbrot reiteró que la derrota electoral del actual ejecutivo se debe a sus fracasos evidentes en sus políticas económicas, mientras que sus contrincantes políticos vienen de un período de crecimiento económico y social.

Gestión exitosa

El enfoque del New York Times, al detenerse en el período del “kirchnerismo”, asienta que si se observan los indicadores económicos y sociales más importantes, los gobiernos de los Kirchner estuvieron entre los más exitosos del hemisferio occidental.

“Algunos cálculos independientes mostraron una disminución del 71 por ciento en la pobreza y del 81 por ciento en la pobreza extrema. Los gobiernos kirchneristas establecieron uno de los programas de transferencias monetarias condicionadas para los pobres más grandes de Latinoamérica. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto interno bruto per cápita aumentó un 42 por ciento, casi tres veces más que la tasa mexicana. El desempleo se redujo más de la mitad y la desigualdad económica también disminuyó de manera considerable. Los 12 años en los que los Kirchner estuvieron en el poder se generaron importantes mejoras en la calidad de vida de una gran mayoría de los argentinos, de acuerdo con cualquier comparación razonable”, indica el periódico estadounidense.

Agrega que el crecimiento económico decayó en los últimos años de la Presidencia de Cristina. El Gobierno cometió algunos errores y también se llevó un golpe económico externo. El fallo de un tribunal federal de apelaciones en Nueva York en 2012 -una decisión que muchos consideraron cuestionable y política- tomó de rehenes a más del 90 por ciento de los acreedores de Argentina para obligarla a pagar a un pequeño grupo de fondos buitre que se negó a unirse a la reestructuración de la deuda que se determinó a principios de la década de 2000. El Gobierno de Estados Unidos bloqueó los créditos de los prestamistas internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, en una época en que la economía necesitaba el intercambio de divisas.

“En contraste, durante el mandato de Macri -que comenzó en diciembre de 2015- la pobreza se ha incrementado de manera significativa, el ingreso por persona ha caído y el desempleo ha aumentado. Las tasas de interés a corto plazo se han disparado del 32 al 75 por ciento actualmente; la inflación se ha elevado del 18 al 56 por ciento. La deuda pública ha crecido del 53 por ciento a más del 86 por ciento del PIB”, refiere.

Los candidatos Fernández -Alberto y Cristina- tendrán que esbozar cómo piensan salir de este desastre. Pueden explicar cómo Argentina se recuperó de una crisis económica mucho más severa, con una tasa de desempleo de más del doble que ahora, y en la que millones de personas anteriormente de clase media había caído en la pobreza. Les pueden asegurar a los prestamistas que no hay por qué incumplir con la deuda pública hoy en día, como se hizo en el pasado, puesto que entonces era completamente imposible pagar. No obstante, al igual que en 2003, la economía no puede recuperarse bajo las condiciones acordadas con el FMI, así que tendrán que renegociarse.

Millones de argentinos recuerdan la última depresión y el papel que desempeñó el FMI. Muchos también recuerdan la mejora tan rápida que hubo en la vida de la gente a lo largo de la década siguiente. Esa memoria y conciencia colectivas quizá ahora determinen el resultado de este debate recurrente sobre la economía y, con ello, la elección general del 27 de octubre y posiblemente gran parte del futuro de Argentina.

Encuestas

Reportes desde Argentina reseñan que el más reciente sondeo de la encuestadora Federico González y Asociados reveló que el binomio de izquierda formado por Alberto Fernández y la senadora Cristina Fernández de Kirchner, supera al candidato por la reelección, Mauricio Macri, por un 20 por ciento de intención de voto popular.

La encuesta detalló que la dupla Fernández-Fernández goza de la ventaja electoral en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, próximas a celebrarse el domingo, 27 de octubre de este año.

Federico González y Asociados publicó que la ventaja de Frente de Todos, integrada por Alberto Fernández y Cristina de Kirchner, es de 55,1 por ciento, sobre el 32, 5 por ciento obtenido por los candidatos de la tolda Juntos por el Cambio, Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto.

Medios locales afirman que de mantenerse estas tendencias con respecto a la elección del nuevo presidente de Argentina, no será necesaria una segunda vuelta de estos comicios.

Tras la celebración de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la imagen del primer Mandatario argentino y candidato a la reelección se ha venido a pique, pues los resultados generaron la súbita subida del dólar en esa nación suramericana y el posterior recrudecimiento de la devaluación de la moneda local y la agudización del empobrecimiento de la ciudadanía argentina en pleno.

Gobierno empresario

La candidata a vicepresidenta de Argentina por el Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), afirmó el 31 de agosto, que la crisis económica que atraviesa el país suramericano no se debe al triunfo de la oposición en las elecciones primarias, sino que es producto de las políticas neoliberales del Gobierno de Mauricio Macri.

Durante la presentación de su libro Sinceramente en la facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata, la expresidenta catalogó a la administración de Macri como un “gobierno empresario”, pues es dirigido por un empresario y responde directamente a sus intereses, dijo.

“Habíamos dejado un país con problemas como la inflación que no pudimos dominar, pero fueron años de pagar y pagar. Ahora, en menos de cuatro años estamos de nuevo con el FMI y 57.000 millones de dólares de deuda”, fustigó CFK.

Respecto a la reacción de Macri, luego de su derrota en las primarias, la exmandataria dijo: “Cuando nosotros perdimos (en elecciones precedentes) no se nos ocurrió decir ‘te voy a subir el dólar, te voy a hacer tal cosa, tal otra’. No, eso no se hace, no es de buen ser humano”.

Al referirse a las políticas antipopulares del Gobierno macrista, Fernández puntualizó en la necesidad de que dichas medidas neoliberales “no vuelvan nunca más. Tengamos un proyecto de país que sea perdurable y viable”, expresó.

“Si soy candidata a vicepresidenta no lo soy porque quiera serlo, sino que lo hago como una forma de ayudar a conformar una nueva mayoría en la Argentina”, concluyó CFK.

La actual senadora acompaña en la fórmula presidencial a Alberto Fernández, quien en las elecciones generales del próximo mes de octubre buscará ratificar la amplia victoria conseguida en los comicios primarios.

T/ Manuel Abrizo
F/ Archivo CO