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Miguel Cabrera ya es miembro del club 500 vuelacercas en Grandes Ligas |

Miguel Cabrera ya es miembro del club 500 vuelacercas en Grandes Ligas

Miguel Cabrera se convirtió en el 28vo miembro del club de los 500 jonrones, cuando conectó el histórico cañonazo ante el zurdo Steven Matz de los Azulejos en el sexto inning en el Rogers Centre de Toronto este domingo.

Cabrera es el primer bateador en llegar a 500 bambinazos en las Grandes Ligas desde que el dominicano David Ortiz lo hiciera en el 2015.

El cañonazo de Cabrera, que salió sobre la cerca entre el central y el derecho, lo pegó ante un cambio de velocidad de Matz. La bola salió del bate a 104.1 mph y viajó una distancia estimada de 400 pies.

De esa forma, Cabrera pasa a ser el primer venezolano en lograr el registro de 500 cuadrangulares y  se une a Barry Bonds, Hank Aaron, Babe Ruth, Alex Rodríguez, el quisqueyano Albert Pujols, Willie Mays, Ken Griffey Jr., Jim Thome, el quisqueyano Sammy Sosa, Frank Robinson, Mark McGwire, Harmon Killebrew, el cubano Rafael Palmeiro, Reggie Jackson, el dominicano Manny Ramírez, Mike Schmidt, Ortiz, Mickey Mantle, Jimmie Foxx, Willie McCovey, Frank Thomas, Ted Williams, Ernie Banks, Eddie Mathews, Mel Ott, Gary Sheffield y Eddie Murray como los únicos toleteros en dicha cofradía.

¿Cuáles son los próximos récords para Cabrera? Uno importante: 3,000 hits. Miguel tiene 2,955 imparables, así que está a 45 de ingresar a uno de los clubes más exclusivos de Grandes Ligas, el de 500 jonrones y 3,000 imparables. Sólo hay 32 miembros. Aparte de Pujols, quien ya superó la marca, Cabrera es el único jugador activo que está cerca (el dominicano Robinson Canó sería el próximo, con 2,624 hits).

Orgullo patrio

“Para nosotros, es un orgullo que no sólo tengo yo, sino que tenemos todos los venezolanos de la manera en que Miguel Cabrera nos ha representado en las Grandes Ligas, ha sido lo máximo. Nosotros estamos contentos”, señaló su compatriota y exgrandeliga Bobby Abreu, un veterano de 18 años en las mayores y cuyo WAR cumulativo de 60.17 (versión Baseball-Reference) sólo es superado por el de 68.89 de Cabrera en el mejor beisbol del mundo: “Es nuestro próximo Salón de la Fama”.

“Desde que comenzó se veía que tenía un talento especial, un hombre que sabía lo que estaba haciendo en el plato. Un pelotero con mucha disciplina en el plato. Sabe lo que está buscando. Sabe lo que va a hacer. Sabe hacia dónde va el pitcheo. Él iba a batear donde iba, hacia la banda contraria, por el medio o halarla cuando tenía que halarla”, agregó Abreu, quien jugó con frecuencia ante Cabrera y Marlins a mediados de la década de los 2000 como integrante de Filis de Filadelfia

Efectivamente, Cabrera, de 38 años, parece tener su pase seguro al Salón de la Fama cinco años después de su eventual retiro, cuando se convertía en el segundo venezolano con una placa en Cooperstown luego de Luis Aparicio. Acercándose a los 3.000 hits de por vida (lleva 2,955 ahora mismo), ha dejado pocas dudas de sus argumentos para dicho nucho: once veces convocado al Juego de Estrellas, dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, cuatro títulos de bateo, dos títulos de jonrones y la Triple Corona de bateo del Joven Circuito en el 2012, entre otros logros.

Entre sus compatriotas venezolanos, Cabrera es el líder en cuadrangulares, empujadas (1,785), anotadas (1,498) y títulos de bateo de por vida (cuatro). Está empatado en el primer lugar junto a Antonio Armas padre con sus dos títulos de jonrones y en el primer puesto con Andrés Galarraga con sus dos títulos de impulsadas.

Criándose en Maracay, estado de Aragua, Cabrera parecía destinado a dejar su huella en el béisbol. Su madre, Gregoria, fue torpedera y cuarta en el orden ofensivo de la selección venezolana de sóftbol, entre otros elementos del pedigrí de Miguel en el diamante.

Como adolescente, Cabrera fue entrenado por su tío, David Torres, un ex jugador de liga menor. A sus 16 años, el joven Miguel fue firmado por Marlins de Miami, un fichaje realizado por quien es ahora su gerente general en Detroit, el cubano Al Ávila.

El compatriota de Cabrera y su futuro compañero de equipo en Detroit, el infielder Carlos Guillén, jugó contra Miguel en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) al principio del presente milenio, cuando el primero pertenecía a los Navegantes del Magallanes y el segundo a Tigres de Aragua. En aquel entonces, se veía ya el talento especial de Cabrera.

“No solamente con su bate, sino también su manera de jugar, su manera de ver el beisbol, su manera de ver el juego Su manera de prepararse psicológicamente para el juego. Él ve el juego desde otro punto de vista. Tienes que estar al lado de él y tuve la dicha de estar al lado de él y de estar en contra de él”, comentó Guillén.

“Para mí, personalmente, fue un privilegio jugar junto a Miguel Cabrera. Fue un honor. La verdad es que lo disfruté muchísimo. Un profesional excepcional, extraordinario. Miguel es un excelente compañero de equipo, uno de mis mejores amigos cuando estuvimos ahí jugando con Tigres de Detroit. Siempre nos apoyábamos, nos aconsejábamos. Muy divertido. Siempre está con ánimo, siempre está jugando duro”, señaló por su parte Magglio Ordóñez, quien también destacó con la estaca en las mayores.

Para muchos y antes del vuelacercas 500, “Miggy” es el mejor venezolano en la historia de las Grandes Ligas. Y Ordóñez enfatizó: “El mejor jugador que ha nacido en Venezuela. Él ha superado a todos los jugadores nacidos en Venezuela. Va a ser el segundo Salón de la Fama venezolano”.

Para los momentos de su debut en Grandes Ligas con Marlins en el 2003, año en que ayudó al equipo de la Florida a ganar la Serie Mundial, sus compatriotas ya sabían de lo que era capaz.

Tras ser cambiado de Marlins a Tigres previo a la temporada del 2008, Cabrera entró a su apogeo y jugó en Detroit con múltiples compatriotas, tales como Guillén, Magglio Ordóñez, Armando Galarraga, Víctor Martínez, Omar Infante y Aníbal Sánchez, entre otros. Del 2011 al 2014, esas ediciones de los Tigres ganaron cuatro títulos divisionales al hilo y participaron en la Serie Mundial del 2012, con Cabrera encabezando un fuerte ataque ofensivo.

T/Eduardo Chapellin
F/Cortesía