Mincyt estudia impacto del cambio climático en bosque nublado de Miranda

El cambio climático representa una amenaza para el planeta, colocando en riesgo los ecosistemas con el aumento de la temperatura y sequías extremas. Ante esto, el Gobierno Bolivariano a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), y sus entes adscritos, promueven estudios y acciones que garantizan la conservación de la diversidad biológica en el país, beneficiando a la población.

Investigaciones de especialistas del Laboratorio de Ecología de Suelos, Ambiente y Agricultura del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), muestran cómo el cambio climático afecta el bosque nublado, un ecosistema ubicado en el estado Miranda, cerca de la ciudad de Caracas.

El lugar de estudio de este bosque, que abarca 485 hectáreas y que se encuentra en los Altos de Pipe, a 1747 metros sobre el nivel del mar, comprende un área total de 1 km2 aproximadamente, con un suelo franco arcilloso, ácido y con alto contenido de aluminio en el que fueron seleccionadas 15 especies de plantas nativas de este ecosistema para ser analizadas en cuanto a la presencia de floración/fructificación, según el síndrome de polinización, humedad del suelo, temperatura, radiación y precipitación.

Hendrik Sulbarán, profesional asociado a la investigación en el IVIC, forma parte del equipo de profesionales multidisciplinarios, conformado por biólogos, químicos, matemáticos y ecólogos, que trabajan en sinergia para determinar cómo el cambio climático y la sequía afectan este bosque natural, correlacionando las variables químicas y climáticas, con los cambios en la producción de las estructuras vegetativas y reproductivas de las plantas.

«Trabajamos en el laboratorio para tratar de entender lo que sucede en nuestro bosque nublado y cómo el cambio climático afecta este ecosistema. Hemos analizado la captura de datos de abundancia en la fenología de 15 especies nativas del bosque”, aseveró Sulbarán, al tiempo que señaló que esta alteración del ciclo vital de las plantas es producto del aumento de la temperatura que se ha elevado un poco menos de 1 grado centígrado en la última década, trayendo consigo sequías extremas que han afectado todo el bosque a causa de la disminución de la humedad disponible en el suelo.

Por su parte, Saúl Flores, jefe del laboratorio de Ecología del Suelo, Ambiente y Agricultura del IVIC, afirmó que los cambios en la precipitación, temperatura y humedad del suelo, tienen profundas implicaciones para la conservación del bosque nublado.

Estas alteraciones que están asociadas con la disponibilidad de frutos y flores para los polinizadores y dispersores de semillas, afectan drásticamente la sincronía de las plantas y la fauna características de este ecosistema, expresó Flores, acerca de esta investigación recopilada desde hace más de 35 años y que ha sido premiada por publicaciones especializadas, como la revista Ecology.

“Uno de los problemas más graves que hemos encontrado tiene relación con la asincronía, ya que esta dificulta la conexión que existió desde hace muchísimo tiempo entre la flora y la fauna. Hay aves migratorias que no se han vuelto a ver; seguramente había algunas plantas de las que ellas se alimentaban y cómo se ha perdido esa sincronía, el ave no regresa porque la planta no cuenta con los frutos en el momento oportuno. ¡Ese es el problema de las floraciones más tempranas o tardías!”, manifestó el investigador.

A su vez, comentó que muchas plantas y arbustos se están adaptando a esos ritmos cambiantes de la naturaleza, que han ido evolucionando y adquiriendo condiciones que las hacen menos vulnerables a la sequía y más resistentes a la extinción provocada por el cambio climático, sin embargo, alega que no se sabe cuánto puedan resistir y adaptarse a estas variaciones del aumento de la temperatura y disminución de las precipitaciones.

Ecología del bosque nublado en un clima cambiante

Hace 60 años, este bosque nublado se comunicaba con la antigua hacienda Rancho Grande, hoy conocido como el Parque Nacional Henri Pittier, pero el crecimiento urbano y creación de carreteras, ha hecho que solo queden fragmentos del ecosistema.

La fauna que ha logrado sobrevivir a estas condiciones está conformada por algunos anfibios, aves, mariposas, insectos, picures, rabipelados, cachicamos y otras especies de animales de menor tamaño; los mamíferos grandes fueron desapareciendo.

Flores insiste en que la naturaleza es muy sabia y que nosotros podemos realizar “siembras con conciencia” con especies autóctonas para ayudar a retardar los efectos del cambio climático y que el bosque vuelva a resurgir. “Si uno siembra un árbol, tiene que volverse como un hijo. Hay que darles amor, regarlos y ayudarlos a crecer”, sentenció.

Asimismo, el jefe del laboratorio de Ecología, puntualizó que el futuro del bosque en su estructura y su florística va a continuar cambiando. “Este bosque nublado pasará con los años a ser un bosque más seco, con especies ligeramente diferentes, algunas de ellas van a desaparecer y van a surgir otras. Nuestro bosque nublado con abundantes epífitas, orquídeas, bromelias y helechos, como lo conocemos hoy, no volverá a ser el mismo, pero va a quedar el recuerdo de que existió un bosque con estas características, que lo estudiamos y disfrutamos”.

De esta manera, el ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, siguiendo orientaciones del presidente Nicolás Maduro, continúa promoviendo estudios y acciones para la protección y conservación de nuestros ecosistemas, fortaleciendo así, el legado del comandante Hugo Chávez, establecido en el 5to Objetivo Histórico del Plan de la Patria: “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”.

FyF/Mincyt