Voceras opositoras aseguran que persiste la exclusión política|Mujeres socialistas se organizan para defender lo que han logrado

Como cada 8 de marzo, hoy se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. La fecha es propicia para reflexionar en torno a los logros y a las brechas que aún quedan pendientes. Tres mujeres implicadas en la lucha de género ofrecieron al Correo del Orinoco sus visiones sobre el desarrollo de este tema en la Venezuela bolivariana.

La viceministra de Igualdad de Género y No Discriminación del Ministerio del Poder Popular para la Mujer, Rebeca Madriz, aseguró que en el siglo XXI la Revolución chavista “vino como ninguna otra a reivindicar y a dignificar a las mujeres” de esta nación. “Las mujeres venezolanas son hoy en día protagonistas fundamentales de una Revolución que es la esperanza de la mayoría de los pueblos oprimidos del mundo”, expresó durante un encuentro con las madres cocineras del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

Manifestó que es importante definir en este momento el papel de la mujer venezolana, en un contexto mundial en el que las políticas neoliberales vienen precarizando sus condiciones de vida. “Es una realidad, en la sociedad capitalista, que el 70% de los pobres del mundo somos mujeres, que el 70% de las personas en situación de analfabetismo somos mujeres, que más del 75% de las mujeres sufre algún tipo de violencia en su vida y que el 25% sigue siendo víctima cotidiana de cualquier forma de discriminación”, denunció.

No obstante, reconoce que cuando esas estrategias “siguen campantes” en muchos países del mundo, las mujeres venezolanas están “unificadas y dignificadas” con un marco de logros que es evaluado, desde el contexto revolucionario, como el legado feminista fundamental del comandante Hugo Chávez.

Ese legado, explicó, comienza desde la Constitución de la República, la cual les permitió “ser visibilizadas como sujetos históricos determinantes en cualquier transformación social”, hasta un marco jurídico que las protege y las humaniza, porque también han venido siendo concebidas como objetos, “quedando desdibujadas en una historia profundamente machista que borró de sus páginas el papel protagónico que tenían”.

En tal sentido señala que hoy, “con derechos humanos plenos, con inclusión social plena, con mayores niveles de implosión social y acceso a la educación, a la salud”, las mujeres venezolanas no solo tienen la obligación de defender el legado feminista de Chávez, sino que además “tienen sobre sus hombros el peso histórico” de garantizar un futuro prometedor, tanto para ellas como para sus hijas e hijos, “que no retroceda en los avances que como pueblo hemos alcanzado”.

HERENCIA PATRIARCAL

Señaló que “producto de la herencia patriarcal y machista” que nuestra cultura aún sigue arrastrando, es difícil que las mujeres se centren en sus problemas propios: “Defendemos a nuestros hijos y a todo lo que en el seno de las comunidades es fundamental para el desarrollo de nuestros pueblos, pero las últimas que nos defendemos y nos cuidamos somos nosotras mismas”. Una muestra de ello, alega, es que el cáncer de cuello uterino se llegó a convertir en una de las principales causas de muerte en las mujeres, pese a ser, contradictoriamente, la más prevenible.

“Como estamos permanentemente abocadas a los problemas de toda la comunidad y somos las últimas que nos preocupamos por nosotras mismas, ese se había convertido en un problema para la sociedad venezolana en general, pero la Revolución Bolivariana ha venido apuntando en transformar ese papel –desde la conciencia– para que las mujeres estemos dando, en mejores condiciones de vida, lo mejor de nosotras a esta patria que tanto nos necesita”, destacó.

Para la viceministra, la emancipación de las mujeres no es posible en el contexto de una sociedad capitalista: “Por eso nosotras defendemos la Revolución Bolivariana, porque creemos que es en el marco de una sociedad radicalmente distinta donde las mujeres podemos estar en igualdad de condiciones, transversalizando, pero también siendo protagonistas fundamentales de este proceso histórico”.

PROPUESTAS PARA EL CONGRESO

El pasado miércoles cerró en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) el ciclo de asambleas instalado desde el mes de noviembre por solicitud del presidente Nicolás Maduro, en el marco del Consejo Presidencial de Mujeres, con la participación de las madres que anteriormente fungieron como colaboradoras del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

“Hoy cerramos ese primer ciclo de asambleas que se han desplegado a escala nacional con distintos sectores de mujeres organizadas para elevar propuestas al Congreso Venezolano de las Mujeres que se estará llevando a cabo entre el 6 y el 8 de marzo”, informó.

Viceministra, Rebeca Madriz

De acuerdo con la viceministra Rebeca Madriz, la labor de estas féminas “es fundamental” en el contexto de guerra económica que atraviesa el pueblo venezolano, dado que son ellas quienes garantizan la alimentación de nuestras niñas y nuestros niños en las escuelas públicas.

Durante los debates, “más de 30 mil mujeres manifestaron profundos principios de un contexto internacional, en el que la Revolución Bolivariana se sigue posicionando desde la vanguardia como una esperanza para el pueblo que lucha por su liberación y su emancipación”, reportó.

También profundizaron en el legado feminista que dejó el líder revolucionario, y en cómo las mujeres venezolanas se han posicionado en defensa del mismo. Acotó que las propuestas serán presentadas al presidente Maduro este 8 de marzo en el contexto del Día Internacional de la Mujer.

PLATAFORMA UNITARIA

En su opinión, el congreso servirá de escenario para que las participantes analicen y discutan sobre temas políticos y económicos –fundamentales para la Revolución Bolivariana– y manifiesten su respaldo al presidente Nicolás Maduro “en función del acompañamiento de las mujeres de la patria que siguen en pie de lucha, para defender lo que han conquistado en una Revolución socialista y feminista como la bolivariana”.

Comenta que en principio se estará discutiendo el programa político que unifica a las mujeres revolucionarias y que dentro de ese plan está también la propuesta de que las mujeres se unifiquen en un espacio de articulación política-orgánica, que les permita actuar con mayor contundencia en defensa de la Revolución Bolivariana.

“Nosotras venimos proponiendo, precisamente como parte de los elementos que le adeudamos las mujeres al comandante Chávez, que ese espacio sea la Unión Nacional de Mujeres Patriotas y Revolucionarias, en defensa de la patria y de la Revolución Bolivariana”, recalcó.

LUCHA CONTRA EL CÁNCER

Otra propuesta para el congreso, añade, es ampliar la cobertura en materia de salud, para poder abordar con mayor éxito las principales afecciones que viene presentando el sector femenino. En ese sentido, indicó que por solicitud del Primer Mandatario, todo el sistema de gobierno está siendo objeto de una revisión profunda para lograr la transversalidad del enfoque de género en todos los ámbitos de la sociedad.

“En el caso específico de la salud, fue un mandato del presidente Nicolás Maduro que con el nacimiento del Instituto de Cáncer se desarrollaran aspectos fundamentales que tienen que ver con el cáncer de mama y de cuello uterino”, acentuó.

Frente a esa solicitud, señala que se ha venido realizando todo un esfuerzo para que las políticas públicas en materia de salud femenina estén cada vez más potenciadas, incluso, desde la participación del Poder Popular, que se incorporará junto con el Ejecutivo para dar respuestas a las demandas de ese sector de la sociedad.

¿GRAVES RETROCESOS?

Una posición distinta manifiesta la exministra de la Mujer, Evangelina García, para quien “Venezuela ha experimentado graves retrocesos en materia de equidad e igualdad de género y derechos humanos”. Señaló que el único sector en el que se ha logrado una “igualdad cuantitativa” es en la educación, “donde los porcentajes de las matrículas lo demuestran en primaria y secundaria”.

Además reconoce que hay una tendencia que parece reflejar una “leve mayoría de mujeres en educación superior”. Sin embargo, dice que “los programas de educación y sus contenidos contienen graves sesgos de género que minimizan o desconocen el aporte de las mujeres al desarrollo y la democracia o las colocan en posiciones subalternas”.

Pero por otra parte, haciendo referencia al Índice Internacional de Equidad de Género, asegura que la brecha económica en materia de salario y presencia en actividad productiva es de 35%. Lo peor, aduce, es lo concerniente a la participación política, donde la brecha es de 68%. “Hoy somos el país latinoamericano y caribeño con más índice de exclusión política. De cada 100 posiciones en los poderes públicos, las mujeres solo ocupan 32”, referenció.

SIN AUTONOMÍA DE CRITERIO

Según la socióloga y antropóloga con amplia experiencia en políticas públicas de igualdad, hay un incremento en la vitrina de las primeras posiciones, “pero de mujeres sin autonomía de criterio –como los hombres en esas primeras posiciones– porque en los regímenes autoritarios solo es válida la voz del amo, para unas y otros”.

Sostiene que esta situación se repite tanto en lo público como en los partidos políticos “secuestrados por eternos varones”. Para estas mujeres de la vitrina, que a su parecer “hacen de travesti” en su condición intelectual y emocional para parecerse mucho a los liderazgos masculinos, “no existe compromiso verdadero para mejorar la situación del colectivo femenino”.

También insiste en que hay muchas mujeres en los liderazgos comunitarios de base, “donde se bate el cobre del trabajo duro para lograr los consensos”, pero definitivamente quienes ascienden en ese terreno son los hombres. “De ahí la enorme brecha que se puede ver en la Asamblea Nacional, en los cargos intermedios o de baja posición”, añade.

Esas “mujeres coartadas” que, de acuerdo con sus apreciaciones, aparecen para hacer creer que hay participación, “son otros peones del ajedrez político de los liderazgos masculinos, pero esta extrema subordinación es igualmente patética en los líderes varones”.

APORTAR EN LA PENUMBRA

La especialista considera que las mujeres que están ganando terreno en la política deben ese posicionamiento al “enorme esfuerzo educativo que han protagonizado”, así como a la “versatilidad y a los sacrificios que impone dar la cara en lo público y en lo doméstico”.

Sin embargo, sostiene que mientras no puedan acceder al poder político como colectivos “con conciencia crítica de género”, y mientras no desarrollen una “visión transformacional como la que exige liquidar los liderazgos tradicionales con los apoyos necesarios”, las féminas seguirán aportando en la penumbra del anonimato.

“Somos las que crecemos en la educación de tercero y cuarto nivel, pero donde el poder interviene creando pasadizos sin salida a ninguna posición relevante nos quedamos atrapadas. Es un enorme desperdicio de talento para un país que lo requiere en grandes cantidades donde se toman las decisiones”, asintió.

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T/ Héctor Escalante
F/ José Luis Díaz, archivo CO y cortesía Evangelina García