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Tras el paso de los tifones Melor y Onyok

Persiste difícil situación de niños damnificados en Filipinas

6 enero 2016

Aunque Filipinas posee la segunda economía de más rápido crecimiento en el mundo después de China, su lucha contra la pobreza y la desnutrición permanece estancada

Varias organizaciones humanitarias manifestaron este miércoles su preocupación ante la difícil situación de los niños damnificados en Filipinas tras el paso de los tifones Melor y Onyok en diciembre.

De hecho, algunas señalan que al menos uno de cada cinco niños en el país sufre desnutrición severa, lo que significa que unos siete millones de infantes se enfrentan a ese fenómeno estrechamente vinculado a la pobreza.

Según Save the Children, se necesitan 14 pesos (unos 10 dólares) para proveerle a cada niño afectado tres comidas nutritivas al día, pero muchas familias ya gastan aproximadamente una cuarta parte de sus ingresos diarios para garantizar el abasto de agua, lo que les deja poco dinero para obtener suficiente comida.

Aunque Filipinas posee la segunda economía de más rápido crecimiento en el mundo después de China, su lucha contra la pobreza y la desnutrición permanece estancada.

Estudios recientes revelaron que el país asiático exhibe la novena mayor proporción de niños con retraso del crecimiento producto de la desnutrición, una situación que puede agudizarse debido a las condiciones de insalubridad provocadas por el impacto de las dos tormentas

A raíz de esos desastres climatológicos, entre el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (FICR) repartieron ayuda humanitaria para más de 50 mil personas en las islas de Luzón, Visayas y Mindanao.

Sin embargo, según cifras del gobierno, alrededor de 2,5 millones de filipinos se vieron afectadas por ambos tifones.

Tan solo Melor, que tocó tierra el 14 de diciembre, causó unas 40 muertes y la destrucción total o parcial a cerca de 170 mil viviendas, con daños estimados a la agricultura y la infraestructura en torno a tres mil millones de pesos (100 millones de dólares) en las provincias de Mindoro Oriental y Samar del Norte.

T/Prensa Latina
F/Archivo