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Continúa campaña de recolección de fondos en Venezuela

Unicef apela a la bondad de los venezolanos para ayudar a niños y adolescentes de Nepal

3 mayo 2015 | Haga un comentario

Al menos 1,7 millones de pequeños y jóvenes resultaron afectados por el sismo que azotó al país hace una semana, calcula Kiyomi Kawaguchi, representante del organismo en Caracas. “Cualquier monto es útil”, recalca

Venezuela es un país solidario ante la tragedia ajena, y esta no es solo una frase hecha que se repite de boca en boca, sino una realidad palpable: ante tragedias como el terremoto de Haití en 2010 o los ataques del Estado de Israel contra Gaza en 2014, el pueblo venezolano se ha sumado a las campañas de apoyo -emprendidas por diversos organismos- para recoger insumos y dinero con los cuales ayudar a la población vulnerada.

El terremoto de magnitud 7,9 que azotó Nepal no es la excepción. Por ello, al día siguiente del evento -es decir, hace exactamente una semana- Unicef Venezuela inició una campaña para recoger fondos en el país con los cuales ayudar a mitigar el padecer de niñas, niños y adolescentes. Aun cuando no hay un monto definido, el propósito es poder alimentar lo más posible el “pote” que se ha planteado Unicef a escala mundial : acopiar 50 millones de dólares para atender las urgencias de la población infantil y juvenil en los próximos tres meses.

En una nota de prensa difundida ayer, Unicef recordó que el sismo “destruyó más de 130 mil hogares y dejó a 3 millones personas necesitadas de ayuda alimentaria”. En Katmandú

“hay unas 24 mil personas actualmente en 13 campamentos” y por lo menos 15 mil niñas y niños “con desnutrición aguda grave requieren alimentación terapéutica”.

Kiyomi Kawaguchi, representante de Unicef en Venezuela, calcula que el terremoto “tocó” a 1,7 millones de niñas, niños y adolescentes en los 21 distritos más afectados; esta cifra podría aumentar a medida que se llevan a cabo las evaluaciones, alerta Kawaguchi en conversación telefónica con el Correo del Orinoco. Encima “ya está por comenzar la estación de lluvias”, lo que presumiblemente empeorará las cosas.

Con el dinero que solidariamente aporten venezolanas y venezolanos se enviarán a Nepal mantas, carpas, agua potable, pastillas de cinc y materiales para construir, entre otros objetos, enumera la vocera.

“Queremos alentar a todos los venezolanos para que acompañen a los niños de Nepal y puedan apoyar; cualquier monto es útil”, recalca. “La contribución de los venezolanos apoyará las prioridades”.

A quienes piensan que lo que pueden sumar es muy poquito, Kawaguchi les responde que “cada donación cuenta” y las y los invita a activar sus redes para incorporar a más personas a esta iniciativa.

AGUA, ABRIGO Y ESPACIOS SEGUROS

En el abecedario de necesidades que contabiliza Unicef en Nepal hay algunas letras prioritarias: a, de agua potable, albergue, atención psicológica y abrigo. E, de espacios seguros y amigables.

“A una semana del terremoto tenemos una situación severa de falta de alojamiento, porque muchas personas perdieron sus casas; también resultaron afectadas escuelas, hospitales y clínicas”, detalla Kawaguchi. Por si esto fuera poco, niñas, niños y adolescentes perdieron amigos y familiares.

“Queremos que tengan un espacio seguro para pasar el día y la noche; que tengan albergues, carpas grandes, lonas. También necesitamos asegurar que tengan acceso a agua limpia y segura”, explica la representante de Unicef. En este momento contar con agua potable es difícil para buena parte de la población de Nepal, porque los sistemas de distribución -por razones obvias- no están funcionando. En situaciones así, las diarreas y otras enfermedades asociadas con el consumo de agua no potable están a la orden del día.

Aun cuando Kawaguchi precisa que todavía no se han registrado brotes vinculados con la ingestión de líquido no apto para el consumo, “estamos intentando evitar esa situación con la distribución de agua potable, pastillas para purificar el agua y el incentivo de la lactancia materna”.

Nadie pasa incólume por una tragedia como un terremoto. Pero, como lo recuerda la representante de Unicef, ante una emergencia las niñas, los niños y los adolescentes son los más vulnerables. “Los adultos pueden pensar racionalmente que hay que reconstruir, que si sobrevivieron deben buscar comida y material para reconstruir sus viviendas. Pero los niños no necesariamente llegan a esa racionalización”, refiere. Les queda el asombro, la tristeza.

ACOMPAÑAR

La experiencia acumulada en las catástrofes que Unicef ha acompañado también ha confirmado la importancia del apoyo psicológico para superar el estrés postraumático que, como es lógico, asola a niñas, niños y adolescentes. “Incluso, llegan a tener miedo de caminar, o lloran y se angustian por las réplicas del terremoto”, relata Kawaguchi.

Tener un sitio donde jugar y encontrarse con otras pequeñas y pequeños también es imprescindible, y en ello trabaja Unicef, asegura la vocera. Destaca que el organismo respaldó a ONG locales para que niñas y niños de menos de 10 años puedan estar en un lugar durante el día mientras sus madres y padres buscan alimentos o cuidan a personas enfermas. Ese espacio les permite jugar y compartir con sus pares.

“Los niños que resultaron heridos o están enfermos necesitan agua limpia, tratamiento médico, pero los que sobrevivieron y tienen salud física requieren espacios donde estar y apoyo psicológico”, subraya.

MÁS APOYO

Unicef se propuso recoger 50 millones de dólares para actuar en los próximos tres meses, pero -tal como lo puntualiza Kawaguchi- se requerirá mucho más para los tres meses siguientes, una vez que estén más claras las necesidades de las zonas que todavía no han sido abordadas debido al mal estado de las vías.

“Tenemos 50 personas en la oficina en Katmandú y 150 en la oficina para Nepal. Estamos llevando a otros colegas para que ayuden en este tiempo de emergencia y trabajando para identificar la situación de las niñas y los niños, qué necesitan, como llevarles los suministros”, indica.

De los 50 millones de dólares establecidos como meta por Unicef “recogimos internamente 2 millones de dólares” que se destinaron para “llevar suministros en aviones comerciales” en los primeros momentos.

La campaña de recaudación fue lanzada en por lo menos 30 países. En el caso venezolano, comenzó “al día siguiente del terremoto”, el domingo 26 de abril. Aunque no hay una meta específica, aclara, “queremos romper el récord que tuvimos con Haití y otras catástrofes” en las que la población venezolana se ha hecho sentir con su afecto.

Las oficinas de Unicef en Nueva York y en Ginebra coordinan la búsqueda de ayuda y conversan con las oficinas regionales para conocer las urgencias, apunta Kawaguchi. “Las necesidades pueden cambiar cuando llegue la lluvia; estamos revisando los requerimientos y lo que estamos recibiendo, para hacer el match”.

En la actualidad, reitera, “la prioridad es agua, toldos, carpas, cobijas, tabletas para purificación de agua” así como “la reunificación de las familias”. Ya a mediano plazo, y una vez estabilizado el terreno, el organismo espera respaldar la restauración del sistema de aguas, la reconstrucción de escuelas y el suministro de medicamentos y material médico-quirúrgico.

T/ Vanessa Davies
F/ Cortesía Unicef

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