Mural de Badsura reivindica el temple y el tesón del pueblo venezolano

“Imagínate a Gatúbela y Batichica haciendo la masa pa’ las hallaquitas / Seguro las manos se les irritan / No vengas con cuentos extraordinarios / que los superhéroes deben estar en el barrio”. Este mismo concepto que generó la letra de “SuperGente”, un tema de hip hop interpretado por Deokhan SBW y Truko sobre el temple y el tesón de la población venezolana frente a las complejidades que les toca vivir, es también el motivo central del más reciente mural del artista plástico urbano conocido como Badsura (Wolfang Salazar), titulado Las tres Gracias, ubicado a un lado de la plaza epónima caraqueña, entre la Ciudad Universitaria y Los Chaguaramos.

En el particular y prolijo estilo hiperrealista propio de Badsura, en combinación con la tendencia abstracta del graffiti lettering, en esta oportunidad a cargo de Droiker (Alejandro Guerrero), Las tres gracias se levantó, de acuerdo a su autor, como un homenaje a la gente que a pesar de las dificultades se levanta cada día con su mejor sonrisa y su inquebrantable disposición “a echarle bolas a la vida” y dar lo mejor de sí, para trabajar por ellos mismos, por su familia, su comunidad y por el país.

LA SONRISA…
A PESAR DE TODO

Con este discurso, Las tres gracias presenta tres escenarios bien definidos que, sin embargo, se entrelazan por medio de algunos recursos expresivos como el color y la fragmentación de la imagen. Una de las situaciones la protagoniza una señora adulta mayor que sostiene una vela, mientras muestra una sonrisa.

“Tiene la sonrisa de esa esperanza, primero, de que llegue la luz y, segundo, de esa satisfacción de estar en su casa esperando a sus familiares para compartir”, describió el autor en conversación con el Correo del Orinoco.

En el medio del mural, un segundo escenario plasma a un hombre joven, afrodescendiente. El personaje que lleva un cilindro de gas en el hombro está como “aguantando su pela, no solo por el peso de la bombona sino también por la cola que le tocó hacer y asumiendo que ya perdió el día de trabajo.

No obstante, una mano de este joven se fragmenta para llevar luz al tercer escenario en el cual un adulto mayor va de pie en el metro, con su mano en el tubo del vagón oscuro. En su cara una sonrisa sobria revela la esperanza de llegar a su casa, luego de cumplir con su cotidianidad.

El mural se completa con las frases “SuperGente”, “Mi Caracas” y el lettering de Droiker.

No obstante, destacó el artista urbano, la pieza que él mismo define como “sobria” y “menos abstracta”, con relación a sus murales anteriores, deja espacio para la libre interpretación del público.

NUEVOS AIRES

Además del discurso y el concepto, la estética le da otro ambiente al espacio entre la entrada de la estación del Metro Ciudad Universitaria y la Casa del Profesor Universitario de la UCV, donde además, funciona la parada del MetroBus en el circuito Los Chaguaramos- Colinas de Santa Mónica.

Lo interesante, reportó Badsura, es que el mural ha logrado general conexión con el público, incluso, y curiosamente, con los adultos mayores que usualmente son menos afines al lenguaje del graffiti.

Incluso los vendedores ambulantes que hacen vida en el lugar se involucraron de manera tal que ahora se esmeran más de lo usual en mantener el espacio limpio, no solo en el área que de alguna manera les corresponde, sino también en los alrededores. Y el dueño de único quiosco cercano, además de permitir que la estructura de su negocio formara parte del mural, lo prestó para guardar los materiales y herramientas durante las dos semanas que duró la elaboración de la obra.

“Los vendedores y los libreros dicen que ahora la gente ya no puede orinar en ese rincón ni dejar la basura ahí. El mural generó otra conciencia sobre el entorno. Un punto interesante es que la gente se identifica y, aunque hay una parte abstracta que tal vez no comprenda del todo, hay una armonía que les permite establecer una relación (entre estos lenguajes). Y al final este mural está hecho para la gente. Usualmente en el graffiti hay mensajes muy íntimos, muy personales, pero este mural está hecho para la gente para el transeúnte. No solo es una pared pintada, sino que intentamos cambiar el ambiente conjugando lo que existe en el entorno, para generar una armonía visual”, reflexionó Badsura.

SUMAR

En relación a la génesis del mural, el artista urbano contó que surgió durante un día de sentimientos encontrados, y de impotencia y algo de frustración ante las complejidades de la cotidianidad caraqueña en estos tiempos convulsos en los que se ven afectados los servicios públicos.

Su intención, más que elevar una crítica ante diferentes situaciones, era buscar maneras de protesta que implicaran una solución.

Pensó en hacer un mural y poner una caja para que la gente colaborara. Y luego con ese dinero completar para comprar, tal vez, un bombillo y luego meterse en el Metro con una escalera y grabar un video de la instalación de la luminaria en el sistema subterráneo de transporte masivo y, finalmente, subir el material a las redes sociales para intentar generar una cadena con la intención de promover, acciones como, tal vez, una toma del Metro para limpiarlo en colectivo.

“No se trata de estar en contra del Metro, sino de tratar de aportar soluciones y manifestar que deben hacerse cosas inmediatamente antes de que sea peor”, explicó.

Sin embargo, la idea le pareció que podría resultar infructuosa y decidió concebir otra iniciativa desde su área de acción: El arte urbano.

“Ese día entré al Metro y vi la cara de la gente, soportando un vagón oscuro, unos jugando con el teléfono para alumbrarse y me dije ‘Aquí la gente le echa muchas bolas. Todo los días pasa algo y siguen echándole… y cómo le aportas al alma’. Entonces, más allá de elevar una crítica, que es válida también, pensamos en reivindicar a la gente, mostrarle algo coherente con su día a día” que los dibuje y se sientan agradados con eso, comentó el artista plástico urbano.

T/ Luis Jesús González Cova
F/ Jonathan Manzano
Caracas
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