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Cendis replicó 5 mil ejemplares de su último álbum

Carota, Ñema y Tajá suma 30 años de resistencia cultural con su canto

16 agosto 2011

En 17 trabajos discográficos, el grupo ha grabado más de 200 canciones, la mayoría propias

El nombre de este conjunto es una expresión larense y retoma los santos y señas usados por héroes de la Independencia

Desde las letras de sus canciones hasta su nombre, el grupo Carota, Ñema y Tajá, de Lara, refleja irreverencia, una viva y activa resistencia cultural, porque, como ellos dicen, el canto es un instrumento de lucha, “la voz del pueblo”.

El grupo ha grabado más de 200 canciones “de compromiso”, de las cuales 99% tiene el puño y la letra de sus integrantes. Durante 30 años de trabajo, han hecho 17 discos, los primeros ocho grabados en acetato. Tocan y cantan géneros musicales de América Latina, como el golpe tocuyano, el merengue venezolano, la gaita y hasta la samba argentina.

Se han popularizado por sus canciones “El espanto”, “El gran saqueo”, “Los dos gavilanes”, “Del pueblo traigo la voz” y “500 latigazos”, entre otras. “A través del canto el pueblo se manifiesta y nos da ese sentido de pertenencia, porque ese sentido es su esencia”, explicó Cristóbal Mendoza, quien toca el tambor.

Mendoza, junto con Adelis Fréitez (guitarra) y Luis Hernández (maracas) fundaron este grupo, conformado por Ramón Agüero y Omar Carrizales (cuatro). Acompañados también por Lino Sánchez en el bajo, participaron en el primer concierto del Sistema Nacional de Culturas Populares (SNCP), en Mérida y El Vigía.

En su último disco, Mientras más viejo más güeno, ofrecen 17 canciones con invitados especiales, como Francisco Pacheco, Teo Galíndez, Cecilia Todd, Mario Suárez, Ricardo Cepeda, Luis Cruz, Rafael Montaña, Enemecio Sánchez, Lilia Vera, Edgar Gurmeitte, entre otros. Si bien “este último trabajo no es el sonido de Carota, Nema y Tajá”, como explicó Fréitez, rindieron homenaje a esos artistas, “ídolos en su tiempo”, que fueron olvidados.

El Centro Nacional del Disco (Cendis) replicó 5 mil copias de este trabajo. “A veces los artistas, por amor al arte, hacemos un sacrificio y quitamos horas fiadas para grabar, pero replicar es lo más difícil. Allí está el Cendis para esa labor; claro, se hace una colita, porque hay mucha gente aspirando”, informó Fréitez.

EL ORIGEN DEL NOMBRE

En el año 1981 se programó un carnaval cultural en un barrio de Barquisimeto, pero los artistas no llegaron a tiempo. “Me llamaron a mí y otros compañeros y nos dijeron: Inventen algo para sacar la noche adelante. Cada quien hacia música por su lado: yo tocaba salsa y gaita, Cristóbal Mendoza rock y Luis música veguera, del llano”, recordó Fréitez.

Cuando estaban en la tarima, el locutor preguntó cómo se llamaban. Ninguno supo responder, así que “alguien dijo: Carota, Ñema y Tajá. La idea no era hacer un grupo. Al terminar el concierto nos preguntamos: ¿Por qué no nos enseriamos?”, relató.

Más que un menú, “es una expresión cultural”, explicó Mendoza, pues en Lara no se dice caraota sino “carota”, al huevo se le llama “ñema” y a la tajada, “tajá”.

“Como había una discusión por el nombre, porque nos criticaban que era feo, le llevé el nombre a mi papá, quien era poeta, y me dijo: ‘Me parece interesante, porque tres héroes larenses, Pedro León Torres, Jacinto Lara y Florencio Jiménez, en la campaña del Sur tenían santo y seña de lucha con nombres así, por ejemplo, queso y rayadura de papelón’. A él le pareció interesante que retomáramos eso para mostrar resistencia cultural”, contó el percusionista.

Ese camino de resistencia se dibujó mejor al conocer al Cantor del Pueblo. “Luego de un concierto de Alí Primera, uno pensaba: ¿de qué Revolución habla? Cuando lo conocimos, le preguntamos: Alí, ¿cuál Revolución es esa? ‘Hermanos’, decía, ‘tienen que estar pendientes, van a ocurrir cosas tremendas en el país’. Y están ocurriendo”, dijo Fréitez.

La Revolución cultural, enfatizó la integrante femenina, no ha tocado aún las regiones, pero se aspira a que cambie con el SNCP. La razón, a juicio de Fréitez, es que la cultura en las gobernaciones y alcaldías, incluso las revolucionarias, se concibe para armar un show o una feria, traer artistas internacionales, como Don Omar u Olga Tañón, que “se llevan todos los reales y no dejan nada”. En un concierto, “preferimos que vengan tres personas que entiendan y reflexionen el mensaje, que a tres mil que vayan a emborrarse”.

POR EL SISTEMA NACIONAL DE CULTURAS POPULARES

Según Adelis Fréitez, de Carota, Ñema y Tajá, había un espacio no ganado ni impulsado por la Revolución: el trabajo de las cultoras y los cultores en las regiones. Con una serie de conciertos encabezados por artistas criollos, se promueve el Sistema Nacional de Culturas Populares (SNCP) en toda Venezuela, un institución creada por el Ejecutivo en febrero pasado con el objetivo de dar respuestas a las necesidades del sector y promover sus expresiones.

Las agrupaciones y cantantes de cada región se movilizarán por los 24 estados de Venezuela entre agosto y septiembre, para dar a conocer las raíces culturales, difundir el socialismo no como una consigna partidista, sino como forma de vida, y crear sentido de pertenencia, aclaró Cristóbal Mendoza, percusionista del conjunto larense.

El Sistema cuenta con un fondo de 300 millones de bolívares asignados por el presidente Hugo Chávez. Para acceder a esos recursos y a los programas del SNCP las cultoras y los cultores deben inscribirse.

El maraquero Luis Hernández convocó a las organizaciones culturales para que se postulen.

“Este fondo ayudará a que el cultor se sienta y deje de ser invisible”, agregó Mendoza.

Por su parte, el cuatrista Omar Carrizales dijo que hay gente que hace un trabajo de hormiguita, y tal vez “las políticas culturales no han sido las más adecuadas. De eso se trata este Sistema: difundir y proyectar el trabajo de esas y esos artistas y de las tradiciones para llevarlas al pueblo”.

T y F/ Annel Mejías Guiza
Mérida