Inicio » Avances, Nacionales, Vivienda

Once años de lucha dieron sus frutos

La constancia ha guiado a los habitantes de la urbanización Independencia

24 mayo 2015 | Haga un comentario

La Gran Misión Vivienda Venezuela favoreció a 260 familias de este urbanismo ubicado en la parroquia El Cartanal

Al caminar por la urbanización Independencia -ubicada en la parroquia El Cartanal de Santa Teresa del Tuy- llama la atención los jardines que están frente a las casas.

Con esmero sus habitantes siembran bella a las once, chaguaramas, palmeras, malojillo, coquetas.

La tierra arcillosa les ha jugado una mala pasada y algunas plantas no prosperan, pero la perseverancia es la característica de las familias que habitan las 160 casas de la urbanización. Su constancia por un mejor vivir ha trascendido sus viviendas y la convivencia también se ha adueñado de las familias que habitan los cinco edificios que también se construyeron en la urbanización gracias a la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Aunque la unión ha marcado el éxito de esta comunidad, en la urbanización Independencia todos los caminos conducen a Yadira Rivas, presidenta de la de la Organización Comunitaria de Vivienda (OCV). Así lo constató el Correo del Orinoco.

Yadira Rivas

”TENEMOS QUE SER EJEMPLO DE MUCHOS”

Yadira Rivas, presidenta de la Organización Comunitaria de Vivienda (OCV), vivía en el sector 4 de El Cartanal en una casa que compartía con sus seis hermanos y sobrinos. En total, 15 personas residían en la vivienda.

Como Rivas, otros vecinos y vecinas tampoco tenían un techo propio: “Esto surgió por una idea, la misma necesidad que tenían muchas vecinos de El Cartanal”.

En el año 2004 unas 200 familias tomaron un terreno baldío en el sector donde ahora está el urbanismo: “Lo invadimos para dar presión al Gobierno de que queríamos viviendas”.

A partir, de ese momento hubo un acercamiento con el Instituto Nacional de la Vivienda (Inavi) y tanto Rivas como el resto de las personas que la acompañaron en la toma del terreno entendieron que la invasión no era el camino adecuado. Contó que Inavi les pidió que no construyeran ranchos en la parroquia y les planteó la compra del terreno: “En ese momento nos constituimos como Organización Comunitaria de Vivienda y empezamos a hacer todas las gestiones para comprar el terreno a Inavi”.

Poco a poco, completaron los recaudos que les exigieron, así como también realizaron el levantamiento topográfico y el estudio de suelo.

Finalmente, obtuvieron el título de propiedad de la tierra en 2006.

“Nos la vendieron rápido porque fastidiamos mucho al Inavi”, dice entre risas.

En 2007 elaboraron el proyecto del urbanismo, pero solo para las casas.

Al año siguiente Inavi les informó que pronto les aprobaría el proyecto, pero en 2008 Diosdado Cabello no repitió en la Gobernación de Miranda y las gestiones se paralizaron.

Los vecinos tuvieron que retomar el proyecto: “En 2010 estuvo parado todo, pero el 1 de diciembre a las diez de la noche nos llamaron para decirnos que estaba aprobado el proyecto. Esa fue una gran alegría”.

Contó que los vecinos estaban desesperanzados porque creían que el proyecto no prosperaría: “Mucha gente había comprado en otro lado, ya se habían ido”.

Pero un grupo mantuvo la fe y ahora reside en Independencia. En total, 160 familias tienen un techo.

Las viviendas poseen tres cuartos, dos baños, sala, cocina y lavandero. Al urbanismo se mudaron el 13 de noviembre de 2014 y aún faltan por construir 160 casas.

La OCV llegó a un acuerdo con la Misión Vivienda Venezuela para que en una parte del terreno se edifiquen casas y apartamentos para otras familias necesitadas.

Junto a los ingenieros de Inavi, Rivas evaluó el proyecto de la urbanización para garantizar espacios para las áreas de esparcimiento.

Entre los planes está la construcción de un Simoncito, de una cancha deportiva, un club de recreación, una iglesia cristiana y un parque infantil: “La Misión Vivienda nos está ayudando en esos proyectos y aquí la gente es muy unida”.

La comunidad también está evaluando hacia qué lugar trasladar el basurero que se encuentra en la entrada de la urbanización. En la urbanización crearon hace tres meses una brigada ecológica con la Misión Vivienda Venezuela y se han planteado hacer un vivero.

Cuando se le pregunta cómo se siente, Rivas no duda en afirmar que está “súper feliz”.

“Nada malo hay aquí, aquí no hay venta de droga”, señala.

Gracias a un acuerdo con la Gran Misión Vivienda Venezuela, en una parte del terreno se están construyendo apartamentos: “Nosotros nos venimos organizando desde hace 11 años”.

Por eso acordaron con la misión que en la planta baja los apartamentos se entregaran a funcionarios policiales que se encargaran de la seguridad del urbanismo: “La gente entra por compromiso. Si tú eres policía el compromiso es cuidar aquí”.

Dijo que la OCV entregó a la Misión Vivienda Venezuela las normas de convivencia para que se distribuyeran entre las 100 familias de los cinco edificios.

Las listas de los seleccionados son revisadas por la OCV que da el visto bueno para evitar que se mude “gente mañosa”.

Rivas comentó que estas medidas se toman para que los nuevos habitantes de la urbanización no echen por tierra los logros alcanzados por la comunidad en cuanto a vivir en armonía.

Indicó que las normas de convivencia fueron elaboradas por los propios vecinos. Contiene 13 capítulos y 65 artículos: “Nosotros tenemos que ser ejemplo de muchos y foco de luz. Tenemos que enseñar a todos esos urbanismos que sí se puede vivir bien. Como decía el presidente Chávez, tener un mejor vivir. Tú tienes que crearle esa conciencia a la gente. Aquí hay muchos cristianos y el mayor poder lo tiene Dios. Yo sí creo que la gente puede cambiar. ¿Cómo cambia? Hablando con ella, enseñándola, sin violencia. Siempre digo que con violencia no se consigue nada. Cuando esto esté bien construido todo, ahí si podemos decir ¡lo logramos!”.

Rivas agregó: “Aquí no se acepta la división, aquí es construcción. Aquí no se viene a destruir, sino a construir. Aporta ideas y crea ideas”.

Margarita Barrios

“ME SIENTO SÚPER TRANQUILA”

Margarita Barrios, miembro de la directiva de la OCV, reside en Independencia con su esposo y su hijo de siete años.

Ella vivía con su mamá en Caracas, en los alrededores del Hospital Los Magallanes de Catia, mientras su esposo estaba con su mamá en un sector cercano a El Cartanal: “Vivíamos separados porque no teníamos vivienda”.

En esta situación permanecieron tres años: “Nos sentíamos incómodos porque no podíamos estar juntos”.

Hicieron contacto con Yadira Rivas, presidenta de la OCV, y comenzaron los trámites. Esperaron ocho años, hasta que finalmente lograron tener su casa: “Aquí me siento súper tranquila”.

Relató que se siente segura en el urbanismo, a pesar que pertenece a la parroquia El Cartanal, caracterizada por la presencia de bandas delictivas.

José Ramón Azuaje

“LA COMUNIDAD ES SANA”

Durante 30 años José Ramón Azuaje vivió en Cumbres de Antímano en Caracas, con su esposa y cuatro hijos.

Reveló que las condiciones de la casa eran “críticas” porque continuamente ocurrían deslizamientos en el cerro: “Por eso me salí de allí. Yo me vine pa’ca cuando comenzaron los derrumbes”.

Como varios familiares eran de El Cartanal, tuvo la oportunidad de conocer a Yadira Rivas de la OCV. En ese tiempo ya se había mudado al sector 3 de esta parroquia: “Duramos 10 años esperando, pero logramos el proyecto”.

Ahora vive en una de las 160 viviendas del urbanismo con su esposa y manifiesta sentirse “orgulloso de toda la comunidad pues todos somos unidos y amables, sabemos convivir, la comunidad es muy sana”.

Raiza España

“SOMOS UNIDOS”

Raiza España integra la directiva de la OCV. Su historia se remonta a 1999 cuando fueron invadidos unos terrenos baldíos de las Colinas de Soapire de Santa Lucía, estado Miranda.

Allí construyó un rancho para vivir con sus tres hijos. Después se mudó al parcelamiento El Cajigal, también en Santa Lucía.

Gracias a su sobrina Yadira Rivas la idea de una vivienda propia ya no era solo un sueño. De inmediato se integró al proyecto.

Considera que la concreción del urbanismo no fue una tarea fácil, pero tampoco difícil: “Se pateó calle, llegó un momento que abandoné porque necesitaba construirle una vivienda a mis hijos. Hasta compré un ranchito en Cajigal”.

España cree en la unión y en la armonía: “Todos somos una sola mano para todo. Yo le agradezco mucho a Dios lo que me ha dado. Primero, uno tiene que aprender de la vida. Me siento orgullosa de estar aquí, de mi sobrina y de mis vecinos. Somos unidos”.

España comentó que años atrás era impensable que una comunidad pudiese llevar adelante un proyecto de urbanismo. Conseguir una vivienda, dijo, “era rudo”.

Resaltó el empeño del gobierno bolivariano para otorgar vivienda a las familias más humildes: “Se han logrado muchas cosas, hay muchos beneficios. El querer es poder y hay que seguir adelante”.

T/Janet Queffelec Padrón
F/José Luis Díaz

Haga un comentario.

Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.
El Correo del Orinoco no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. No se permitirá la inclusión de números telefónicos, los mismos serán eliminados por su propia seguridad. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Caracteres restantes: 1000