Inicio » Avances, Nacionales, Comunicación y Cultura

El deslave fue motivo de un foro en la fiesta del séptimo arte nacional

Cuatro películas cuentan la tragedia de Vargas en el Festival de Cine de Mérida

9 junio 2011

Las historias creadas después de diez años del desastre natural, pretenden rescatar la esperanza a pesar de lo profundas que puedan ser las heridas

Roxana Fernandez, Alejandro Bellame, Martité Ugas, Frank Spano y Andrea Ríos

Como es costumbre en los festivales de cualquier disciplina, el de Mérida dedicado al cine nacional, que finaliza esta noche, está cargado de actividades paralelas, buena parte de ellas diseñadas para
promover espacios de encuentro y discusión. En esta ocasión uno de esos conversatorios surgió de una ¿casualidad? en la temática de algunas películas que forman parte de los 11 títulos en competencia. A más de una década de la tragedia de Vargas, este año terminará con el estreno de cuatro filmes relacionados, directa o indirectamente, con ese lamentable acontecimiento.
En el foro titulado ¿Por qué Vargas?, participaron en calidad de ponentes, Frank Spano, director de Hora menos; Alejandro Bellame, autor de El rumor de las piedras; Andrea Ríos, realizadora de Una mirada al mar; y Marité Ugas, directora de El chico que miente. En el evento cada uno de ellos compartió con el público sus diferentes aproximaciones a ese hecho que de alguna manera marcó al país, dejando profundas huellas en buena parte de la población.

LAS HISTORIAS

Las protagonistas de Hora menos lo perdieron todo tras el drama que vivió el pueblo de La Guaira

Hora menos, es una road movie que cuenta la historia de dos mujeres, una venezolana y otra española, muy diferentes desde el punto de vista social y generacional, que se ven obligadas a crear un vínculo entre ambas, luego de perderlo todo a causa de los aludes que asolaron los poblados de La Guaira.
La pieza de Marité Ugas, estrenada a comienzos de este año, casualmente también encaja dentro del road movie, pero que, como sostiene su autora, plantea la tragedia como una metáfora temporal
que se va develando conforme un niño va atravesando el país en un viaje, haciendo la reflexión, finalmente, de todo lo que ha sufrido en estos últimos años, precisamente a partir del desastre.
En cuanto a El rumor de las piedras, es un cuento sobre una familia que inicialmente fue víctima de ese daño natural y 10 años después vive otra tragedia, pero no eventual sino cotidiana, representada en la violencia y la inseguridad de su entorno.
Mientras que Una mirada al mar, mezcla las vivencias de Rufino, un adulto mayor que pierde a su esposa, y las de Ana, una niña de ocho años que repentinamente se queda sin su abuelo. La soledad de ambos obliga a los personajes complementarse en la búsqueda de un camino para superar el
forzado abandono.

La soledad unió a una niña con un adulto mayor en Una mirada al mar

AÚN QUEDA MUCHO QUE CONTAR


Para Alejandro Bellame, lo ocurrido en Vargas fue tan importante que reformuló la pregunta explícita en el título del foro. “Yo plantearía mejor, ¿cómo no Vargas? Porque 10 años después, cuando el impacto inicial se ha asentado, este tema que nos marcó sigue generando reflexiones. Aún hay miles de historias que no se desprendieron de aquella tragedia. Entonces ¿cómo no tocar ese tema, tan importante e impactante en nuestra historia como país?”, se preguntó.
En coincidencia con el realizador y coguionista de El rumor de las piedras, Frank Spano agregó: la tragedia de Vargas “es una deuda ética, al menos para mi, como comunicador y creador”. “Hay además una necesidad de regresar a este suceso y sobre todo a sus consecuencias”.
A diferencia del cine hollywoodense, que estrena historias cinematográficas sobre tragedias propias y ajenas apenas a meses de haber ocurrido, en nuestro país estas cuatro historias surgen a casi
11 años del deslave de Vargas. Para Alejandro Bellame esto quizás responda a los tiempos naturales que llevan los procesos de asimilación, reflexión, maduración y finalmente acción.
“No es una situación para nada oportunista. Si fuera así, estaríamos haciendo películas de algo que pasó hace tres meses, para sacarle provecho de inmediato porque la gente estaría pendiente de eso. Más bien creo que es una posición muy honesta de parte de todos, haberse tomado ese tiempo necesario para pensar y madurar, no solo las ideas sino también las emociones. Es una casualidad no tan casual”, reflexionó.
Entre los cuatro realizadores estuvieron de acuerdo en que cada una de las historia tienen en común elementos como el miedo de los personajes a la lluvia, la presencia de una lectura disfuncional de la familia y el rescate de la esperanza, a pesar de las profundas cicatrices que pudieron haber quedado de aquella tragedia.

ANÉCDOTAS ESPELUZNANTES


A la media noche y media, la ópera prima de Marité Ugas, es una película cuya historia gira en torno a una inmensa ola que va a devastar un pueblo. La cinta fue rodada en La Guaira y el estreno tuvo que ser pospuesto, precisamente por el deslave que afectó las locaciones de aquella producción. “Efectivamente vino la ola y borró ese pueblo. No vino del mar, como narraba nuestra película, sino de la montaña”, contó la realizadora.

En El rumor de las piedras, hay unos planos que recrean la tragedia. Según Rossana Fernández, protagonista de la obra, el rodaje de esa escena “fue postergado varias veces y terminó siendo el día que se cumplieron los 10 años del deslave, en la noche y en el mismo lugar”.

“Los rostros de las personas y la energía que había allí nos puso los pelos de punta”, acotó la actriz.

T y F/ Luis Jesús González Cova
Mérida