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El 30 de marzo de 1845

España reconoció Independencia de Venezuela

30 marzo 2016 | 1 Comentario

Culminado el ciclo bélico con Ayacucho en diciembre de 1824 comienza un período donde la Península y sus antiguas colonias carecieron de relaciones diplomáticas

El 30 de marzo de 1845 se suscribe el tratado mediante el cual España da su reconocimiento a Venezuela como Estado independiente. Por España lo suscribirá su jefe de gabinete Francisco Martínez de la Rosa en nombre de la joven Reina Isabel II y, por Venezuela Alejo Fortique.

DESPUÉS DE AYACUCHO

El 20 de diciembre de 1824, hallándose en Lima, el mismo día que se entera del triunfo patriota en Ayacucho, el Libertador escribe al Vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander instruyéndole sobre una de las consecuencias derivadas del trascendental hecho de armas: “Me parecía bien que el gobierno de la Gran Colombia intimase a España que, si en tanto tiempo no reconocía la independencia…y hacía la paz, estas mismas tropas irían inmediatamente a La Habana y Puerto Rico”. Advertía de este modo Bolívar acerca del significado del reconocimiento formal de la Independencia por parte de la Corona. Y sin embargo, tardaría 21 años para que España procediese a dicho finiquito jurídico y diplomático.

PACES DE PÁEZ

En 1833, estando José Antonio Páez a la cabeza del Estado, comisiona a Mariano Montilla para que entable conversaciones y explore la voluntad de las autoridades peninsulares en cuanto a dar reconocimiento a Venezuela como país independiente. Sin embargo esta primera tentativa no prospera entre otros motivos por la situación que vivía España, donde a la muerte de Fernando VII se da inicio a la guerra carlista, mediante la cual Carlos, hermano del difunto monarca disputa la sucesión a Isabel II, la hija de aquel. En 1835 se inician nuevas gestiones. Entre 1837 y 1839, Carlos Soublette, quien gobernará el país pondrá empeño en dichas gestiones. En 1839, al dejar la Presidencia, es comisionado a viajar a España con tal cometido.

ESPAÑA Y VENEZUELA

Culminado el ciclo bélico con Ayacucho en diciembre de 1824 comienza un período donde la Península y sus antiguas colonias carecieron de relaciones diplomáticas. Sin embargo, España se mantenía como el primer consumidor del cacao americano, cuyo principal proveedor era Venezuela. Tras la muerte de Fernando VII, la Reina Regente, María Cristina de Borbón dispone para las embarcaciones venezolanas derechos preferentes en su tránsito en la Península. El cuidadoso manejo diplomático de Alejo Fortique primero y de Fermín Toro después, permite superar dos escollos en la firma del Tratado de Reconocimiento: uno, la fijación de las deudas que debía asumir Venezuela de acuerdo a las autoridades españolas, quienes sostenían que había pagos heredados de la Capitanía General que debían ser compartidos por el nuevo Estado, a lo cual se negaba la parte venezolana. Y dos, las reparaciones a españoles perjudicados por expropiaciones en el curso de la Guerra de Independencia. De otra parte, era mutuo el interés en llegar a un acuerdo por razones de afinidad cultural, nexos históricos y familiares entre España y Venezuela.

RATIFICACIÓN

El 11 de mayo de 1845 arriba a La Guaira un funcionario español con el ejemplar del Tratado de reconocimiento que debía ser ratificado por el Congreso de Venezuela. El mismo trámite lo cumplirá Fermín Toro al año siguiente ante la corte de Madrid. El día 26 de mayo, a 15 días de la llegada del diplomático español a Venezuela, el Congreso aprueba el Tratado. Y al día siguiente, 27, el Presidente Carlos Soublette promulga la Ley aprobatoria del Tratado. Sin embargo, dos notas tristes acompañarán el proceso de ratificación del Tratado, una, la muerte de Alejo Fortique, responsable por la parte venezolana y quien firmó el Tratado el 30 de marzo de 1845. Y la otra, la muerte de Rafael Urdaneta, quien había viajado a Europa para culminar la gestión de Fortique.

“BORRAR VESTIGIOS”

“La República de Venezuela por una parte y Su Majestad la Reina de España doña Isabel II y animados del mismo deseo de borrar vestigios de la pasada lucha y de sellar con un acto público y solemne de reconciliación y de paz las buenas relaciones que naturalmente existen ya entre los ciudadanos y súbditos de uno y otro Estado…con beneficio de ambos, han determinado celebrar con tan plausible objeto, un Tratado de Paz, apoyado en principios de justicia y de recíprocas conveniencias (…). Art. 1.- Su Majestad Católica…renuncia por sí, sus herederos y sucesores, la soberanía, derechos y acciones que le corresponden sobre el territorio americano conocido bajo el antiguo nombre de Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela (…) Fechado en Madrid, el 30 de marzo de 1845”

T/Néstor Rivero
I/Archivo CO
1 Comentario
simon dijo:

Excelente reseña historica

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