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Comando guerrillero secuestró 5 cuadros de la muestra Cien años de Pintura Francesa

Hoy se cumplen 51 años del “asalto más audaz de la historia”

16 enero 2014

Con la retención de obras de Vincent Van Gogh, Paul Cezanne, Pablo Picasso, Georges Braque y Paul Gauguin el Destacamento de Guerrilla Urbana Livia Gouverneur llamó la atención sobre la represión del régimen de Rómulo Betancourt

Hoy se cumplen 51 años del secuestro de cinco cuadros de la exposición Cien Años de Pintura Francesa por parte de una unidad urbana de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), en una audaz acción de propaganda política que fue calificada como el “asalto más audaz en la historia”.

“La opinión pública mundial se estremeció. Toda Europa se hallaba con el alma en vilo, y sobre todo, Francia” afirmó Nancy Zambrano, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, quien participó en el espectacular secuestro de obras de arte.

“Queríamos llamar la atención del mundo sobre la cantidad de presos, muertos, personas perseguidas, la suspensión de garantías, detenciones, allanamientos indiscriminados y la inhabilitación del Partido Comunista y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Una vez logrado esto, los cuadros serían devueltos a su sitio”, agregó, en conversación con el Correo del Orinoco.

Zambrano explicó que era imprescindible realizar una acción de alto impacto propagandístico para que las venezolanas y los venezolanos se enteraran de que ocurrían hechos tan graves en el país, ya que la suspensión de las garantías constitucionales, el cierre de los diarios Tribuna Popular, Clarín e Izquierda y la represión al gremio de periodistas impedían que se difundieran esos hechos y quedaba muy reducido el margen para la denuncia política.

La profesora y luchadora social señaló que el objetivo se cumplió plenamente, pues el secuestro de los cuadros de Vincent Van Gogh, Paul Cezanne, Pablo Picasso, Georges Braque y Paul Gauguin (obras que estaban en el Museo de Bellas Artes) fue una de las acciones de la FALN que tuvo más impacto nacional e internacional. “Fue más grande el impacto en el exterior que en Venezuela, pues se logró ocupar las primeras páginas de diarios grandes y pequeños de muchos países del mundo durante semanas”, manifestó.

UN 16 DE ENERO

El asalto tuvo lugar el 16 de enero de 1963, momento cuando se desataba una ola represiva sin precedentes por parte del gobierno de Rómulo Betancourt, tras haber ocurrido los movimientos insurreccionales militares de Carúpano y Puerto Cabello, lo que provocó muchas manifestaciones estudiantiles.

“A finales de 1962 se estimó en 1.600 la cantidad de presos políticos y en 90 la de muertos a causa de la represión por parte de un Gobierno que solo llevaba dos años en funciones”, señaló. La operación “estuvo a cargo del Destacamento de Guerrilla Urbana Livia Gouverneur, y en ella intervino mucha gente. Calculo que hubo más de 25 participantes. Fue realizada por nuestra Unidad Táctica de Combate (UTC) pero también actuaron integrantes de otras UTC, e inclusive de otro pelotón”, contó la profesora y luchadora social.

Refirió que la operación se hizo en tres etapas: asalto al museo, resguardo de los cuadros y devolución de esas obras de arte.

“Los encargados de ejecutar cada etapa desconocían a las y los participantes de las próximas etapas e ignoraban como se ejecutarían. Después del asalto al Museo entrarían en acción los encargados de resguardar los cuadros, y por último, los que harían entrega de las pinturas para ser vueltas a su sitio”, detalló.

Las y los participantes en el asalto llegaron en tres carros. Los que tomaron la entrada llegaron a pie y desarmaron a cuatro o cinco efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana; otros, que se hicieron pasar por visitantes, estaban ya adentro para encargarse de los pasillos y salas; y en la plaza se hallaban los que se encargarían de la contención, relató. “Finalmente se sacaron los cuadros y ya nosotros no volvimos a saber más nada, ni siquiera a dónde los llevaron”.

Momento en que las obras reingresaron al museo

LOS INCIDENTES

La profesora recordó que durante la operación ocurrieron varios incidentes; entre ellos, resultó herido un niño que formaba parte de los visitantes del museo, hecho del que han rodado varias versiones que -insiste- tergiversan la verdad.

De acuerdo con la programación, ese día no llegarían muchos grupos de visitantes, pero sorpresivamente se presentó un autobús con niños y en la entrada les dijeron que se les conduciría a una sala para exhibir una película.

“Cuando estos niños entran al Museo a la compañera Nelly Pérez se le va un tiro que afortunadamente solo causó una herida rasante a uno de los chicos. Eso hizo que la operación se hiciera más rápida, pues el desconcierto y el revuelo que hubo a continuación aceleraron los hechos. Íbamos a llevar unos cuadros más, pero se decidió llevar solo cinco”.

Mencionó otro detalle: “Un cura que se hallaba entre el público me vio y reportó que allí ‘había una niña con una pistola’. Era yo. Tenía 18 años, pero era menuda. El sacerdote dio después una descripción que se usó para el retrato hablado publicado días después en el diario Ultimas Noticias”.

Por último, expuso, en la ultima etapa, la de la entrega, un error impidió que la operación tuviera el final feliz que merecía.

“La entrega se haría en la Urbanización La Florida, en la casa del escritor Arturo Uslar Pietri, pero se ignoraba que Uslar vivía al lado de Remberto Uzcátegui, director de la Policía Técnica Judicial. La llegada del automóvil con los cuadros fue vista como sospechosa por los escoltas de Uzcátegui y se produjo una persecución en la que los encargados de la entrega fueron heridos y apresados”, subrayó.

El filósofo Guy Debord calificó la operación guerrillera como el mejor homenaje a los pintores

HILO CONDUCTOR

La catedrática confesó que hoy día queda claro para ella que existe un hilo conductor entre las luchas de los años 60 y el 4 de Febrero de 1992.

“Se trata de una relación que, sin ser de causa-efecto, demuestra que nuestra lucha nos trajo hasta el ‘por ahora’ porque en la historia hay hechos aparentemente aislados, que van formando procesos”, reflexionó.

“En los 80 sentíamos que no había salida, que la lucha había sido derrotada. Yo, por ejemplo, decía que me tocaría morir con los adecos y copeyanos en el poder. Pero con Chávez cambió todo”, resaltó.

Tal como lo contó, las conversaciones que sostuvo con las y los protagonistas de las insurrecciones militares de los años 60, durante los cuatro años que estuvo presa en el Cuartel San Carlos le permitieron entender “que perseguíamos los mismos objetivos aunque sus referentes eran Bolívar y los héroes de la guerra de independencia”.

La profesora Zambrano ponderó, no obstante, que no se trataba de un criterio unánime. “Había un grupo en el cual estábamos todos nosotros, los del destacamento Livia Gouverneur, que veíamos la solución a través de una insurrección en las ciudades con acompañamiento militar, pero del lado de los parlamentarios el referente era el marxismo y estaban los partidarios de la guerrilla y la guerra prolongada, cuyo referente era el modelo cubano”, comentó.

Cuando llegó Chávez con su “por ahora”, narra, “me dije ‘aquí hay algo’. Yo lo veía con mucha simpatía. Después vienen las elecciones. Yo estaba en la universidad, en Ciencias, donde está Nelson Merentes que es uno de los que movían mucho a Chávez, y era cautelosa todavía; pero cuando vi el juramento sobre la Constitución, me dije: ‘ese es el líder que estábamos esperando”.

Lo dice porque el Comandante “nos condujo por un nuevo rumbo, en el que la juventud de hoy es protagonista y privilegiada que ha marcado pautas de un proceso que va avanzando y se va descubriendo”.

Sobre las y los jóvenes de hoy, remarca que es necesario comprender el sentido de lo que significa haber obtenido esos logros: “Hubo gente que se jugó la vida. La juventud de los años 60 nos jugamos todo por la justicia social, por la patria. Hoy esos son objetivos que se van consolidando y es importante que la juventud de hoy sepa que eso ha costado mucho y que hay que saber defenderlo y profundizarlo”.

UN LIBRO SOBRE EL CASO

La profesora Nancy Zambrano anunció que está escribiendo un libro sobre las actuaciones del Destacamento Livia Gouverneur, que estará listo dentro de dos meses aproximadamente. Se titula , de momento, El Livia y la guerrilla urbana, y en él dedica todo un capítulo a la operación del secuestro de los cuadros.

“Decidimos escribir porque de la lucha armada urbana se ha escrito poco, y de lo que existe generalmente solo dice que El Livia (el Destacamento Livia Gouverneur) era el encargado de los robos a los bancos y las capturas de armas, con lo que se obvia que hay toda una secuencia de luchas y acciones diversas que, en el caso de “El Livia”, se centraban en los norteamericanos”, comentó.

Dijo que los testimonios que aparecen en el libro son únicamente relatos de las y los protagonistas, todos integrantes del destacamento Livia Gouverneur.

Como un adelanto, Zambrano mencionó que en la obra se incluye detalladamente el gesto del pintor mejicano Mario García Torres, quien llevó una pintura alusiva al secuestro de los cuadros a la Bienal de Sao Paulo, evento que capta 2 millones de visitantes.

“García Torres se inspiró en el comentario de Guy Debord, quien decía que la operación propagandística de la guerrilla urbana venezolana era el homenaje más grande que se le había hecho a esos pintores”, señaló.

Texto/Mercedes Aguilar
Foto/Héctor Rattia