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El 8 de diciembre se celebró la noche de los cirios

Miles de velitas alumbraron la procesión de la Inmaculada Concepción en Mucurubá, estado Mérida

13 diciembre 2010

Desde hace 36 años se corta el fluido eléctrico por dos horas y el pueblo queda iluminado por el fuego. En el rosario de la aurora se pidió por las familias damnificadas

La gente enciende luces en las plazas y calles

El pasado 8 de diciembre, al culminar la misa, se apagó el pueblo. Eran las 8:07 pm. La gente, con fósforos y yesqueros, comenzó el ritual de encender las 21 mil velitas que alumbraron, por calles, plazas y pendientes llenas de neblina, la procesión de la Virgen Inmaculada Concepción, patrona de Mucurubá. Esto fue en el municipio Rangel del páramo merideño.

Con el corte programado del fluido eléctrico, que se prolongó hasta las 10:20 pm, comenzó la procesión de la Virgen, la cual congregó más de 600 personas. Estuvo iluminada por la débil luz de los cirios y acompañada por un mariachi y una orquesta de músicos.

La segunda imagen más antigua de Mérida, con más de 400 años de tallada, fue alumbrada por un reflector mientras recorría la parte alta del pueblo, bajaba por la carretera Trasandina, daba la vuelta y luego subía por una empinada calle hasta la casa de Alberto Rangel. Este hombre inició la tradición hace 36 años.

La imágen de madera es una de las más antiguas de Mérida

“La noche de las velas comenzó en el 7 de diciembre de 1974, con 5 mil cirios que alumbraron la plaza y sus alrededores. Se retomó dos años después, con 12 mil velas; este año se encendieron 21 mil”, relató Rangel, de 71 años de edad, conocido como El Bachiller.

Relata cómo empezó lo que hoy es costumbre en el páramo. “Yo estudiaba Medicina y, como cerraron la universidad, mi papá me mandó a Manizales, en Colombia, donde vi la velación en honor a la Inmaculada Concepción”, narró.

Al regresar a su tierra, sin poder culminar sus estudios, El Bachiller propuso al Concejo Municipal del distrito Mucuchíes emular esta costumbre. Durante más de diez años la organizó en honor a la Patrona de esas parameras y parameros. “Cada año aumentan mil velas, hasta que llegamos a 19 mil velas el año pasado”, dijo.

POR LAS FAMILIAS

Las aceras, calles y puentes llevan marcas separadas por 25 o 30 centímetros. A cada vecina o vecino se le entregan una o dos cajas de velas para que las pongan con pega, silicón, la misma esperma o una mezcla de harina de trigo con agua.

“Esta tradición resalta el nombre de Mucurubá”, relató José Quintero, vecino del sector Leticia, mientras colocaba 110 cirios en su casa y en la plaza de la Vela, ubicada en la entrada del pueblo. “Desde que me acuerdo pongo velas. Soy devoto de la Virgen por tenernos vivos y darnos salud”.

María Agelvis compartió con sus dos hijas -Patricia y Giorgina González, de 3 y 2 años de edad- la colación de 165 velas. A las 6:00 pm inició el ritual de pegar los cirios. Frente su casa, sus vecinas y vecinos introdujeron los cerillos en las ranuras de los muros para, una vez a oscuras, hacer lámparas dentro de las paredes de rocas.

A lo largo de la procesión se apostaron 120 funcionarios policiales, efectivos bomberiles y de Protección Civil, personal de Transito y de la Guardia Nacional Bolivariana para cumplir varias tareas: parar el flujo de vehículos por la Trasandina durante dos horas, resguardar el orden público y vigilar la manipulación de fuegos artificiales. Además, se prohibió el consumo de licor durante el acto religioso.

El párroco de Mucurubá, Ramón Paredes, refiere que desde las 5:00 am comienza la festividad con el rosario de la aurora, el cual estuvo dedicado este año a pedir por las familias damnificadas por las lluvias. “Se sale por todas las calles con las personas que encienden sus farolitos, y se reza en los altares, ubicados al frente de las casas”, describió.

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El pueblo, al igual que las Hijas de María, se vistió como la Virgen: de azul y blanco. En el estado andino la Inmaculada Concepción es patrona de la Arquidiócesis de Mérida y del pueblo La Azulita, municipio Andrés Bello.

INVITACIÓN

“Todo el mundo sale a encender su vela por tradición. Las familias participan”, explicó Ricardo Parras, vicepresidente de organización de junta y ferias patronales Murucurubá 2010, en honor a la Inmaculada Concepción.

La parroquia Mucurubá -ciento por ciento católica, según Parras- suma 3 mil habitantes, informó el concejal por Mucurubá y Cacute, Gerardo Briceño. La componen los sectores Escagüey, San Benito de Escagüey, Nuevo Escagüey, Mucuquiche, La Ranchería, La Cruz, las lomas de Los Limones y de la Virgen.

A esta festividad asisten turistas de Valencia, Maracaibo, Valera, Barinas y Maracay, así como devotas y devotos de los municipios vecinos de la región andina.

“Ahora el pueblo revivió su fe y se integró”, recordó Rangel, el fundador de esta festividad religiosa. “Los invito a todos para que cada 8 de diciembre vengan a Mucurubá y prendan su velita”.

TURISMO RELIGIOSO

Junto con Pueblo Llano, la parroquia Mucurubá de Mucuchíes –ubicada en pleno corazón del páramo merideño- garantiza 80% de la papa, zanahoria y ajo que se consume en el país.

El concejal por Mucurubá y Cacute, Gerardo Briceño, dijo que en esta temporada, en plena víspera de la festividad religiosa, se alojarán unos mil turistas.

“Estos son pueblos turísticos muy bonitos, con unos paisajes de montaña. En el año 2009 tuvimos más de 500 personas, y este año esperamos superar la cantidad de visitantes”, expuso.

En Escagüey hay unas 30 cabañas. En Mucurubá existe una posada con 5 habitaciones y el hotel tiene 36 habitaciones.

T/Annel Mejías Guiza
F/AMG-Cortesía Cormetur