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Día de la Bandera Nacional

Miranda iza en La Vela de Coro la bandera tricolor que luego fue quemada junto a su retrato y su proclama

3 agosto 2011

El 12 de marzo enarboló el pabellón en el mástil del Leander y zarpó de regreso a la patria después de 34 años de exilio. El 3 de agosto de 1806 izó la bandera por vez primera en el territorio nacional

Hace 205 años Francisco de Miranda izó por primera vez la bandera tricolor en La Vela de Coro, donde desembarcó para iniciar la gesta de liberación de Venezuela. Las telas que ese día hizo flamear el viento fueron compradas en Haití, la única tierra libre que había en Nuestra América. Allí en el puerto de Jacmel, a donde llegó desde Nueva York a bordo del Leander, tuvo la libertad suficiente para adquirir pertrechos y dos embarcaciones más, las goletas Bacchus y Bee.

El 12 de marzo enarboló el pabellón en el mástil del Leander y zarpó de regreso a la patria después de 34 años de exilio, de los cuales dedicó varios a gestionar apoyo político y financiero para la independencia de todo el continente de habla hispana. Su plan era crear una gran confederación de naciones que tendría el nombre de Colombia.

El 28 de abril llegó a la costa de Ocumare, pero no logró desembarcar porque fue sorprendido por guardacostas españoles que capturaron dos de sus naves y a 58 de los expedicionarios. Diez de ellos fueron ahorcados y descuartizados en el castillo Puerto Cabello el 21 de julio de 1806, según relata la historiadora carmen Bohórquez.

Finalmente, Miranda regresó y desembarcó en La Vela de Coro, donde lanzó su proclama “a los pueblos habitantes del Continente Américo-Colombiano”, en la que se presenta como Comandante-General del Ejército Colombiano. Esta es la declaración que abre el célebre documento:

“Obedeciendo á vuestros llamamientos, y á las repetidas instancias y clamores de la Patria, en cuyo servicio hemos gustosamente consagrado la mejor parte de la Vida; somos desembarcados en esta Provincia de Caracas, la coyuntura y el tiempo nos parecen sumamente favorable para la Consecución de vuestros designios; y cuantas personas componen este Ejército son (amigos) ó Compatriotas vuestros: todos resueltos a dar la vida, si fuese necesario por vuestra libertad é Independencia.

“Con estos auxilios podemos seguramente decir, que llegó el día por fin, en que recobrando nuestra América su soberana Independencia, podrán sus hijos libremente manifestar al Universo sus ánimos generosos. El opresivo insensato gobierno, que oscurecía estas bellas cualidades, denigrando con calumnias nuestra modestia y carácter, consiguió también mantener su abominable sistema de administración por tres siglos consecutivos; mas nunca pudo desarraigar de nuestros corazones aquellas virtudes morales, y civiles que una religión santa, y un código regular inculcó en nuestras costumbres formando una honesta índole nacional”.

La historia da fe de que sus palabras no encintaron eco; la población no lo apoyó y en pocos días los españoles habían movilizado un gran contingente para repeler la incursión patriota. Además, los caminos fueron bloqueados, de manera que el Comandante caraqueño y sus cerca de 200 combatientes se replegaron, y el 13 de agosto se echaron de nuevo al mar.

Sobre este episodio, la profesora Bohórquez cuenta que “por temor a que fuera la chispa que incendiara la pradera, fue quemado el retrato de Miranda en la Plaza Mayor de Caracas, junto con la propia bandera hecha pedazos, ejemplares de su Proclama y una de las patentes de oficial de su ejército colombiano”.

Texto/Carlos Ortiz
Foto/Archivo-CO