Natacha Pérez: «Dirigir implica analizarse, saber escuchar»

«Siento que hay la necesidad de buscar textos que no sean simplemente para entretener. Un texto que nos confronte a los venezolanos con nuestra humanidad. Es tratar esas cosas que vamos dejando bajo la alfombra, pero no podemos seguir ocultando. Que nos estamos convirtiendo en una sociedad con muchas heridas que vamos tapando con la risa y no terminamos de curar. El teatro tiene que cumplir con su función primigenia, que es hacer que nosotros nos reflejemos en el mismo, veamos nuestras heridas y empecemos a sanar como sociedad», señala siempre sin titubear Natacha Pérez.

Esta muchacha está inmersa en el mundo de las tablas en diversas áreas. Y hasta este fin de semana asumió el reto de montar «Añicos», original del español Carlos Be, que el viernes a las 7:30 pm, sábado a las siete de la noche y domingo, 6:30 pm, estará en el Trasnocho Cultural de Caracas, como parte del VI Festival de Jóvenes Directores. Es una pieza que crea tensión en el espectador, apoyada sobre todo en las excelsas actuaciones de Antonio Delli, Giuliana Rodríguez, Greisy Mena y Andersson Figueroa. Es una alternativa de primera.

Graduada en artes en la UCV, aparte de egresar de diversos talleres e instituciones teatarles, comenzó su carrera como actriz cuando apenas era una quinceañera. Hoy por hoy, también se dedica a la docencia.

– ¿Por qué esta pieza y no otra? 

– Al leer «Añicos» de una me pareció un texto bastante raro, cargado de descripciones y tensiones que podían hacer un espectáculo cargado de emociones y vida propia de la humanidad que se desnuda en el mismo. Así mismo cargado de la necesidad de hablar sobre la familia, sobre el abuso infantil como temas que son motivadores para mí como docente también y que veo que se han invisibilizado, barrido bajo la alfombra pero son piezas fundamentales de nuestro crecimiento como país. Sin familia, sin una infancia sana emocionalmente también, jamás podremos avanzar como esperamos.

– ¿Dirigir te plantea un reto como artista?

– Dirigir me plantea muchísimos, enfrentarse a los mismo retos que impone satisfacerte como artistas, pero también comunicar, edificar, transformar a través del arte, pero sin que esto pierda el factor artístico, plástico, y escénico perse. También implica analizarse, saber escuchar a quienes trabajan contigo, a tus actores, productores, equipo y sus experiencias para nutrir de vida al espectáculo. Implica estudiar, releer muchas cosas que evoquen un principio claro de qué es lo que se quiere mostrar, y que es lo que no también. Sin embargo, es hermoso sentir que es posible abrir un poco de tu universo, tus preocupaciones, tus motivos y formas a los demás y que estos se conecten, se vinculen y agradezcan un trabajo como el que se hace, hace valido y muy merecido el esfuerzo.

– ¿Ser actriz es favorable o no a la hora de dirigir a otros histriones?

– Siento que si es favorable ser actriz a la hora de dirigir, primero por un factor empático puedes apoyar más a tu actores en su búsqueda. Sabes también como enfocarlos a esa búsqueda emocional desde tu experiencia y que con la de ellos se nutre y surge una nueva, que puede funcionar y también nutrirte para futuras actuaciones.

– ¿Te gustaría algún día incursionar en la escritura teatral?

– Ya en mi vida he tenido cierto coqueteo con la escritura, primero desde la poesía y poco a poco con algunos textos breves. Sin embargo aún estoy a la búsqueda de ese aprender más, de ese encontrar la herramientas que evoquen la certeza de poder direccionar un texto con la intensidad y fiereza que debe tener la escritura teatral, pues siento debe ser pensada como letra viva y por lo tanto poder imaginarla actuada y que esto no implique un mensaje ininteligible, pero tampoco escueto y mucho menos banal. Definitivamente me gustaría alguna vez aventurarme en la dramaturgia, pero siento que aun debo aprender más de la escena para lanzarme de lleno a esas aguas.

–  ¿Sientes que existe nuevo talento en las tablas venezolanas?

– Pese a la fuerte diáspora que vive nuestro país, todavía sobreviven talentos increíbles que creen y crean país. Más que nuevos talentos, hay muchos talentos invisibilizados, tal vez por la falta de espacios, por la situación económica que en gran manera ha mermado la capacidad de hacer más productos teatrales. Y también debido a un factor mediático muy grande que ha llevado a que las redes sociales sean un medidor de la participación o no de un artista en un medio tan competitivo como siempre lo es el artístico.

–  ¿Hay alternativas?

–  Espacios como el Festival de Nuevos Directores, Talleres de formación como el TNT, Los Talleres de Formación del Laboratorio Ana Julia Rojas, el TET y muchos otros que buscan seguir proliferando el arte escénico con formación y propósito, son importantísimos para que nuevas personas que ya hacíamos o jóvenes que apenas comienzan sean vistos, oídos, mostrados a un público que requiere de un teatro fuerte, expresivo y vivo. Talento nuevos y en proceso existen, solo deben haber más oportunidades para verlos.

 –  Agrega el comentario que mejor te parezca…

– En momentos difíciles deben surgir los mejores productos artísticos, sigamos creando, creyendo en un país posible desde las tablas. Ese espacio donde podemos transmitir los ideales de la sociedad, la familia, el individuo, el país que deseamos. Propongámonos romper paradigmas, flexibilizar nuestras estructuras, aprender, estudiar y seguir siendo la cuna de disciplinados talentos, llenos de constancia, de ganas, de pasión y de fidelidad a nuestro ser. No sobrevive al caos aquel que entiende la vida como una línea recta, sino aquel que la entiende como una aventura difícil, peligrosa, apasionante y que tiene como meta ser feliz, no perfecto, soñar despiertos y ser pro activos, constructores de un todo.

T/Eduardo Chapellín
F/Cortesía RB