Así lo evidencia reciente discurso del vicepresidente Germán Vargas Lleras|La oligarquía colombiana pretende encender xenofobia contra el pueblo venezolano

Venezuela y Colombia siempre han sido pueblos hermanos

El vicepresidente colombiano y principal ficha para la candidatura presidencial de la derecha de su país para las elecciones de 2018, Germán Vargas Lleras, arremetió recientemente contra la población venezolana durante un acto de entrega de viviendas sociales en Tibú (departamento fronterizo del Norte de Santander), al afirmar que esas casas construidas por su gobierno eran para la población desplazada de la zona y no para “venecos”.

Ante esta declaración, que fue ampliamente recogida por los medios, la Cancillería venezolana emitió una nota de protesta al Gobierno colombiano señalando su enérgico rechazo “a las denigrantes, discriminatorias e insolentes declaraciones emitidas por el vicepresidente de la República de Colombia, Germán Vargas Lleras, contra el pueblo de Venezuela, al tiempo que repudia categóricamente el contenido de las mismas, por constituir una agresión contra el Gobierno Constitucional de Venezuela”.

“Las declaraciones del Sr. Vargas Lleras reivindican el término ofensivo, denigrante y ominoso de las oligarquías santanderistas para referirse al pueblo de Venezuela, y contrasta, de forma diametral, con la solidaridad y generosidad que el pueblo de Bolívar y Chávez ha tenido para con millones de hermanos colombianos que vinieron a nuestro suelo escapando de la espantosa violencia y de la atroz discriminación que esas oligarquías instauraron en Colombia por siglos. El informe de la Acnur de 2015, órgano de la ONU, demostró cómo Colombia era el país con mayor desplazamiento humano interno, en magnitudes gigantescas, mientras que en esa historia, incluyendo la reciente, Venezuela es aún su principal país de acogida”, señala el texto.

“La República Bolivariana de Venezuela lamenta la actitud reincidente y violatoria del orden jurídico en materia de Derechos Humanos de una alta autoridad del Estado colombiano, y ejercerá las acciones que correspondan ante los órganos de justicia internacional”, concluye la nota del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores (Mppre).

El presidente Nicolás Maduro dijo en su programa dominical que rechaza “ de manera indignada las declaraciones xenófobas del vicepresidente colombiano y le hago una exigencia pública para que se retracte, le hago una exigencia para que pida una disculpa pública, repudio las campañas continuadas de xenofobia contra Venezuela».

El Jefe del Estado hizo un llamado a los colombianos residentes en Venezuela a rechazar estas expresiones de odio contra el pueblo venezolano y recordó que la Revolución Bolivariana no ha discriminado a ningún colombiano ni a ninguna persona para poder acceder a las políticas sociales en materia de salud, alimentación, educación, vivienda y seguridad social.

«Nosotros amamos al pueblo de Colombia. En Venezuela viven en paz más de 5 millones 800 mil colombianos y solo en el año 2016 ingresaron al país casi 100 mil huyendo de la violencia, la miseria y el hambre», destacó Maduro.

Por su parte, Vargas Lleras escribió en su cuenta de Twitter que no tenía por qué pedir disculpas y que solo cumple con la ley de su país. Su actitud no ha sido constructiva y solo ha buscado avivar el impasse diplomático. Consideró que el término “veneco” no es despectivo. En algunos diccionarios de latinoamericanismos se reseña que esta palabra es usada en Colombia para referirse a los venezolanos generalmente de manera peyorativa.

El presidente Maduro advirtió que «hay gente envenenado a un pueblo contra otro porque quieren una guerra contra nuestro país, así lo denuncio, la oligarquía no manda a sus hijos a la guerra ellos mandan a los hijos del pueblo. Hago un llamado a todos los sectores de Colombia la grande, la buena, a que rechacen esta agresión contra el pueblo noble de Venezuela, yo no les pido solidaridad con el Gobierno Bolivariano, lo que solicito es que exijan que cesen las campañas odio y de xenofobia».

Por tanto, esta discriminación inducida hacia la población venezolana residente en Colombia es necesario analizarla, tal y como ha señalado el Mandatario venezolano, en la coyuntura de quienes buscan el fracaso de la construcción de una frontera de paz y persiguen fomentar un enfrentamiento entre los pueblos para desestabilizar al Gobierno Bolivariano.

Luego de las declaraciones, medios colombianos y venezolanos han reseñado que Venezuela ha ofrecido a los colombianos desplazados iguales condiciones que a sus nacionales para tener acceso a la vivienda, alimentación, salud, empleo.

T/ Redacción CO
F/ Archivo

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¿Quién es Vargas Lleras?

Vargas Llera es ficha de la derecha ultraconservadora colombiana

En un trabajo de investigación realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), titulado Perfiles políticos de los líderes de la derecha en América Latina, se describe cuidadosamente a cada uno de los aspirantes de las oligarquías regionales para ocupar la Presidencia de sus países y conducir la restauración neoliberal que pretende imponer el sector empresarial.

El actual vicepresidente colombiano, “delfín del establishment” es el candidato de los grupos económicos más conservadores de esa nación suramericana. Así lo describe el citado estudio:

“Germán Vargas Lleras (1962) es heredero de una estirpe familiar que se ha desempeñado en la política colombiana desde el siglo XIX. En la familia se cuentan los dos presidentes de la República Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y Alberto Lleras Camargo (1945-1946 y 1958-1962), varios ministros, senadores, representantes, cargos diplomáticos y periodistas, generalmente vinculados al Partido Liberal”, indica el texto.

Es abogado de formación e inició su carrera política como concejal de Cundinamarca con el Nuevo Liberalismo. Llegó al Senado de la República de la mano del Partido Liberal, y fue un férreo opositor a las negociaciones de paz adelantadas por el Gobierno de Andrés Pastrana, del Partido Conservador. Y allí comenzó su alianza con el ultraderechista Álvaro Uribe, quien, como ahora, se opuso con grandes críticas al fallido proceso de pacificación en Colombia.

“En 2002 el apoyo de Vargas Lleras a Uribe continúa y su salida del Partido Liberal no se hace esperar. En esta ocasión se presenta al Senado siendo avalado por el Movimiento Colombia Siempre, en 2003 es elegido presidente del Senado y en 2004 se une al Partido Cambio Radical, que lidera desde entonces”, destaca el documento.

Termina su alianza con Uribe y se presenta como candidato presidencial por Cambio Radical en 2010, y alcanza un tercer lugar por detrás de Antanas Mockus. En la segunda vuelta, dio su apoyo a la candidatura de Juan Manuel Santos, “una decisión de la que se derivarán muchos beneficios políticos en los próximos años. Desde entonces ocupó dos carteras ministeriales: Interior y Justicia y Vivienda, finalmente, desde 2014, se desempeña como vicepresidente del Gobierno”, resalta el Celag.

En 2016, mostró sus intenciones de aspirar a la Presidencia en 2018 tras el auge de su organización política en los comicios regionales de 2018.

“Si bien en los últimos meses, su salud se ha visto quebrantada por una afección que conllevó una cirugía en enero de 2016, para extirpar un tumor benigno de su cerebro, la agenda de Vargas Lleras sigue enfocada hacia las presidenciales de 2018, siguiendo su gira de inauguraciones de obras, carreteras, viviendas de protección oficial, etc…, actos con los que no solo ha obtenido gran popularidad y cooptado a diversos líderes regionales, sino que también le han servido para impulsar los negocios a los que se le ha vinculado tradicionalmente: construcción, concesiones de gestión del agua y del alcantarillado (entre otros). Algunos de ellos estratégicos para el denominado ‘clan Vargas Lleras’, tal y como lo pone de manifiesto la figura de su hermano José Antonio Vargas Lleras, conocido como uno de los hombres más poderosos de los servicios públicos, exgerente de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), posteriormente director de la junta directiva de Endesa, empresa capitalizadora de Emgesa”, detalla la investigación.

Vargas Lleras debe su éxito en la política a las alianzas con grupos empresariales vinculados al sector construcción y servicios que también se han visto relacionados con el paramilitarismo colombiano. Sin embargo, analistas consideran que sus aspiraciones chocan con el ánimo de reconciliación nacional necesario en un período de postconflicto armado.

En ese contexto pueden ubicarse las declaraciones ofensivas contra los venezolanos en Colombia. En tiempos de crisis económica y política como los que atraviesa la nación neogranadina, la xenofobia es una de las herramientas de la ultraderecha para buscar votos entre la población descontenta, haciéndole creer que sus problemas se deben al flujo migratorio. También es una manera de enviar un mensaje de “alianza” a los enemigos de la Revolución Bolivariana en tiempos de guerra no convencional.

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El Orinoco y el Magdalena se abrazarán

El bloque 8 del 23 de Enero

En todas las épocas, las oligarquías han buscado azuzar el tema fronterizo para despertar falsos nacionalismos y generar tensión entre Colombia y Venezuela. Divide y vencerás es el lema usado por los adversarios de la integración regional. Por ello, el cantautor Alí Primera escribió una canción llamada “La guerra del petróleo”, sobre la hermandad entre los pueblos venezolano y colombiano donde señala en versos: “El Orinoco y el Magdalena se abrazarán entre canciones de selvas y tus hijos y mis hijos le cantarán a la paz”.

En todos los tiempos y con gobiernos de la más diversa índole y signo político, Venezuela ha sido solidaria con Colombia. A raíz de este impasse diplomático tras las ofensivas declaraciones de Vargas Lleras, mediante las cuales negó por completo el derecho a la vivienda de los venezolanos residentes en su país, diversos portales digitales han rescatado la historia del Bloque 8 del 23 de Enero, que fue construido en Cali.

Así lo reseña el blog colombiano Agozarlatino.com:

“En la década de los 50, en Venezuela y bajo el gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez, se decide trabajar en una solución de viviendas para gente de clase media y baja, buscando aliviar la falta de este inmueble en los sectores menos favorecidos, este proyecto se llamaría «Urbanizacion 2 de Diciembre», sin embargo, el General es derrocado y Rómulo Betancourt, quien le sucede, bautiza la parroquia como «23 de Enero, en conmemoracion del inicio de la democracia…”, indica el texto.

“En el carro de Carlos Franco (muralla de bronce), corríamos calle abajo, por la avenida sexta a la altura de chipichape, con Benhur Lozada, Pedrito Linares (director de la Negramenta) y este servidor, en una conversación casual, sin embargo entre recuerdos, charlas y anécdotas, Pedrito voltea sorpresivamente y en medio de la noche alcanza a vislumbrar un edificio que se le hace conocido, nos voltea a ver y dice: ese edificio es muy parecido a unos bloques que tenemos en Caracas, yo tercio diciéndole que se llama ‘Edificio Venezolano’ y que fue donado por el Gobierno (aun no bolivariano) de Venezuela, cuando nos sucedió la tragedia del 7 de agosto”, relata la publicación.

“Él recuerda que en su infancia y juventud, era muy dado a jugar entre los bloques del 23 de Enero, pero como eran tantos (58), siempre se citaba con los amigos diciendo el número del bloque, «nos vemos en el 7…. en el 20… etc…, sin embargo alguna vez notó que la numeración se interrumpía en el bloque 7, pues de ahí, saltaba al 9. Curioso preguntó entre sus amigos que si habían notado que faltaba el Bloque 8, a lo que uno de sus amigos le dijo que él había escuchado que el bloque 8 estaba en Colombia. Pues bien, ese sábado 14 de mayo y mientras veníamos de la entrevista que al Pepe Son le hiciera en la ‘Z’, Pedrito Linares conocía el famoso Bloque 8, el que nosotros en Cali conocemos como el ‘Edificio Venezolano».