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Por Guadi Calvo

UE: el fracaso de la mentira (Opinión)

14 marzo 2016 | 1 Comentario

En septiembre último la Unión Europea (UE) reconoció que sus andanzas en África y Medio Oriente no estaban dando los resultados que ellos, junto a Estados Unidos, habían soñado. La “Primavera Árabe”, esa “maravillosa” iniciativa que llevaría “democracia” y “libertad”, solo generó muertos y amontonó a varios millones de refugiados en las fronteras europeas.

De allí en más, los 28 Estados miembros de la UE han realizado cuatro consejos y varias cumbres extraordinarias sobre la ardiente cuestión inmigratoria; de todo eso, solo emergió un ganador: Turquía, quien se ha erigido en el gran extorsionador en ese trágico juego.

Formalmente, todo concluyó en juramentos de amor, grandes compromisos y otras yerbas pocos creíbles, pero la cuestión de fondo se sigue agravando.

Las condiciones que cientos de miles de refugiados están viviendo en Europa ofenden a la condición humana y deja bien en claro que la construcción mediática de una Europa moderna y democrática era solo eso, una construcción mediática, una gran mentira.

Las reuniones, los estrechones de manos, las sonrisas, las caras austeras y los miles de millones de euros que Turquía se llevó por convertirse en agente fronterizo, han fracasado y la propia unidad de Europa ha empezado a zozobrar, aunque todavía tiene vida, aunque se han perdido ya cerca de 10 mil personas desde 2014 a lo que va de este año.

Los intentos de la canciller alemana Ángela Merkel por distribuir con razonabilidad teutona a los refugiados quedaron en la historia. La crisis económica europea sigue siendo lo suficientemente grave como para que cualquier político arriesgue su carrera por actuar con responsabilidad; ya olvidemos la obsolescencia de la fraternidad, palabreja que algunos tendrían que comenzar por borrar de sus enseñas nacionales.

El número de refugiados hacinados en la frontera greco-macedonia se ha duplicado, lo que aumenta también la angustia y la desesperación entre ellos.

El cierre de la frontera en Macedonia es solo un caso más de los que a tontas y locas se están produciendo espasmódicamente por toda Europa. Este tapón significa que los 70 mil refugiados que se estiman hoy en Grecia quedarán allí varados sin otro destino que el de la espera.

Grecia, es sabido, no tiene posibilidad material de resolverle la vida a nadie, empezando por los propios griegos. ¿Qué será de estas 70 mil almas que se arrumban en campos como los de Idomeni, donde ya hay cerca de 12 mil refugiados (2.500 niños), no solo sirios, sino también iraquíes, afganos, pakistaníes e incluso africanos?

No hay que ser un físico para saber qué pasa cuando a un tanque se le mete más contenido de lo que le cabe y que los resultados pueden ser catastróficos si ese contenido es inflamable.

El lunes 29 de febrero hubo una muestra cuando un grupo de refugiados derribó un sector de la valla fronteriza entre Grecia y Macedonia, lo que habilitó a la policía a reprimir con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.

En Atenas, los centros de acogidas están repletos, como zonas periféricas al puerto del Pireo, donde quedan muchos de los recién llegados en alguno de los dos transbordadores destinados al trasporte de los refugiados que llegan a islas como la de Lesbos, el punto de arribo de los refugiados que parten desde Turquía.

El Gobierno ha pedido a las municipalidades que habiliten centros de acogida provisorios para superar la emergencia que, se estima, se agravará en las próximas semanas, al mimo tiempo que el clima comience a mejorar.

DOS PUNTAS TIENE EL CAMINO

Si bien la crisis en la frontera de Grecia con Macedonia es un nuevo y difícil escollo para los refugiados que, hasta hace apenas un mes, cruzaban con cierta liviandad buscando los países blancos de Europa, como Austria, Alemania o Suecia: en el norte de Francia al borde del Euro túnel que une la localidad francesa de Calais con Folkestone en Inglaterra se generó otro cuello de botella.

En las cercanías de Calais comenzaron a formarse campamentos de refugiados que querían tener la oportunidad de cruzar el canal de alguna manera. Los campamentos crecieron improvisados y miserables, sin ninguna condición de salubridad; crecieron tanto que hasta les pusieron nombres como el de “La Jungla”, debido a la obstinación británica de no recibir refugiados frente a la crisis. Mientras Francia dejó hacer desde un principio, esperando como un refugiado más que David Cameron se condoliera.

En las últimas semanas, François Hollande descubrió que los ingleses no son muy de cambiar tradiciones y antes que la situación estallara decidió poner fin la espera de los refugiados con topadoras y de alguna manera diseminarlos por la región para que se los vea menos.

El desmantelamiento de las carpas fue a fuerza de derribos e incendios que no dejaron de producir serios disturbios. Según las fuentes, son entre siete y 10 mil los refugiados que allí se encontraban; hoy muchos de ellos han desaparecido seguramente huyendo para no caer bajo el control de las autoridades que nada bueno tienen preparado para ellos.

La crisis no solo ha dejado al desnudo las miserias de los gobiernos europeos, el egoísmo contumaz de sus políticas, burlándose de todo lo que pregonaron desde la II Guerra Mundial hasta ahora, olvidando, claro, Indochina, Argelia, Medio Oriente y Malvinas entre otras pavadas.

La crisis de los refugiados ha dado la gran oportunidad a neo-nazis como el primer ministro húngaro Viktor Orban y centenares de partidos y pequeñas organizaciones de ultraderecha del continente a exaltar los ánimos y promover acciones abiertamente racistas. De esta forma, se demuestra que ya no solo son grupitos de exaltados sino un número considerables dispuesto a incendiar nuevamente la historia.

Hasta ahora la UE solo ha tenido un plan, el de pagarle a Erdogan, el patrón de Turquía, para que, de algún modo, detenga a los refugiados en su territorio; el algún modo es claro: “de algún modo”. En el último acto extorsivo, cuando se creía que alguna cosa más había imaginado Europa, volvieron a caer en la trampa turca y ahora los 1.500 millones de euros que eran hace unos meses, a partir del último domingo serían seis mil millones.

Además desembozadamente ya se habla de deportaciones a Turquía que ya tiene cerca de tres millones de refugiados en su territorio; pero bueno, Erdogan sabe manejar la situación como siempre lo hace barriendo los problemas bajo la alfombra o bajo la tierra que es más o menos lo mismo

* Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.
** Cortesía Portal Resumen Latinoamericano
1 Comentario
Serafin Vázquez Covelo dijo:

La COE es antidemocratica, obedece a los interes del gran capital y machaca economicamente a los trabajadores. su parlamento no legisla ni controla nada funiciones esenciales de cualquiier parlamento. Sus instituciones ya nacieron castradas. La política exterior es inexistente, se reduce a un seguidismo servil a EE UU. Se llega al extremo de enjuiciar, encarcelar y cobrar fuertes multas a las personas u organizaciones que ayudan a los refugiados. Parece de ficción pero desgraciadamente es la realidad. Turquia responsable dierecto, no él único, y sosten economico y político de los terroristas y mercenarios que están asolando Siria que ademas estan bombardeando territorio sirio. Lo que es un claro acto de guerra. La peor Turquia dirigida por un partido inslamico que sueña con la conquista del mediterraneo oriental europeo y que avala y protege al extremismo musulman, es la que sale bien parada y reforzada de esta catastrofe humanitaria.

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