El papel del presidente chileno es interpretado por el actor Daniel Muñoz|Película “Allende. Tu nombre me sabe a hierba” cuenta un relato heroico real visto desde la ficción

Allende. Tu nombre me sabe a hierba, la próxima película del director chileno Miguel Littín, busca arrojar una mirada desde la ficción, pero con base en datos reales, lo que ocurrió dentro del Palacio de la Moneda, en Chile, el 11 de septiembre de 1973, durante esas últimas horas en la vida del presidente Salvador Allende el día del golpe de Estado que cambió la historia de Latinoamérica.

Según adelantó el realizador, esta coproducción entre Chile y Venezuela tendrá 50% de las imágenes rodadas en la tierra de Bolívar, específicamente de las escenas correspondientes a la parte interna de La Moneda tanto antes como después del feroz ataque de metralla a la sede de la presidencia del país sureño, que en ese entonces emprendía el primer proceso revolucionario pacífico del mundo bajo el liderazgo de Allende.

El director Miguel Littín, dos veces nominado al premio Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera (1975 y 1982) y otra dos al festival de Cannes (1976 y 1978), fue colaborador de Salvador Allende desde antes de ser elegido como presidente de Chile. Incluso el cineasta fue designado presidente de la institución estatal Chile Films, en 1971.

El realizador no estuvo con Allende ese 11 de septiembre de 1975 en La Moneda. De tal manera que para recrear esos momentos apeló a toda la información acumulada durante todos esos años iniciales.

En un encuentro con medios de comunicación social durante los primeros días de rodaje en Venezuela, específicamente en la Casa Amarilla. Littín sostuvo que hace esta ficción con la profunda convicción de que no se aparta de la realidad esencial de los hechos.

“¿Lo he inventado todo? No. ¿Lo he visto todo? Tampoco. Será el espectador el que lo defina. No estuve ahí, pero sé lo que pasó por lo que me dijo la gente que sí estuvo ahí con él (con Allende). Pero les prometo que si ven la película, ustedes creerán que así fue”, prometió el director.

Con ese compromiso de convencer a las espectadoras y los espectadores con la recreación de esta historia real vista desde la ficción, Littín seleccionó al actor Daniel Muñoz, muy reconocido en Chile, para volver a la vida al presidente Salvador Allende.

UN PADRE DE FAMILIA

Muñoz, egresado de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y con más de 20 años de trayectoria en teatro, cine y televisión, contó al Correo del Orinoco que hace unos dos años un productor se le acercó para comunicarle que Littín deseaba contar con su talento para interpretar a Allende.

El intérprete supo que el director lo escogió gracias a su trabajo dentro de una serie chilena para televisión, en la que se contaba la historia de una familia chilena durante los años ochenta, e intentaba retratar parte de la sociedad de ese país transformada por el golpe de Estado de 1973.

“Mi personaje en la serie es Juan Herrera, un padre de familia. Miguel Littín me dijo que viendo la calidez de este personaje, su ternura y su fragilidad, pero al mismo tiempo la entereza para defender a su familia, lo había inspirado para elegirme como Allende en la película. Porque para Miguel, Allende es como un padre de familia que defiende a todo su grupo familiar (su país) hasta dar la vida. Vio mucha semejanzas, por eso me eligió”, reveló Muñoz.

Daniel Muñoz no aceptó de inmediato. Ya está por los 47 años y Allende tenía 65 cuando murió. Esa diferencia de 18 años era necesario resolverla de alguna manera y el actor tiene cierta resistencia a someterse a largas sesiones de maquillaje. Finalmente, consideró la envergadura del proyecto, midió la riqueza que representaba esta interpretación dentro de su carrera y se sumó a la producción.

La preparación para este personaje, confesó el actor, le cambió radicalmente su percepción sobre Allende. Antes de estar en este proyecto conocía lo que todo chileno promedio conoce sobre el legendario líder latinoamericano: el golpe de Estado, sus discursos y su sacrificio, pero en general tenía una imagen vaga de aquel hombre.

“Con este trabajo se me completó la magnitud de su existencia, del por qué él llegó a este mundo. Ahora me considero allendista 100% y no lo era para nada. Antes de entrar a este proyecto lo admiraba, sí, pero ahora entiendo por que consiguió la lealtad de sus amistades que también dieron su vida por lo qué el creía, porque era un hombre de verdad, siempre fue de verdad, era completamente transparente y eso convence a cualquiera. Me convenció a mi y por eso estoy acá y por eso este proyecto es el más importante en mi carrera como actor. Es un desafío tremendo que me tiene alerta, que debo tomar con mucho respeto y poner todos mis recursos como actor al servicio del proyecto”, agregó el artista.

“NO ME OLVIDEN”

En opinión del intérprete, Allende. Tu nombre me sabe a hierba es una película de un valor trascendental. En primer lugar, porque muestra de manera fiel, pero no documental, lo que ocurrió dentro del Palacio de la Moneda en aquella fecha tan importante para la historia contemporánea latinoamericana. Además, retrata a Salvador Allende, el hombre detrás del estadista y revolucionario.

Dentro de este orden de ideas, Muñoz recordó que en 2013 se cumplieron 40 años del fatídico golpe militar y se hicieron muchos programas de televisión. Asimismo, en todos estos años se han realizado incontables documentales que se concentran en los hechos de ese día y en sus consecuencias posteriores.

“Pero nadie habla de Allende, de lo que pasaba por su cabeza, de ese hombre que instaló esta epopeya histórica. Hay mucho temor en Chile por tocar este tema, no solo de parte de la derecha, que no le conviene y lo evita, sino también de parte de quienes estuvieron y están a favor de la ideología de Allende, quizás porque lo ven como algo inalcanzable o no saben como contarlo”, declaró.

Allende. Tu nombre me sabe a hierba será una de las poquísimas obras cinematográficas que ofrece “una mirada distinta”, desde la ficción, sobre el golpe de Estado de 1973 y será la primera película no documental en hablar de este hecho, en lo ocurrido muros adentro del Palacio de la Moneda e incluso en el espacio íntimo de Salvador Allende.

Daniel Muñoz describe el filme como un drama épico que envuelve una historia de amor de pareja y de amor hacia unos ideales que persiguen un mundo mejor, con menos injusticias. A decir del actor, se trata de un relato heroico real enfocado desde la ficción.

Se trata, agregó, de una película esperanzadora con un relato trágico que se convierte en un tributo y un recuerdo de los hechos y las personas importantes en la historia contemporánea de Chile y de Latinoamérica en general.

“En uno de los texto de esta película, Allende habla con el embajador de Argentina que le ofrece ayuda en algún momento. El Presidente le responde y dice: ‘Lo único que yo les pido es que no me olviden’. Y este filme creo que justamente apela a eso, a no olvidar. Acá estamos recordando esa petición y lo estamos honrando con el recuerdo”, reflexionó el artista.

EN BUSCA DEL HOMBRE

-El director Miguel Littín contó que a veces se cohíbe de dirigirlo en esta película, porque siente que le está dando órdenes al presidente Allende.

– Jajaja. Es divertido, a mi me gusta eso. De todas maneras me gusta estar consciente de lo que estoy haciendo. Eso de que el actor se sumerge en el personaje y deja de ser él mismo, no funciona para mi. Siempre estoy consciente de que hay una cámara, sonido y gente alrededor. Pero siempre se logran momentos de inconsciencia que se dan en el momento mismo de la escena. Eso es producto de un trabajo serio, no es la Divina Providencia, ni un talento extraordinario. Es un trabajo de muchos años, en el que la información se acumula y en un momento escapa libremente. No hay muchas dudas en escena y la confianza en que todo esta preparado hace que uno se relaje para dejar aparecer esa inconsciencia, transformada en este caso en Salvador Allende.

-¿Cómo fue el trabajo para la construcción del personaje?

– Lo primero fue entender por dónde abordarlo, saber cuál iba a ser el camino a seguir, porque habían muchísimos caminos. Allende es un personaje mítico y como tal trasciende a su propia historia. Me dediqué a estudiar la historia de Chile de ese momento y busque datos para conocer a Salvador Allende biográficamente, para luego comenzar a buscar al Allende más coloquial, a la persona, no al hombre de los discursos, no al político, sino al papá, al amigo. Buscar eso no fue sencillo, había muy poco sobre ese aspecto. Una vez con toda esa información, era necesario contrastarla con la historia de Littín para emprender juntos un largo trabajo para definir cuál era el Allende que queríamos mostrar.

-¿Y cuál es ese Salvador Allende que se mostrará en la película?

– Es el hombre que esta reflexionando antes de dar su vida, pensando si es correcto lo que va a ser, si va a dar la vida y por qué. Esa reflexión es lo que ocurre esta película.

-Después de esa búsqueda y esa investigación ¿Qué opina sobre la decisión que tomó Allende?

– Creo que todos los caminos que él hubiese tomado habrían sido correctos. Si leemos las consecuencias esto está fuera de duda. Creo que toda su vida se preparo para un momento como ese y acumuló lógica en su discurso, desde que era niño, pero principalmente en su época de estudiante, entendiendo la realidad de Chile de ese entonces, trabajando como médico social y forense, entendiendo la miseria humana del país en esa época, cómo las clases sociales estaban tan divididas y una minoría manejaba el destino de una gran mayoría. Por eso inventó esta manera de hacer justicia social, No con una revolución armada sino pacífica, autorizada, teniendo mucha fe en la palabra de las personas y confiando en que la Constitución, que era aristocrática, iba a respetar los mecanismos para autotransformarse y balancear la justicia social.

-Y esa confianza se traicionó.

– Él fue muy consecuente, lamentablemente la otra parte no lo fue, el trato al que se llegó fue roto. Y se entiende la violencia con la cual la otra parte, la oposición al gobierno de Allende actuó. No le dejaron otra alternativa que jugar a esa paradoja de defender con metralla una propuesta. Al final fue acorralado de esa manera, si se suicidó o lo mataron, creo que ya da lo mismo, él trascendió a eso, porque siempre fue consecuente.

-Usted cuenta que hay muy pocos datos del Allende “coloquial”, el hombre detrás del estadista ¿Qué fue lo que consiguió de ese aspecto, cómo lo describe en ese sentido?

– A él se le veía muy enérgico en sus discursos, con un tono de voz muy firme y claro, pero en entrevistas o conversaciones más informales tenía problemas de dicción, titubeaba, usaba muchas muletillas, las cuales no están en sus discursos de estadista. Tenía una voz muy suave, muy tranquila, en contraste con el hombre explosivo de los discursos. Era ferviente amigo de sus amigos, un hombre apasionado, amante y gozador de la vida, de la comida, de la bebida, de la conversación.

– Tiene algunos datos anecdóticos.

– Dormía poco, pero su siesta era sagrada, la hacía con pijama y todo unos 10 minutos y recuperaba la energía. También era muy bromista con su amigos, los llamaba por teléfono y les falseaba la voz para descolocarlos. En las giras amarraba las sábanas de su compañero para que les quedaran cortas cuando se metieran a la cama. Jugaba con sus hijas: se escondía en la tina del baño y las asustaba. Estos detalles ayudan mucho para acercarse, por ejemplo, a la manera en la que hablaría en un diálogo íntimo con algún personaje, cómo lo abrazaría, cómo le daría mano, como lo miraría.

-Tiene más de 20 años de trayectoria como actor y este es el trabajo más importante de su carrera ¿esa trascendencia es por el personaje, por la historia o por la interpretación?

– Me es difícil teorizar sobre este proceso. Es el más importante porque hay mucha expectativa y a veces tendemos a caer en la ansiedad generada por esa expectativa. Eso lo hace peligroso. Es un personaje conocido en el mundo entero y es muy noble. Uno como actor siempre va en representación del personaje como un abogado va en representación de su defendido. Hay una imagen instalada sobre Allende y debo convencer sobre eso. A parte de su imagen física está su imagen interna, la dificultad de hacerlo humano, salir del monolito, de la escultura, del personaje de documentales y también mostrar un lado que no se conoce, que es el lado más íntimo de Allende.

VENEZUELA, LA QUE NO ES

-En la película hay una distribución de 50% de actrices y actores venezolanos y chilenos ¿Cómo fue esa adaptación de ambos equipos convertidos en uno solo?

-Al principio fue difícil acoplarse. Veníamos aterrados con la familia a Venezuela, porque la campaña del terror que hay hacia afuera es muy grande, en internet, en la prensa, en las noticias. De hecho un compañero del equipo chileno, por casualidad entró a una tienda antes de venir y el vendedor era venezolano. Cuando mi compañero le dijo que venía a Caracas la primera reacción del vendedor fue decirle que no viniera. El asesinato de la miss (Mónica Spears) no contribuyó para nada. Mi señora estaba aterrada porque veníamos con nuestra hija y la sensación era que desde el aeropuerto hasta acá corría uno el riesgo de ser asesinado. Esa era el panorama con el que veníamos sugestionados a Venezuela.

-¿Y qué piensa ahora estando aquí?

-Nos costó mucho relajaros con eso de la inseguridad, pero ya estamos completamente relajados, el mismo equipo venezolano ha contribuido mucho a generar la atmósfera real que es la de cualquier país, es normal. En en el ámbito propio de la película, entender un poco los códigos y los ritmos, fue el típico proceso de ajuste de dos grupos muy diferentes de trabajo. Ahora siento que estamos hablando el mismo idioma y estamos muy bien acoplados.

DIGNIFICAR AL HOMBRE

Daniel Muñoz, el protagonista de la nueva película de Miguel Littín, Allende. Tu nombre me sabe a hierba, cree que las niñas, los niños y jóvenes deben ver esta producción “que dignifica a un hombre digno que ha sido bastante vilipendiado a lo largo de la historia”.

Para el actor chileno el largometraje reaviva la imagen real del Presidente derrocado el 11 de septiembre de 1973, en Chile.

T/ Luis Jesús González Cova
F/ María Isabel Batista – Roberto Gil
Caracas