Postura ideológica racista se mantuvo en Venezuela hasta la llegada de la Revolución Bolivariana

Estados Unidos por medio de la Usaid, brazo blando de la CIA, trabaja muy fuerte con las comunidades indígenas y las comunidades afros en sus programas de penetración, dijo Jesús Gacía durante su ponencia en la Cancillería, con la que culminó el seminario. En Venezuela, a lo largo del siglo XX, se mantuvo un racismo oculto. Uslar Pietri y Alberto Adriani negaron el aporte de los afros a la venezolanidad. La vergonzosa esclavitud terminó en Venezuela una vez que se compensó a los dueños de esclavos, entre ellos José Antonio Páez

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Fue en la Revolución Bolivariana, con el presidente Hugo Chávez, que los movimientos de afrodescendientes lograron que se entendiera que lo afro era un componente esencial en la política y en la geopolítica y las relaciones internacionales, planteó Jesús García en su ponencia “Hacia una afroepistemología de América Latina”, dictada ayer en la Cancillería en el marco del seminario Semana de la Filosofía y la Teoría de las Relaciones Internacionales en América Latina, organizado por el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, en el contexto del día de la Filosofía, decretado por la Unesco.

Este seminario concluyó ayer con otras ponencias de Ana Cristina Broquen, José Chourio y Rafael Ramos.

García, quien ha dedicado más de 30 años de su vida a estudiar el tema afro y la diáspora africana, aseguró que toda una “filosofía del desprecio”, desprendida del pensamiento occidental, ha marcado las relaciones con los pueblos africanos y los afrodescendientes de este lado de América, que ha fomentado el racismo, el apartheid, y la discriminación. Venezuela no escapa a esta realidad, incluso sostenida por intelectuales como Arturo Uslar Pietri, Alberto Adriani, y que llegó a orientar políticas de inmigración en el siglo XX. Un gobernante como Marcos Pérez Jiménez llegó a plantear que “había que crear la hermosura venezolana, pero blanqueándola”.

Jesús García expuso que el presidente Hugo Chávez se declaró afrodescendiente y comenzó a ver el tema afro como geopolítico. Chávez entendió el caso de Haití, que fue la primera diáspora triunfante en América y el Caribe.

Luego de analizar el concepto de filosofía impuesto desde los cánones del pensamiento occidental y de cuestionar a Enmanuel kant, a Karl Jung, a Montesquieu, cuyos postulados contribuyeron a la dicriminación racial y a la visión eurocéntrica, García se detuvo en el caso venezolano, particularmente en el periodo posterior a la muerte de Juan Vicente Gómez.

“Uno de los grandes ideólogos que tuvimos”, señaló, “fue Arturo Uslar Pietri, quien en 1937 en un artículo que apareció en el boletín de la Cámara de Comercio de Caracas expresó: “¿Qué es Venezuela? Venezuela como está constituida étnicamente no puede ser. Tiene que modernizarse y para modernizarse tenemos que plantear qué hicieron los indígenas. El indígena era un holgazán y el negro no tiene creado un aparato cultural visible para contribuir a la formación de la venezolanidad”.

Alberto Adriani, otro intelectual, va a reforzar esta postura uslarista cuando habla sobre el problema de la inmigración y dijo que no se aceptaran negros en este país.

“Eso va a ir sedimentando un concepto filosófico de la sociedad venezolana, eso va a perdurar. Uslar para cubrir eso inventó un concepto hermoso que se llamó el mestizaje, todos somos mestizos, pero se refería a la cultura eurocéntrica. Pérez Jiménez, después de la Segunda Guerra Mundial, va a contribuir mucho a eso. En la Colonia de Turén, en Portuguesa, allí habían más de 27 comunidades europeas a las que se les dieron todos los privilegios. Pérez Jiménez planteó que había que crear la hermosura venezolana, pero blanqueándola. Todo eso obedece, en los siglos XVIII, XIX, comienzos del XX, a una filosofía del desprecio”, dijo Jesús García.

Páez y la esclavitud

Al considerar el término “filosofía”, García instó a preguntarse qué filosofía. Hay una filosofía dominante, occidental. Hay una filosofía que nació en Occidente. Hay una filosofía que te dice que los derechos humanos, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, fue a partir de 1789 en Francia. Es una filosofía totalmente eurocéntrica, pero que no da una visión de las otras filosofías, la del mundo árabe, la asiática, la africana.

García aseguró que mucho antes de la declaración francesa sobre los derechos del hombre, ya en 1232, en Mali, África, existía la Carta de Kurukan Fugá o carta de Mande, para unificar las diferentes étnias y que es considerada la carta fundacional, en toda la historia de la humanidad, de los derechos humanos. Allí se respeta a los prisioneros de guerra, se reconoce y respeta a la mujer, a las gauas, la naturaleza.

“Es bien importante porque hablando de este concepto de filosofía, sabemos que esa filosofía africana que luego también la vemos en la cultura, porque en África todo es filosofía, todo es espiritualidad, y la espiritualidad precisamente es la que te va a generar la filosofía”, asienta.

Consideró el expositor que en esa filosofía eurocéntrica de Kant, Jung, del enciclopedismo, al referirse a los otros componentes raciales, se expone un desprecio hacia el ser humano de otras culturas.

“Esta filosofía contribuyó a crear un pensamiento racista, discriminatorio, colonialista, que aún perdura. Eso es lo que decía la Unesco, que la filosofía debe llevar hacia la comprensión humana; todavía falta un camino por recorrer. No basta con haber decretado un Día de la Filosofía, sino cómo eso se está implementando a la luz de los problemas geopolíticos contemporáneos, que en el fondo lo que mueve el colonialismo, las invasiones, lo que mueve lo que esta pasando en Latinoamérica y el Caribe, África, es un planteamiento de lo que tú tienes del mundo. El mundo de los dominados, el mundo de los dominantes”, señaló.

Explicó que que Kant, ese extraordinario filósofo alemán, en su libro referido a lo bello y lo sublime dice cosas terribles sobre los africanos cuando expresa que tienen una inteligencia inferior al europeo por cuestión de raza, y luego se apoya en Jung, otro filosofo, que dice que esos negros lanzados a la diáspora, su sentimiento está por debajo de lo sensible. Esa filosofía se ha seguido repitiendo.

Otro pensador francés, Montesquieu, autor del Espíritu de las leyes, señala que una de las formas de dominar al pueblo consistía en quitarle su lengua, si idioma, y así desarmarlo, quitarle su razón de ser.

Otro jurista como Jean Baptiste Coulbert en la Ley de Código Negro, aprobada por Luis XIV, habla del negro como un mueble, como una cosa que no siente.

“En fin, todos estos argumentos de la filosofía occidental van sedimentar la filosofía contemporánea de la dominación”, aseveró.

Son justo estos criterios lo que soportan la existencia de la esclavitud en Venezuela hasta 30 años después de que terminará la lucha por la independencia. Hay una excepción: la postura de Bolívar, que aboga por la libertad de los esclavos en su Discurso de Angostura, en donde expuso además que no somos europeos.

García señaló además que esa postura del Libertador los indujo a llamarse afrodescendientes.

“Cuando termina la Guerra de Independencia vemos que los blancos criollos se apoyan filosóficamente para proseguir con la esclavitud, se van a apoyar en Diderot, en Kant, en Jung, en Montesquieu, la misma filosofía occidental. Por ejemplo, un gran ideólogo de la Gran Colombia, Joaquín Mosquera, en el año 1825, cuando se planteaba la Ley de Vientre, o Ley de Manumisión, decía que cómo estos muchachos van a ser libres a los 18 años, si van a ser peores en sus hábitos como sus progenitores. Hay una visión, una filosofía del desprecio. ¡Imaginen ustedes! Casi tres décadas después de la Guerra de Independencia es que se da la liberación de los esclavos, y se da no por una convicción, sino por un problema económico. Había una gran crisis, y esa burguesía de blancos criollos tenían de alguna manera que buscar sus recursos y qué mejor que la abolición de la esclavitud, pero que el Estado les pagara a cada uno. Uno de ellos fue Páez. Hasta que no le pagaron el último esclavizado a un Páez, que estaba en Nueva York, no le dio la libertad a sus esclavizados. Eso obedece a una concepción filosófica”, dijo García.

Afroizquierda

En el caso venezolano, bajo el influjo del proceso revolucionario, arrancaron con dos líneas: recuperar la memoria, la historia, para ponerla en función de la gente afrovenezolana y que eso permeara a los oros componentes de la sociedad, de manera que entendieran que hasta cierto punto había un racismo oculto, un mestizaje tramposo. Por otro lado, se preguntaron cómo el tema afro se introducía en la política y en el campo de las relaciones internacionales.

García también hizo un recuento de las luchas en los foros internacionales para poner fin a la discriminación, el racismo, el aparhteid, que tuvo su punto culminante en Durban, Suráfrica, a donde acudió García, donde se construyó el concepto de afrodescendiente.

“Somos afrodescendientes porque somos descendientes de aquello de la diáspora africana, y que sufrimos un proceso de trata negrera, y sufrimos un proceso de esclavitud y sufrimos un proceso de descriminación que aún permanece. El Plan de Acción de Durban ha sido el más importante que se ha dado en toda la historia de la humanidad en la lucha contra la discriminación racial. Ese plan sigue rigiendo hasta ahora”, expuso.

Consideró el ponente que en este momento hay que colocar en la agenda geopolítica el tema étnico. Estados Unidos ha comprendido esta realidad.

“Estados Unidos”, dijo García, “tiene un programa que se llama Usaid, que es la cooperación internacional, que es el brazo blando de la CIA. Ellos están trabajando muy fuerte con las comunidades indígenas y con las comunidades afros. Es lo que yo en el año 2007 llamé la “afroderecha”, y nosotros nos reconocemos como la “afroizquierda” a partir también de ese momento, porque se trata de qué modelo vamos a construir”.

García considero finalmente que era prioritario producir un nuevo modelo contra una filosofía occidental que aún domina en nuestro cerebro, que aún domina nuestras vidas cotidianas, nuestro lenguaje y nuestra forma de pensar. “Es hora de comenzar a repensar, en el caso concreto de lo afro, estamos hablando de una afroepistemología, que es la construcción de un conocimiento desde adentro, y que parte de algunos principios, uno, desaprender lo alienantemente aprendido, y del desconocimiento que tenemos de nosotros mismos”.

T/ Manuel Abrizo
F/ Miguel Romero – Archivo CO
Caracas