La piel en llamas estará en escena hasta el 27 de octubre|Rajatabla sigue hablando en voz alta

La rebeldía y la crítica al poder forman parte de la partida de nacimiento de Rajatabla, agrupación teatral que nació en 1971 y que selló su destino al poner en escena Tu país está feliz. Los poemas de Antonio Miranda, la música de Xulio Formoso y la dirección de Carlos Giménez se convirtieron en un estallido en la sociedad venezolana y marcaron el devenir de un grupo caracterizado por su valentía.

Falleció Giménez, alma y corazón de Rajatabla durante más de 20 años, pero el proyecto siguió respirando gracias, entre otras voluntades y sin dejar de lado la de Francisco Alfaro, a William López. Hoy, cuando Rajatabla sigue hablando en voz alta con el montaje de La piel en llamas, del dramaturgo catalán Guillem Clua, hay que reconocer que López es la voluntad que mantiene el grupo más vivo que nunca.

Entrar en la Sala Rajatabla, ubicada entre el Teatro Teresa Carreño y la sede de Unearte en Caracas, es caminar de nuevo hacia el pasado glorioso de un grupo reconocido nacional e internacionalmente; dialogar con actrices como Tatiana Mabo y Jean Franco De Marchi, actriz y actor del elenco rajatablino, es andar hacia el futuro de un teatro que no complace y que no cree -como lo dice López- en las obras “de maletín” o en el entretenimiento. Y compartir la mordacidad de Fedora Freites y la profundidad de su esposo, el director Vladimir Vera (ambos fundadores del grupo Teatro Forte e hilvanados con Rajatabla), es la constatación de que el teatro venezolano es mucho más que pechos de silicón o chistes de doble sentido.

EN LA CAMA

El montaje de Tu país está feliz fue con cubos envueltos en papel de periódico. El de La piel en llamas se centra en una cama (prestada por Muebles Mary) sobre la que las tres cuartas partes del elenco -Mabo, De Marchi y Freites, además de Vera- se sientan para dialogar con el Correo del Orinoco.

La obra “ha sido un éxito en Europa, en Nueva York”, comenta Vera. “Conocí al dramaturgo en España, y está escribiendo nueva dramaturgia, que rompe con las unidades clásicas”. Al ver la calidad “pensé que era mi responsabilidad, como hacedor de teatro, de traerla al país”. El director está al tanto de la pieza desde 2008: “Tengo cinco años persiguiéndola para montarla”. Es la primera vez que la obra se presenta en Venezuela; otra de Clua, Marburg, se muestra en la Asociación Cultural Humboldt, producida por el Grupo Actoral Dram-On.

A la pregunta acerca de si la dramaturgia venezolana se aventura tanto como lo hace el catalán, Vera y Freites responden casi al unísono: “Elio Palencia esté generando unas estructuras de rompimiento temporal; Xiomara Moreno”. Ambos han cursado estudios en España, acotan, y señalan que se hacen “cosas interesantes” en Argentina y Colombia. “Venezuela también está rompiendo pero de una manera un poco más tímida. La idea es que poco a poco eso sea una avalancha”.

En la página web de Guillem Clua (http://guillemclua.com) se intenta sintetizar La piel en llamas de esta manera:

“Frederick Salomon, un fotoperiodista que consiguió la fama al capturar la imagen de una niña volando por los aires como consecuencia de una explosión, vuelve al país donde tomó la conocida fotografía veinte años antes. Vuelve allí para recoger un premio, ya que muchos lo consideran clave en los recientes esfuerzos para conseguir la paz en el problemático país, pero una periodista local, Hanna, no está de acuerdo. Mientras la mujer entrevista a Salomon en una habitación de hotel, ambos debaten y cuestionan el papel de Naciones Unidas en su relación con los países del Tercer Mundo, el merchandising de las imágenes violentas y, por encima de todo, qué ocurrió exactamente el día fatídico que se tomó la foto. Simultáneamente, en el mismo espacio teatral tiene lugar la historia de otra pareja. Pero ésta no es consciente de la presencia de la otra. El Dr. Brown hace una visita de rutina a una mujer local, Ida, cuya hija está en coma en un hospital de la ciudad. Ida ofrece sus favores sexuales a cambio del tratamiento médico que puede salvar la vida de su hija o incluso, trasladarla a vivir a Occidente”. Imagine usted lo demás.

A CUATRO VOCES

Preparar La piel en llamas requirió de Rajatabla cuatro meses de preparación. “Trabajábamos ensayos de dos y tres horas diarias. Al principio, por cuestiones de tiempo del elenco, trabajábamos tres días a la semana. Después comenzamos a trabajar todos los días”, relata De Marchi.

Lo más hermoso de la obra, en su caso particular, es haber trabajado con Vladimir Vera y Fedora Freites, al igual que con José Domínguez (el cuarto protagonista), su maestro y director “durante muchos años”. Eso, para mí, es “un honor”.

En la obra “hay dos situaciones simultáneas, que aparentemente no tenían que ver una con la otra. Es un texto denso, y a veces pienso que ellos (la pareja formada por Freites y Domínguez) son el fondo musical para nosotros (la pareja constituida por Mabo y De Marchi) con sus voces, y hay momentos en que lo somos nosotros para ellos”. El acoplamiento, no obstante, se hizo realidad.

El poder “siempre es uno de los temas recurrentes de Rajatabla” y La piel en llamas habla sobre el poder, refiere Vera. “Rajatabla nació como un grupo de vanguardia y la idea es que se mantenga como un grupo de vanguardia”, por lo que “traer textos que han generado polémica, que han generado un boom a escala mundial es parte del trabajo que, si estuviera vivo, haría Carlos Giménez”. Rajatabla ha sido “una ventana a lo mejor del teatro a escala mundial, y nosotros queremos, con nuestro granito de arena, tratar de mantener esas ideas”.

La piel en llamas aborda un tema cercano al que le interesó al Rajatabla de Carlos Giménez sobre el abuso del poder y también América Latina, analiza Mabo. “Con esta obra Rajatabla está abriendo su visión, sus propuestas teatrales de la vanguardia”, por lo que “sí es importante esta obra para Rajatabla. Creo que está marcando una nueva etapa” para la agrupación, “un después”.

Aunque “no conocimos a Carlos Giménez, no tuvimos esa suerte, de alguna manera lo conocemos, porque la formación en Rajatabla parte de los principios de él, de su forma de llevar el teatro y de vivir el teatro”, expresa. El teatro era para él “un modo de vida”y lo es también para quienes mantienen en pie a Rajatabla.

De Marchi quisiera que quienes salen de la Saja Rajatabla tras ver La piel en llamas piensen sobre la participación de Naciones Unidas en conflictos internacionales. “Estuve muy pendiente de la problemática actual en el Medio Oriente” porque “era imposible dejar pasar eso por alto”, y “traté de no juzgar el personaje para que la gente pueda cuestionarse si la participación es para ayudar, si de verdad se cumple lo que se dice, si de verdad estos funcionarios están allí para velar que los conflictos se arreglen de manera política o si pueden verse manipulados por otros intereses”.

A Fedora Freites lo que le encanta de la obra es que, “mientras más te vas acercando, más vas dándote cuenta de que no tiene que ver exacta o estrictamente con la ONU o con el sistema de gobierno, sino que atiende más a la naturaleza humana”. Con el abuso del poder “se trata de individualidades que van abusando del otro, del otro y del otro; es una cadena”. En definitiva “somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de cambiar esa situación diciéndole no al abuso, no a la ruptura de reglas, no al abuso de los derechos humanos, no al estancamiento de ideas, no al abuso político, no a tantas cosas con las cuales nos podemos sentir identificados”.

Es, agrega Tatiana Mabo, mostrar “lo que pasa, porque el teatro es poetizar lo cotidiano y que la gente lo vea. Es un ‘mira lo que está pasando, mira dónde vives y ahora qué vas a hacer’. No es un cuento que termina bonito. Es la realidad”.

También, asevera Mabo, “quisiera que vieran que en Venezuela se hace teatro, se hace un teatro bueno, se hace un teatro que no subestima al espectador, se hace un teatro con el que queremos dar un mensaje, se hace un teatro en el que se trabajan técnicas actorales y hay un director que trabaja un criterio de puesta en escena”. A veces “creemos que el teatro está estancando, o que lo único que se hace es lo comercial, o con figuras de televisión”.

En la actualidad hay cartelera para todo público, y es respetable, puntualizan actrices y actores. Pero quieren dejar sentado que Rajatabla mantiene su línea: teatro para pensar.

La llegada de Vladimir Vera a Rajatabla “fue un alivio”, porque “es un director nuevo, con nuevas propuestas. Fue refrescante, fue buena, porque tiene estas propuestas, se arriesga con este texto”, confía Mabo. Es “una etapa nueva en Rajatabla”, sin desconoce el trabajo realizado por José Domínguez. Es “una nueva propuesta, una nueva manera de trabajar y eso le hacía muchísima falta” al grupo.

Para Freites es “un honor” trabajar con Rajatabla y “con estos actorazos”, porque “no es fácil conseguir actores del talante de ellos”.

A SALA LLENA

La piel en llamas no hace concesiones. No hay final feliz para sus bellas protagonistas. Pese a ello “tenemos un viernes la sala absolutamente llena”. Todo el que conoce un poquito de teatro sabe que es difícil que la taquilla permita recuperar lo invertido en la producción, y mucho más si se trata de una obra como La piel en llamas, poco complaciente, que pone en cuestión a Naciones Unidas, que reprocha las invasiones y saca de ellas el dolor humano. Pero, celebra Vera, “esta es una de las obras de Rajatabla que ya está a punto de pagar su producción de manera total, gracias al público que ha visto la obra”. Más de mil personas han visto la pieza; de los 100 puestos de la Sala Rajatabla, al menos 60 están llenos cada día de función.

Hay una conclusión que parece obvia: a las usuarias y los usuarios “les interesa el buen teatro”. Por ello “uno se pregunta por qué persiste la mala costumbre de creer que el espectador es ignorante, y que no va a entender este tipo de obras”, reflexiona Mabo.

El problema, visto así, “no es el público, sino los creadores que le han dado la espalda al público”. De Franchi, literalmente “el malo de la película” (en este caso, el malo sobre las tablas), es blanco de la rabia de quienes se compenetran con el drama de su víctima (Ida, interpretada por Tatiana Mabo). La molestia llega al punto de que le han mentado la madre, se han escuchado risas en plena obra. “El domingo salió una señora, como de 80 años, y preguntó por el director y me dijo ‘yo a ese muchacho (De Franchi) quisiera salir y golpearlo porque es malo, es malo’. Al público no hay que darle la espalda, sino entender que es inteligente y que tenemos la responsabilidad de dar productos de calidad”, dictamina Vera.

DIGNOS Y EN PIE

La Sala Rajatabla ha recibido diferentes aportes institucionales, todos agradecidos y cuidadosamente enumerados por William López: el de Pdvsa la Estancia y personalmente de su directora, Beatrice Sansó; el del Banco Central de Venezuela y su cabeza, Nelson Merentes; el del Gobierno del Distrito Capital y especialmente el de la jefa, Jacqueline Faria; el de la Alcaldía de Caracas y Fundarte y directamente de sus líderes, Jorge Rodríguez y Freddy Ñáñez, respectivamente. Rajatabla también percibe un aporte del Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (Ministerio del Poder Popular para la Cultura), de 140 mil bolívares anuales, con el que se subsana 30% de los gastos. La venta de funciones al BCV (para los refugios en Caracas) y al GDC ha sido de gran importancia para el grupo. También, el subsidio de 140 mil bolívares sumado por Pdvsa La Estancia “a cambio de funciones”. Fue el brazo cultural de la industria petrolera el que reparó todo el edificio.

La Sala tiene algunas carencias que Vera cita, tales como las dificultades de iluminación. Fundarte hizo un avalúo y, para el festival nacional de teatro “nos van a hacer nuevas tarimas, y nos van a donar un dimmer y un banco de luces”, como contraprestación por el empleo de

Hacer teatro es un camino que se recorre con las convicciones como arma. “Nosotros no hacemos teatro comercial, nosotros no hacemos teatro fácil, nosotros no hacemos teatro de maletín. ¿Qué es teatro de maletín? Que se reúnen cuatro o cinco personas y venden funciones a instituciones, inclusive del Gobierno. Son espectáculos horrorosos”, en los que las personas apenasensayan cuatro o cinco días, expone López. Rajatabla tampoco hace teatro comercial, el de la cara bonita, “del sexo y del desnudo” que ha tenido éxito de público. “Somos unos cuatro o cinco grupos que estamos en la línea de hacer teatro del arte, como el Taller Experimental de Teatro, el GA80, Tumbarrancho, Contrajuego”, puntualiza.

-Pero la respuesta de la gente a esta obra (La piel en llamas) indica que quiere ver otra cosa.

-La gente quiere ver otra cosa. Normalmente este tipo de obras en Rajatabla ha sido un éxito. Incluso en este caso se va a pagar la producción, que poco sucede.

No pueden decir lo mismo de otros montajes, como Cuando quiero llorar no lloro, de Miguel Otero Silva, montada con la misma convicción pero recibida tibiamente. No obstante, esta pieza tuvo buena acogida en el centro capitalino. “Ha sucedido un fenómeno: por primera vez los sectores populares están incorporados al teatro”, gracias a los precios populares y a la apertura de salas como la de Teatro Catia y Simón Rodríguez. “Eso es nuevo”, reivindicó.

Rajatabla es “disciplina, mística y responsabilidad”, con un equipo en el que “todos trabajamos por igual”, resalta. “Todos hacemos de todo”. López, como productor, ha hecho de todo. De todo es de todo. Una de sus peripecias -que arranca las risas de sus compañeras actrices y compañeros actores- fue presentarse como “el asistente de William López” ante el director general de una institución, en los años de mandato de Luis Herrera Campíns.

López, capitán de ese barco llamado Fundación Rajatabla, admite que con la muerte de Carlos Giménez “fue cuando hubo, artísticamente, cierto bajón”, que hoy se ha superado. “Mi idea es hacer cuatro o cinco espectáculos al año, y gracias al apoyo que he recibido de estas instituciones -BCV, Pdvsa La Estancia, GDC, Alcaldía de Caracas y Fundarte, el IAEM- es que he podido hacer eso”, reconoce. Aunque siempre se necesita más.

¿Próximos proyectos? La obra El más mejor (sobre el boxeador Vicente Paúl Rondón) probablemente será llevada al Teatro Municipal de Chacao. Ya el grupo sabe lo que se pondrá en escena en 2013 y 2014. De acuerdo con López, en noviembre comenzarán las lecturas de Madame de Sade, al igual que las de El coronel no tiene quien le escriba.

T/ Vanessa Davies
F/ Héctor Lozano