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La ciudad portugüeseña se considera ligada al Libertador

En Araure Bolívar pasó de poeta a combatir cuerpo a cuerpo

7 julio 2013

El único poema escrito que se conoce de Bolívar lo hizo en esta ciudad llanera, en 1813, como parte de una carta enviada a un merideño. El prócer cumplió 30 años, peleó cuerpo a cuerpo y se hospedó en un viejo caserón para el que hoy solicitan una urgente restauración

El Libertador Simón Bolívar hizo en Araure el único poema manuscrito que se le conoce. En esta villa arribó a 30 años de edad, pero además hay otro hecho destacado que las araureñas y los araureños, entre ellos su cronista Wilfredo Bolívar, resaltan como un episodio trascendental que quedó para la posteridad: en la Batalla de Araure, el 5 de diciembre de 1813, el caraqueño, al ver comprometido el triunfo patriota, desenvainó su espada y se lanzó a combatir como un soldado más. Es la primera y única vez en territorio venezolano que Bolívar combatió cuerpo a cuerpo. “El otro lugar en el mundo donde eso ocurrió fue en el nudo montañoso de Pasto, Colombia”, explica Wilfredo Bolívar.

En la pintura de Tito Salas que recrea la batalla de Araure, Bolívar aparece en el fragor del combate, espada en mano, montado sobre su caballo blanco parado en dos patas.

La estadía de Bolívar en Araure en 1813, como parte de la Campaña Admirable, y luego en diciembre cuando la batalla, ha marcado la historia de esta comarca fundada el 6 de julio de 1694 con el nombre de Villa de Españoles de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza y Araure.

La tradición oral refiere, generación tras generación, que los cuartos de la casa ubicada en la calle 3 con avenida 23, en el casco de Araure, albergaron a Simón Bolívar en 1813. En sus salones el caraqueño “echó un pie”.

La vieja mansión colonial en donde el caraqueño soñó con una patria grande se ha ido cayendo poco a poco, a pesar de los esfuerzos y las diligencias hechas por los colectivos locales, especialmente el cronista. De la estructura, al menos por lo visto desde el exterior, quedan en pie las paredes de adobe, en que las ventanas y las puertas están selladas con bloques de concreto. Sobre la pared sobresale el ramaje de las copas de los árboles que ocupan toda la cuadra.

“Ahí y que descansó Bolívar; está a la venta”, señala un hombre encargado de la vigilancia en otro viejo caserón ubicado en la esquina. El hombre, mientras observa la histórica casa en ruinas, señala que en la calle acostumbran a botar animales muertos. De noche el sitio es una cueva de lobos.

BOLÍVAR POETA

Wilfredo Bolívar, nativo de El Tigre, estado Anzoátegui, entrega un pequeño librito de 24 paginas titulado “El cumpleaños de Bolívar en Araure”, en el que narra la estadía del Libertador en el pueblo y se ocupa del infortunio posterior de la casa que le dio cobijo.

“Procedente de Barinas, pasando por Guanare y Ospino, en la tarde del 24 de julio de 1813, Simón Bolívar llega a la Villa de Araure. Ese día, el caraqueño estaba cumpliendo 30 años de edad”, detalla el cronista en su reseña

En otro párrafo se refiere al albergue: “La tradición oral recoge que El Libertador se hospedó en la vieja casona colonial, actual propiedad de la familia Sedek Dávila, ubicada en la calle 3 con avenida 23 del casco histórico de la ciudad. También se firma que a pocas cuadras de esta casa, el caraqueño bañó su humanidad en la quebrada de Araure debajo del famoso Tamarindo que ha dado nombre a este sector de la ciudad”.

Otros relatos aseguran que en la casa se ofreció un baile en homenaje a Bolívar. Y que en la gala uno de los soldados “le obsequió un pequeño santo de madera a una bella joven araureña, como recuerdo amoroso de su paso por la colonial villa”.

Instalado en la mansión, Bolívar prepara proclamas y redacta oficios. Wilfredo Bolívar asienta que en el “Boletín del Ejército Libertador de Venezuela “, N° 6 detalla los éxitos obtenidos en Niquitao y la batalla de Los Horcones, librada entre Barquisimeto y Quíbor el 22 de julio de 1813, en la que se da por muerto al subteniente Gabriel Picón, un joven merideño cuyo padre lo había confiado a Bolívar durante el paso del héroe por la ciudad andina.

El cronista indica que el Libertador le escribe desde la casona de Araure una carta a don Ignacio Rodríguez Picón con palabras de aliento ante la pérdida del hijo. Allí, entre párrafos, inserta la estrofa de rima asimétrica del único poema escrito que se le conoce. El cronista lo recita:

“Y tú padre, que exhalas suspiros

al perder el objeto más tierno,

interrumpe tu llanto y recuerda

que el amor a la paria es primero”.

Sin embargo el Libertador se inspiró en Araure desconociendo la verdadera suerte del joven Picón. “Afortunadamente el joven Picón no había muerto”, explica el cronista, “y para la posteridad quedará este poema escrito en Araure, convertido años después en la primera estrofa del himno de Mérida. En edad adulta, como gobernador de Mérida, Picón también sería el primer venezolano que erigiera en aquella ciudad el primer monumento dedicado a la memoria del caraqueño, la famosa “columna” de Bolívar”.

CUERPO A CUERPO

La batalla de Araure fue una refriega sangrienta. Realistas y republicanos se enfrentaron en las cercanías de una colina y planicie del cerro La Galera, en el sitio que se conoce desde entonces como “la laguna de los muertos”. El área, donde se levantó un monumento, dista hoy, desde la plaza, unos cinco minutos en vehículo.

El ejército realista, comandado por el brigadier José Ceballos, se compone de 5.200 soldados, entre ellos unos 1.400 hombres a caballo. En el pelotón español se hallaba Pedro Camejo, el famoso “Negro Primero”, quien años después se pasó al contingente patriota bajo las órdenes de José Antonio Páez. Bolívar, por su parte, contaba con unos 5 mil hombres y una caballería inferior. Las hostilidades se iniciaron al amanecer del 5 de diciembre de 1813 y se extendieron por 6 horas.

Wilfredo Bolívar autor además del libro “La Batalla de Araure día a día”, cita a Pedro Briceño Méndez, quien narra el dramático momento en que Bolívar se lanza al ataque:

“El general Bolívar vio perdida la batalla y para contener al enemigo y rehacer la caballería que huía fue volando a ponerse al frente de nuestra reserva compuesta de dos escuadrones, Dragones de Caracas y Lanceros de Ospino.

Corre con este cuerpo y da de repente sobre la cabeza de la columna de caballería enemiga que no se atrevió a resistir el choque”.

En horas del mediodía, a eso de la 1:00 pm, la batalla estaba decidida a favor de los patriotas. Las huestes españolas huyeron hacia el sitio de La Aparición. En el campo, entre muertos y heridos, quedan unos 2 mil cuerpos de soldados de ambos bandos.

El propio Bolívar comandó la persecución de las tropas españolas hasta el pueblo de La Aparición. Allí fueron fusilados numerosos prisioneros en represalia por los desmanes y la sangre patriota derramada, en manos de los españoles, en Barinas, Guanare, Barquisimeto, Puerto Cabello y el propio Araure. Bolívar aplica el decreto de Guerra a Muerte.

“Escriben el padre José Félix Blanco y el general Urdaneta que, en el espanto de la derrota, muchos realistas creyeron que el mejor modo de salvarse era subirse a la copa de los árboles, de donde los bajaban a balazos tirándolos como monos”, señala Wilfredo Bolívar en su libro de la batalla.

En su oficina, ubicada en la sede de la alcaldía de Araure frente a la plaza Bolívar, el cronista agrega detalles sobre el arrojo de Bolívar.

“Aquí se dice que se le vio pelear con ambas manos; era ambidiestro. Eso es lo que hace que Tito Salas pinte a Bolívar en ese retrato que todo conocemos, donde está en medio del campo de batalla. Ese cuadro está en la Galería de Batallas de la casa natal del Libertador. Lo pintó Salas en 1913 para decorar la casa junto a otras batallas. La tradición oral dice que antes de presentar combate, un día antes, entró a orar a la iglesia. También y que se lavó las manos en una jofaina, que es una especie de ponchera de porcelana azul. Se expuso en algún tiempo, después se perdió. Se conservaba como una reliquia”.

En 1933 el general Juan Vicente Gómez, presidente para ese entonces, ordenó construir un monumento conmemorativo. Se levantó al lado de un árbol desde donde la versión popular aseguraba que Bolívar dirigió la batalla antes de entrar en combate. Un poco más adelante está la estructura abandonada de lo que sería el Museo de la Agricultura, un proyecto que nunca se concluyó. Por ahí, sobre la misma avenida, se encuentra el hospital de Acarigua-Araure.

AHÍ ESTÁ COMO SIEMPRE

Los que en Araure se ha dado en llamar “La casa de Bolívar” perteneció en el pasado a una familia de origen español de apellido Olivera.

Wilfredo Bolívar confiesa que han hecho mil luchas y diligencias para procurar su restauración, pero no se ha podido. De la estructura se conservan algunas columnas y los patios interiores. Cree que es posible repararla.

“El Instituto de Patrimonio Cultural nos ayudó a elaborar el diagnóstico y la declaró patrimonio cultural (resolución del 20 de febrero del 2005), lo cual impidió que la tumbaran para construir un centro comercial, pero el IPC no tiene recursos económicos para restauraciones e intervenciones patrimoniales”, indica el cronista, quien lleva 27 años en el cargo.

En su escrito sobre Bolívar en Araure, el cronista señala que “desde el año 2002 el inmueble viene presentando un acelerado deterioro que amenaza su ruina y destrucción. Manos vandálicas y coleccionistas privados saquearon y robaron sus elementos coloniales de construcción”.

Además de la “Casa de Bolívar”, quedan otras 15 edificaciones, algunas en ruina con el cartelito de “se vende” que dan cuenta de la importancia de Araure en el periodo colonial.

Dentro del patrimonio arquitectónico, el máximo exponente es la iglesia en honor a Nuestra Señora del Pilar, de estilo mudéjar, cuya construcción se prolongó durante 40 años, entre 1727 y 1767. En esa iglesia se afirma que fue bautizado el general José Antonio Páez, nacido en Curpa, que era un caserío de la villa hasta 1875, cuando se le otorgó autonomía a Acarigua, que también dependía de Araure.

“De hecho, la iglesia de Araure es una de las tres iglesias en Venezuela que tiene ese estilo de fachada en obra limpia, que es el estilo mudéjar o que algunos llaman de influencia andaluza, que son de obra limpia. Las otras dos son la de San Sebastián de los Reyes y la de San Francisco de Yare. Y de las tres, en cuanto a la fachada en obra limpia, la de Araure es la de mayor monumentalidad”, dice Bolívar.

Para el cronista, tanto las viejas casas coloniales, que en el algún momento eran 50, como la iglesia, reflejan la importancia de la villa de Araure en los tiempos coloniales. Esa posición se mantiene hasta el estallido independentista.

“Al estallar la guerra, Araure producía un tabaco muy importante en la región de Turén. Hay que decir que la Villa de Araure abarcaba la mitad del estado Portuguesa, y llegaba hasta el río La Portuguesa. Abarcaba los municipios que hoy son San Rafael de Onoto, Agua Blanca, Araure, Páez, Ospino, La Aparición, Píritu, Turén y Santa Rosalía”, confiesa el cronista.

En un escrito anterior, el cronista, un tanto inspirado, se refiere a la ciudad: “Ahí está, como siempre. Recostada al pie de una colina, para que todos los días desciendan sobre ella las sombras silenciosas, como lluvia del gris, que el atardecer proyecta sobre las colinas que la bordean por el oeste. La iglesia andaluza está debajo, alta su cruz señoreando sobre los techos preñados de tejas”.

TyF/ Manuel Abrizo
2 Comentarios
Yuliany Barrios dijo:

Que lastima, el abandono en que esta no solo el casco de araure, sino practicamente todo el municipio. Es tiempo de restaurar “La casa de Bolivar” por lo que representa para venezuela y el mundo! es cierto que el cronista ha hecho y sigue una lucha por la restauracion pero nada de nada.

andres chaquea dijo:

hola buenos dias,

quisiera contactarme con el señor wilfredo bolivar. seria posible me facilitaran su correo electrónico?.

gracias.