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El refugio cuenta con todos los servicios básicos

Cuartel Páez de Maracay alberga a 1.800 personas

11 diciembre 2011

El Estado garantiza la educación a niñas y niños, la recreación y la cultura hasta que los núcleos familiares obtengan su casa digna

Cuando el lago de Los Tacariguas (lago de Valencia) tomaba más espacio al interior de su casa, en el sector Manuelita Sáenz de Aragua, Yusmary Yanes decidió no esperar que el agua cegara la vida de su famililla. Junto a 66 hogares más de la zona, ella solicitó el traslado al refugio del Cuartel Páez de Maracay.

Yanes recordó que la anegación provocó un ambiente luctuoso en la comunidad. Abandonaba 160 ranchos ya casi dentro de las fauces del lago de Valencia: “A parte de la inundación, padecíamos problemas de inseguridad. Ya no se podía estar ahí, pues el embalse crecía y crecía”, precisó.

Al pisar el alberge, notó el cambio de perspectivas: “Aquí estamos vivos, y eso es lo fundamental. Hay una atención de primera, pese a las normales dificultades en estas circunstancias. Yo creo que estoy mejor, pues contamos con salud y cariño; está garantizada la educación para las niñas y los niños”.

A Yanes no se le borra de la memoria su ingreso al complejo militar: “Nuestra entrada en el galpón fue un poco brusca por la emergencia. Aquí poco a poco nos hemos adaptado, y esperamos que nuestro comandante Chávez nos dé nuestras casas. Confiamos en él, además de que ya hemos visto salir a varios hacia sus nuevas viviendas”.

Su tino de lideresa pronto cautivó la atención de los alojados. “En seguida me dieron la responsabilidad de ser vocera de una parte del albergue. Una de mis funciones era contabilizar la población en el cuartel”, relató.

“Tenemos 110 niños. Las mujeres y los hombres colaboran, se establecen reglas que buscan la convivencia. Contamos con el apoyo de la gobernación de Aragua para que nuestro paso por aquí sea lo más humano posible”, explicó Yanes.

ESTADÍA SEGURA

La coordinadora general del refugio Cuartel Páez, Magaly Romero, refirió que allí se hallan 1.800 personas, unas 430 familias. “Ese dato es cambiante, pues se entregan constantemente casas y también llegan lotes de familias”, aclaró.

“Aquí se da atención integral. Contamos con servicios básicos. Damos comida, atención médica las 24 horas. Tenemos seis baterías de baños, con 20 duchas cada una. Poco a poco iremos incorporando elementos que aún no poseemos”, detalló.

Romero aseguró que existe cierta deficiencia de agua, debido a lo viejo de las tuberías del cuartel, cuestión que es suplida por la asistencia de la alcaldía de Lamas y los bomberos. “De una u otra manera hemos solventado la situación”, acotó.

“Está activada la Zona Educativa, que ya abrió un preescolar. Próximamente empezaremos con la escuela básica, por la gran cantidad de niñas y niños que tenemos. La Secretaría de Cultura hace jornadas los viernes, la gente de Barrio Adentro Deportivo impulsa bailoterapias para chicos y adultos”, pormenorizó.

“El 171 nos ha prestado colaboración con la ambulancia. Las comidas son traídas por una cooperativa, mientras solicitamos un espacio para la cocina, pues es más práctica la labor y se gastaría menos”, sostuvo.

La dirigente aseveró que en estos refugios se extiende la mano a todos por igual: “Sabemos que en la calle algunos desarrollan una campaña para satanizar estos espacios que son transitorios hacia una vivienda digna”.

Romero enfatizó que lo primero es la vida: “Hay que pensar en eso, para poder recuperar lo material. Las personas que aún habitan en zonas de riesgo las llamamos a fin de que se vengan para acá”.

Afirmó que al principio es difícil la adaptación en el lugar. “Sin embargo, hay familias que dejaron solo las cuatro paredes. Eso porque no nada más el agua se apoderó de esos caseríos, sino también las infecciones, las enfermedades y las alimañas”.

PRIMERO LA VIDA

Para Felipe Manzano, quien es vocero en Cuartel Páez, la atención ha sido óptima. “Yo estoy en la parte de carpas donde hay más de 200 armadas. Yo vivía en San Vicente (Maracay). Allá cada vez que llovía era un infierno. Ahora me parece que vivo en un palacio”.

Manzano presta su apoyo y conocimientos al albergue. “Soy electricista, trabajo en el mantenimiento del sistema interno. Aquí tenemos brigadas de manutención en las áreas verdes; las madres cuidan a los niños. Es decir, el mismo pueblo se organiza. Depende de nosotros una buena estancia”.

Exhortó a las familias aún en sitios riesgosos, a venirse a los refugios. “Es preferible estar aquí y no que lo arrastre a uno las aguas. En ese caso, ya no hay solución de nada. En cambio, aquí salimos para una casa digna, garantizada por el Comandante. Es necesario insistir que esa posibilidad nunca existió con los gobiernos anteriores”.

T y F/ Luis Tovías Baciao
Maracay