Artículo de Manuel López|Rendirse al egoísmo capitalista (Opinión)

Dicen que las comparaciones siempre resultan antipáticas, pero a los efectos de las ciencias sociales son necesarias para poder establecer comportamientos, tendencias y parámetros para proyectar hacia el futuro. Una de las grandes tareas pendientes en el país es seguir nutriendo la propuesta del modelo bolivariano con otras experiencias exitosas en la región.

Brasil está en la palestra mundial no solo por el Mundial de Fútbol, sino porque será sede de la cumbre del grupo de los Brics el 15 de junio.

Considerar su experiencia es fundamental, no solo por ser la principal potencia económica de América del Sur y del Mercosur, sino porque es el principal socio comercial en la región de Venezuela, también miembro pleno del bloque regional.

Al revisar los avances del gigante sureño durante los últimos 15 años es obligatoria la referencia al Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Luiz Inácio Lula da Silva. Un gobernante al que algunos intelectuales de izquierda consideran peculiar, pues estableció una difícil convivencia entre la hegemonía del capital financiero y las políticas sociales redistributivas.

Otros aseguran que logró desconcertar tanto a sectores de derecha como a sectores de izquierda, pues fue un buen gestor del neoliberalismo y, que además de dar continuidad al modelo, pudo complementarlo con políticas sociales y recuperar la legitimidad del Estado, desgastada por los gobiernos más ortodoxamente neoliberales.

Lula siempre se presentó como un defensor de los intereses populares, pero no desconoció la necesidad de mantener los equilibrios económicos y la estabilidad de los precios de los factores productos y de los bienes terminados.

Crear bienes y servicios es una necesidad, no una claudicación al egoísmo capitalista.

manueltodosadentro@yahoo.es
Caracas