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Hace 200 años se promulgó en Caracas la primera carta magna de la América hispano-portuguesa

Declaración de soberanía de la Constitución de 1811 sirvió de base a la lucha por la Independencia

21 diciembre 2011

El historiador y filósofo Vladimir Acosta afirma que el texto constitucional aprobado mediante referéndum por el pueblo venezolano en 1999, recoge el objetivo de ser libres de cualquier poder extranjero colonialista o imperialista que se plantearon los patriotas que se rebelaron contra el dominio español

Doscientos años después de su promulgación, el historiador y filósofo Vladimir Acosta destaca que “lo principal de la Constitución de 1811 es que nos declaró libres, nos declaró soberanos y nos declaró independientes, algo que nadie podría dejar de reconocer como altamente positivo”.

Dicho esto, Acosta advierte que si bien es poco lo que hoy queda de aquel documento en la Constitución de 1999 -en términos concretos de estructura y contenidos-, “en cuanto a lo declarativo, es decir a lo fundante y los objetivos esenciales sí queda bastante de la Constitución de 1811. Queda lo esencial, que es lo que nos une de alguna manera a los propósitos que se planteaba y lo que le da continuidad a la lucha que se inició entonces: la decisión de ser libres, soberanos e independientes de cualquier poder extranjero colonialista o imperialista”.

“Eso lo plantea la Constitución de 1811, y ese es el objetivo de la lucha actual de Venezuela, de esta Venezuela que tiene como referencia constitucional la Constitución Bolivariana de 1999: que seamos nosotros, los venezolanos, quienes decidamos lo que se hace en Venezuela, el destino y los avances de Venezuela”.

DE LA AUTONOMÍA Y LA INDEPENDENCIA

La historia da cuenta de que desde el 19 de abril de 1810, se produjo un arduo debate entre quienes consideraban que era suficiente la autonomía respecto de España y quienes exigían la independencia total. Al respecto, Acosta señala que además de ubicar a Venezuela como una entidad política autónoma ante al mundo, la Constitución de 1811 “es una declaración de independencia, de libertad, de soberanía plena. Venezuela es el primero de los territorios sometidos al dominio español que rompe de manera verdaderamente abierta e insurge contra ese dominio”. Y agrega de forma tajante que nuestro país fue el el primero en emprender “la lucha por la independencia basado en la declaración de libertad de esa Constitución”.

En este sentido, el historiador asevera que “la Venezuela de 1811 es un ejemplo para toda América. Eso tiene un mérito enorme, que lamentablemente no duró, porque la guerra de independencia venezolana fue muy costosa, muy sangrienta, muy destructiva. La propia Constitución no llegó a durar ni siquiera un año, puesto que se aprobó en diciembre 1811 y cayó cuando cayó la Primera República, en julio de 1812”.

LA UNIFICACIÓN COMO FIN POLÍTICO

Vladimir Acosta sostiene que el principal fin político que cumplió la Constitución de 1811 fue el de “unificar la lucha de las provincias venezolanas y, de alguna manera, las de toda América”. Esto, enfatiza, responde al espíritu del propio 19 de abril de 1810, pues desde ese momento “se había hecho un llamado a toda la América española a luchar por la autonomía y más tarde por la independencia, por la liberación del dominio del imperio colonial español”.

Esa voluntad de unificación respondía también a la necesidad de fortalecernos como Estado. Si bien se asumió el sistema federal a imagen de Estados Unidos, su orientación era distinta a la que tenía en la nación del Norte, aclara Acosta:

“El modelo que se siguió fue el de la Constitución de los Estados Unidos, por lo que se estableció aquí el sistema federal, al igual que allá. Sin embargo, hay una diferencia, porque allá el sistema federal lo que hacía era unir bajo un gobierno central a una serie de provincias que hasta entonces habían estado separadas o desunidas. Aquí ocurría exactamente lo contrario: estaba desapareciendo el poder centralizador español y la tendencia de las provincias era a disgregarse, a coger cada una por su lado”.

Ante esa circunstancia, “el Federalismo y la Constitución de 1811 lo que intentaban era frenar de alguna forma la dispersión. Pero como lo señaló muy bien Bolívar, después de la derrota de la Primera República, resultaba absurdo emprender una guerra de independencia bajo un sistema federal que tenía -y eso lo hacía aún más grave- un Ejecutivo que ni siquiera era unipersonal, una Presidencia, sino un Triunvirato”.

¿TEXTO MANTUANO Y EXCLUYENTE?

El Correo del Orinoco consultó al historiador y filósofo Vladimir Acosta su opinión sobre el señalamiento que usualmente se hace de que la Constitución de 1811 fue un texto mantuano y excluyente. Al respecto respondió:

“Sí, claro que fue un texto mantuano y excluyente, como se dice. Pero hay que situar las cosas en su contexto para poder entenderlas. No podía ser de otra manera, porque eran los mantuanos los que promovían y los que dirigían entonces el proceso de independencia con la finalidad de sacudirse el dominio español, aunque sin cambiar mucho el sistema social, porque ellos eran beneficiarios de ese sistema. La Constituyente estaba integrada solamente por mantuanos”.

Ese carácter excluyente, señala el historiador, era un rasgo común a todas las constituciones de la época: “Para entonces no había democracia, ni había nadie que propusiera la democracia como sistema de gobierno. Lo que se proponía era el modelo liberal, que era el dominante entonces”.

De acuerdo con el modelo liberal, “el pueblo era la fuente del poder pero no quien ejercía el poder, que se delegaba en la minoría educada y rica, y esta lo ejercía en nombre del pueblo”.

ELECCIONES DE ÉLITE

La delegación del poder en la minoría propietaria no se reducía al ejercicio del gobierno, también el derecho al voto estaba reservado a las élites, que de todos modos no elegían directamente a los gobernantes. En los hechos, las elecciones eran para escoger a quienes luego votaban por quienes podían elegir a los mandatarios.

Acosta explica que esto también es un rasgo característico del modelo liberal que imperaba entonces: “El sistema electoral liberal era un sistema censitario, de elecciones de segundo grado y hasta de tercer grado. Solo esa minoría era electora y elegible. Aquí había incluso algo peor: un sistemas de castas, racista, que segregaba a la gente por el color de la piel”.

No obstante, la Carta Magna de 1811 recogió un gesto que Acosta no duda en valorar como algo significativo: “al menos esa Constitución declaró la igualdad, es decir, la condición ciudadana, aunque, por supuesto, mantuvo la esclavitud de la población negra, puesto que los mantuanos eran los dueños de los esclavos”.

AVANZADA Y CONSERVADORA

El historiador destaca que “en algunas cosas esa Constitución fue más avanzada que la de los Estados Unidos, sobre todo en la declaración formal de igualdad, aunque, al igual que aquélla, dejó viva la esclavitud, como ya dije”. En cambio, fue menos avanzada en lo religioso, porque la de los Estados Unidos establece la libertad de cultos y una más clara separación entre el Estado y las religiones o las iglesias, mientras que nuestra Constitución de 1811 se inicia declarando que la única religión es la Católica, Apostólica y Romana y que se prohíbe el ejercicio, no solo público sino privado, de cualquier otra religión que choque con la religión de Jesucristo. Esa una declaración demasiado sujeta a lo religioso”.

LA DE 1999 “ES UNA DE LAS MÁS DEMOCRÁTICAS DEL MUNDO”

Cuando se le preguntó a Vladimir Acosta si en la Constitución de la República Bolivariana (proclamada por la Asamblea Nacional Constituyente el 20 de diciembre de 1999) queda algo de la de 1811, advirtió que entre ambas hay diferencias considerables:

“Yo dividiría la respuesta en dos partes: algo que sería, digamos, lo concreto y otro, lo que sería lo declarativo, lo fundante”, aclaró, y expresó que, en cuanto a lo fundante, la Carta Magna que el pueblo venezolano aprobó hace 12 años mediante referéndum recoge un objetivo esencial de la que rigió durante la Primera República: “la decisión de ser libres, soberanos e independientes de cualquier poder extranjero colonialista o imperialista”.

En cuanto a lo concreto, a los contenidos explícitos, Acosta dice que que muy poco a nada: “Nuestra Constitución Bolivariana de hoy no es una Constitución liberal, por supuesto, no es una Constitución censitaria, ni está totalmente sujeta a la religión y al poder de la reaccionaria iglesia Católica, aunque en eso ha sido muy tímida y queda bastante por hacer”.

“Nuestra Constitución Bolivariana es una Constitución plenamente democrática, plenamente participativa y protagónica, una Constitución que no se ciñe a los tres poderes tradicionales sino que los amplía a cinco para ser justamente más democrática: Legislativo, Ejecutivo, Judicial, como todas las otras constituciones, y un Poder Ciudadano y un Poder Electoral”, expresa, y agrega:

“Es una Constitución que estableció diversas formas de consulta popular, entre ellas las diversas modalidades de referéndum y que en fin de cuentas, para no alargar las cosas, es una de las constituciones más democráticas del mundo”.

LA DE HAITÍ FUE ANTERIOR

El historiador y filósofo Vladimir Acosta aclaró que la Constitución de 1811 “fue la primera de la América hispano-portuguesa, y no de América Latina como se dice y se escribe muchas veces por ahí”.

La confusión se produce “porque siempre se olvida a Haití, el primer país en independizarse de este lado de América, después de los Estados Unidos”, agrega. Y recuerda que la nación caribeña logró su independencia en 1804, y que “para 1811 llevaba ya cuatro constituciones: una en 1801 -en tiempos de Toussaint-Louverture- y otra en 1805, en tiempos de Dessalines. Las otras dos son de 1806 cuando se dividió el país y una en 1807”.

UNA LUCHA EN DOS TIEMPOS

En el nombre de dios todo poderoso. Nos el Pueblo de los Estados de Venezuela, usando de nuestra Soberanía, y deseando establecer entre nosotros la mejor administración de justicia, procurar el bien general, asegurar la tranquilidad interior, proveer en común a la defensa exterior, sostener nuestra Libertad e Independencia política, conservar pura e ilesa la sagrada religión de nuestros mayores, asegurar perpetuamente a nuestra posteridad el goce de estos bienes, y estrecharnos mutuamente con la mas inalterable unión, y sincera amistad, hemos resuelto confederarnos solemnemente para formar y establecer la siguiente Constitución, por la cual se han de gobernar y administrar estos Estados

Preámbulo de la Constitución de 1811, redactado por Juan Germán Roscio y Cristóbal Mendoza

El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana; con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad; en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta la siguiente Constitución”.

Preámbulo de la Constitución de 1999, redactado por Gustavo Pereira

nombres: Juan Germán Roscio (pelo blanco) y Cristóbal Mendoza

T/ Mercedes Aguilar y Carlos Ortiz
F/ Archivo CO-Héctor Rattia

3 Comentarios
jr dijo:

“Sí, claro que fue un texto mantuano y excluyente, como se dice. Pero hay que situar las cosas en su contexto para poder entenderlas.” y darles su justo valor histórico… ¿Cuándo comenzaremos a desmitificar la 1ra República ? / “al menos esa Constitución declaró la igualdad, es decir, la condición ciudadana, aunque, por supuesto, mantuvo la esclavitud de la población negra, puesto que los mantuanos eran los dueños de los esclavos”. Es que los negros no podian ser iguales porque eran sub-humanos… Esos actos fueron pura hipocresía y estaban signados por la conveniencia de “avanzar” hacia un sistema político social que sustentara e incrementara sus privilegios…. yendo de un sistema feudal a uno burgués liberal….y pese a todo lo lograron… nomás miremos lo que ha sido Caracas y Valencia, hechas a su imagen y semejanza… Comprender esos hechos en su justa dimensión y significado es vital para sustentar conceptualmente el proceso de cambios que sacude a nuestro país..

jr dijo:

“Sí, claro que fue un texto mantuano y excluyente, como se dice. Pero hay que situar las cosas en su contexto para poder entenderlas.” y darles su justo valor histórico… ¿Cuándo comenzaremos a desmitificar la 1ra República ? / “al menos esa Constitución declaró la igualdad, es decir, la condición ciudadana, aunque, por supuesto, mantuvo la esclavitud de la población negra, puesto que los mantuanos eran los dueños de los esclavos”. Es que los negros no podian ser iguales porque eran sub-humanos… Esos actos fueron pura hipocresía y estaban signados por la conveniencia de “avanzar” hacia un sistema político social que sustentara e incrementara sus privilegios…. yendo de un sistema feudal a uno burgués liberal….y pese a todo lo lograron… nomás miremos lo que ha sido Caracas y Valencia, hechas a su imagen y semejanza… Comprender esos hechos en su justa dimensión y significado es vital para sustentar conceptualmente el proceso de cambios que sacude a nuestro país../

osvaldo marcelli o dijo:

mucho placer me da nuevamente encontrarme con los pensamientos del historiador don Vladimier Acosta. Concuerdo plenamente con su forma de entender la plítica y también la religión; tanto así que actualmente he erscrito un libro polémico que mucho de lo que tengo plasmado en mi libro y en lo que a religión se refiere son pensamientos fidedignos de este famoso historiador venezolano y que yo comparto absolutamente en todas sus partes- Espero que pronto se de a luz mi modesto libro de unas 140-000 palabras.- Saludos a usted profesor Acosta.- Osvaldo marcelli-