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Proyecto de agricultura urbana se arraiga en las zonas populares

En Venezuela funcionan 877 patios productivos que proveen de alimentos a comunidades enteras

5 septiembre 2010

Además de los huertos comunitarios que se se asumen como escuelas agroecológicas en los barrios, hay huertos escolares, que enseñan a las y los niños a cultivar la tierra

En El Algodonal de la parroquia Antímano de Caracas, 54 familias desarrollan los patios productivos donde siembran cilantro, rábano,  pimentón, remolacha, cebollín y tomate. En los patios o en las platabandas de sus casas, instalan unas mesas, construidas con  paletas de madera que desechan las empresas, y allí colocan la tierra en la que crecerán las plantas.

Esta experiencia les ha permitido no sólo abastecer sus cocinas, sino intercambiar productos y fortalecer sus lazos de amistad. En 11 estados del país y en el Distrito Capital se desarrolla el Proyecto de Agricultura Urbana y Periurbana impulsada por la Fundación Capacitación e Innovación para el Apoyo de la Revolución Agraria (Ciara), adscrita al Ministerio  del Poder Popular para la Agricultura y Tierras.

Elvis Zerpa, coordinador del proyecto, explicó que el plan piloto se inició en el Distrito Capital entre marzo y mayo de 2009. Este año se extendió a Miranda, Aragua, Carabobo, Vargas, Cojedes, Portuguesa, Táchira, Barinas, Apure, Falcón y Amazonas. En total son 25 municipios, 56 parroquias y 271 comunidades atendidas. El proyecto se lleva a cabo en tres niveles: patios productivos, huertos escolares y huertos comunitarios.

“En el Distrito Capital el proyecto ha avanzado con más fuerza y tenemos presencia en 21 parroquias. Aún nos falta incluir a San Pedro”, comentó Zerpa.

MÁS QUE HORTALIZAS

En los 877 patios productivos que hay en el país no sólo se siembran hortalizas y frutas, sino que también se pueden criar gallinas y conejos, y producir abono orgánico. Zerpa aclara que “en los patios hay una producción para el autoconsumo familiar y para el intercambio con otras familias. Aspiramos a que la agricultura urbana no sea algo aislado. En espacios que miden menos de un metro cuadrado en adelante podemos practicarla”.

Indicó que en algunas zonas los pobladores han vendido sus productos a bajos precios en ferias
, lo que ha permitido generar un ingreso extra a la familia.

Mientras que los huertos comunitarios son llamados a ser las escuelas agroecológicas en los barrios, porque allí se realizan las capacitaciones, “la gente acude a atender los cultivos de manera conjunta, se realizan las prácticas después que impartimos los talleres”, señaló.

HUERTOS PARA EL APRENDIZAJE

En algunas zonas, la cosecha de estos huertos comunitarios es donada a las casas de alimentación, a las escuelas o a las personas más necesitadas. En otros huertos, parte de la producción se regala y otra se comercializa en las ferias socialistas de agricultura o en los biceabastos. Los recursos obtenidos son reinvertidos en el huerto.

El Ciara, además de aportar la capacitación técnica, entrega los insumos necesarios como semillas y herramientas, y emprende algunas obras de infraestructura. Resaltó que las personas que trabajan en los huertos comunitarios lo hacen de manera voluntaria.

En cuanto a los huertos escolares, Zerpa recalcó que el principal objetivo es que los niños y niñas aprendan a cultivar la tierra. “Si la escuela tiene comedor, la producción se destina a la preparación de los alimentos, de lo contrario, los estudiantes se llevan la cosecha a sus casas”.

Hay 29 huertos escolares, situados en las comunidades en las que se adelanta la agricultura urbana, mientras que los 85 huertos comunitarios “son espacios recuperados, donde por muchos años se utilizaron como botaderos de basura, y que quedan bajo el control del consejo comunal o de las salas de batalla”.

Resaltó que el huerto comunitario de la zona F del 23 de Enero comenzó en una escuela. “Los niños y niñas se enamoraron tanto del proyecto que los padres se interesaron y recuperaron un espacio para ello”.

En las periferias de las ciudades (zonas periurbanas) también comenzó la producción agrícola, Ejemplo de la experiencia son El Junquito, El Algodonal, parte alta de Antímano, zona alta de La Vega y El Valle. “Las zonas altas de Caracas tienen gran potencial agrícola”, apuntó.

Además el Ciara está fomentando la instalación de viveros para plantas ornamentales,
medicinales, forestales y frutales. “Ahora estamos incorporando  la siembra de plátanos, naranjas, limones y mandarinas. El primer vivero lo tenemos en el 23 de Enero, pero se están construyendo en La Sierra  Maestra y en La Cañada de esta parroquia. Se tiene previsto instalar diez viveros en la capital”.

UNA EXPERIENCIA POSITIVA

Orailene Maccarri, vocera del Voluntariado Agrícola José León Tapia, informó que en El Algodonal de la parroquia Antímano hay instaladas 42 mesas productivas donde cosechan pimentón, cebollín tomate y cilantro. También tienen un huerto familiar y uno comunitario. El plan se desarrolla en tres sectores: Colinas de El Algodonal, El Algodonal y Discomoda.

“En el huerto  comunitario hemos sacado tres cosechas de cilantro, lechuga, calabacín y rábano, desde febrero de este año. Aquí interactúa la comunidad y confluyen varios consejos comunales y 10 comunas.

Explicó que hace ocho meses la comunidad inició la agricultura urbana en un terreno abandonado en la entrada de El Algodonal. Sin embargo, hace cuatro años los vecinos se dieron cuenta que era necesario producir sus propios alimentos. “Primero fue una iniciativa comunitaria, sin participación del Estado. Fue un proyecto de vida, en mi caso yo soy del campo, soy llanero del estado Barinas y cuando llegué a Caracas tuve dificultades para hacer mercado porque no conseguía alimentos de calidad y frescos. Los alimentos los manipulan mucho en el proceso de distribución y pierden el sabor que lo enamoran a uno.

Eso nos incentivó a cultivar y compartir la experiencia. Primero hicimos nuestros cultivos de manera individual y luego abordamos un terreno en el hospital de El Algodonal y fue entonces cuando recibimos el apoyo de Ciara hace ocho meses”.Indicó que en Colinas de El Algodonal hay más espacio para sembrar, pero en Discomoda donde hay casas en terrazas se han desarrollado los patios productivos que los vecinos bautizaron como mesas de cultivos organopónicos.

“El proyecto tiene tres fases. Tenemos el autoconsumo familiar, el intercambio o trueque y el precio justo. En el terreno del hospital de El Algodonal estamos recuperando el espacio que se encontraba lleno de monte, allí participan 120 estudiantes de la Misión Ribas”.

PRODUCCIÓN DE CACHAMAS EN PROGRESO

La producción de cachamas en el Distrito Capital comenzó hace cuatro meses en el colectivo Alexis Vive del 23 de Enero. Actualmente hay ocho unidades instaladas: tres están en la parroquia Sucre, dos en el 23 de Enero, una en El Algodonal, otra en Coche y una en La Vega.

Además se construyen plantas de producción de cachamas en Antímano, Baruta, en la parroquia Candelaria, 23 de Enero, El Silencio, Gramovén y Guarenas. “Comenzamos con cachama porque se adapta mejor al sistema de recirculación que utilizamos en los tanques de seis mil litros.

Es una siembra intensiva y da mayor rendimiento porque en cada tanque podemos tener hasta 150 cachamas. La idea del proyecto no es generar ingresos, sino incluir este alimento en la dieta y que puedan adquirirlo en los biciabastos, donde se venden actualmente cachamas pero que la gente no compra porque no la conoce”, dijo Elvis Zerpa.
Las cachamas proceden de las estaciones piscícolas del Gobierno nacional y de productores financiados por el Banco Agrícola. En El Algodonal hay cuatro tanques donde hay 400 cachamas y el plan comenzó en el mes de marzo.

COCINA ITINERANTE

Así como en las comunidades se desarrolla la agricultura urbana, la cocina itinerante avanza en los sectores populares. Marilyn Di Luca, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Nutrición (INN), indicó que en el marco del plan socialista se articulan esfuerzos entre esta institución y el Ministerio de Agricultura y Tierras. El trabajo conjunto comenzó en 2009, específicamente en El Valle, 23 de Enero y Coche, pero no fue sino hasta el pasado 28 de agosto cuando se presentó la primera cocina itinerante, en El Algodonal.

“El objetivo es que la comunidad aprenda a aprovechar los nutrientes de los alimentos que se producen en el proyecto de agricultura urbana y aquellos que se distribuyen en la Red de los Biceabastos para lograr la soberanía y la seguridad alimentaria. La idea es impulsar hábitos alimentarios saludables, no sólo para estar bien alimentados, sino para orientar una cultura nutricional  por la soberanía alimentaria”.

Explicó que el INN orienta y asesora a la comunidad  para la preparación de alimentos y les indica cuál es el aporte nutricional y de energía, así como los vecinos también aportan sus conocimientos en la creación de nuevas recetas. “Se trata de llevar a nuestras comunidades populares un espacio de intercambio de saberes, con el acompañamiento del Instituto Nacional de Nutrición (INN), para llevar recetas de cocina y formas novedosas de preparación de nuestros alimentos para desarrollar una alimentación rica, balanceada y que pueda asegurarle una buena vida a los participantes”, añadió.

Di Luca Apuntó que la cocina itinerante forma parte del proyecto de agricultura urbana y tiene como objetivo “impactar en los patrones de consumo para mostrar cómo, a través de nuestra alimentación y de los productos que cosechan nuestros campesinos, podemos preparar recetas innovadoras que permitan romper el patrón cultural que fue impuesto como es el consumo de comida chatarra y que va en detrimento de nuestro organismo”.

En la jornada que se llevó a cabo en El Algodonal, los asistentes pudieron saborear jugo de parchita con auyama, arroz con sardina y vegetales, y chicha preparada con berenjena.

El ministro Loyo anunció que el programa se desarrollará en las próximas semanas en las poblaciones de Maracay en Aragua, Barquisimeto en Lara y Valencia en el estado Carabobo.

La orientación a la comunidad para la preparación de alimentos contempla la indicación de sus aportes nutricionales y de energía. Al mismo tiempo, se fortalece el interés por asumir  autoabastecimiento como una práctica propia de la  comunidad. “Se han instalado tanques de cachama, que es un pez de río que aporta grasas saludables para el corazón y un porcentaje importante de proteínas. La idea es impulsar hábitos alimentarios saludables, no sólo para estar bien alimentados, sino para fomentar una cultura nutricional por la soberanía alimentaria. Los integrantes de este programa están cumpliendo con lo establecido en la Ley Orgánica  de Seguridad y Soberanía Alimentaria sobre la conformación del voluntariado agrícola”. Dijo Diluca.

T/Janet Queffelec
F/Avelino Rodrígues
Caracas
4 Comentarios
jose ferney gaviria dijo:

guisiera poder ayudar mi comunidad teniendo una siembra de cachama como hago

LUISA VASQUEZ dijo:

TENGO UN AÑO QUE COMPRÉ UN TERRENITO DE 55 MTS HUBIESE QUERIDO MÁS PERO…. YA LO TENGO SEMBRADO DE HORTALIZAS Y PLANTAS FRUTALES PERO NECESITO AYUDA PARA PODER TECHAR MI CASA Y ESTAR MÁS TIEMPO EN ELLA Y ATENDER LO QUE CON TANTO SACRIFICIO HE CONSEGUIDO,,HE TOCADO MUCHAS PUERTAS Y TODO QUEDA EN PROMESAS DE ESTAS HACE YA UN AÑO Y NADA; ENTONCES YO ME PREGUNTO PARA QUE TANTO BLABLA SI NO NOS AYUDAN COMO CREEN USTEDES QUE SE VA A CUMPLIR ESTA PROGRAMA, A DONDE ME TENGO QUE DIRIGIR PARA QUE ME DEN UNAS LÁMINAS Y TUBOS, POR LO MENOS QUE ME LOS CONSIGAN PARA PAGARLOS CON MIS QUINCENAS, TENGO TODAS LAS GANAS DE TRABAJAR EL CAMPO PORQUE ESTO ME ENCANTA,ADEMÁS NO ES MUCHO LO QUE PIDO

yoel granado dijo:

buenas tarde , soy supervisor , de fundaproal( casas de alimentacion ) de estado, zulia, municipio , rosario de perija y machiques de perija ,
me encantaria aplicar los patios productivos en todas las casas de alimenyacion de estos municipios , solo necesito ayuda tecnica , y por supuesto el credito para la misma

jose norbey vargas villanueva dijo:

este comentario lo hago aunque no soy Benezolano, soy Colombiano pero la obra que ejecutan co la comunidad es de admirar, ews de un fondo comunitario muy profundo, donde no se le da pescao a las personas de una comunidad, se les enseña a producir pesca para ser incluido e su menu nutricional, de igual manera se les induce a la creacion de la huerta casera, comunal para incluirse en la dieta nutriccional de aquellos que la producen y puedan vender los sobrantes, para ayudarsen economicamente en su sostenimiento, esto es muy loable, de gran conocimiento cominitario, no siendo mas felicitaciones y sigan ampliando su covertua