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Ambas naciones estrechan vínculos comerciales y políticos

Venezuela y Cuba consolidan hermandad y fortalecen integración latinoamericana y caribeña

19 marzo 2016 | Haga un comentario

En momentos en que la región enfrenta una nueva escalada neoliberal de sectores que pugnan por cambiar la correlación de fuerzas progresistas en el Continente, los pueblos de Bolívar y Martí afianzan una alianza inexpugnable que frenará el avance de la injerencia y la dominación hegemónica

Se celebró en La Habana con presencia del presidente Nicolás Maduro y el Gabinete Económico venezolano, la Reunión de la Comisión Mixta de Alto Nivel Cuba-Venezuela con la finalidad de afianzar y fortalecer los vínculos de cooperación y solidaridad en la actual coyuntura latinoamericana y caribeña.

La República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba reafirmaron su compromiso y voluntad de fortalecer los planes y proyectos que sostienen de manera conjunta para el desarrollo de ambas naciones, así lo manifestaron ambas partes durante la a reunión de seguimiento de la ejecución del Convenio Integral de Colaboración bilateral.

En el encuentro participaron por la parte cubana, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el Ministro de Salud Roberto Morales Ojeda; de Industria Salvador Pardo Cruz; de Energía y Minas, Alfredo López Valdés; de Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, así como el presidente de BioCubaFarma, Carlos Manuel Gutiérrez.

La delegación venezolana de alto nivel estuvo encabezada por al canciller Delcy Rodríguez e integrada por el vicepresidente para Economía y ministro de Industria y el Comercio, Miguel Ángel Pérez Abad; los titulares de Petróleo y Minería Eulogio del Pino, de Salud Luisana Melo, de Agricultura Productiva y Tierras Wilmar Castro, de Agricultura Urbana Lorena Freitez, de Comunicación e Información Luis José Marcano), y el secretario del convenio, Ramón Gordils.

En representación del tren ministerial cubano, Malmierca expresó “estamos convencidos de que ambos países seguiremos trabajando por el bienestar de nuestros pueblos”, al tiempo que recordó que la cooperación entre Caracas y La Habana, vigente desde hace 15 años, se ha ido reforzando y va hacia una nueva era y está en consonancia con los planes de desarrollo de cada país.

Los dos comandantes de América Latina y el Caribe, Chávez y Fidel

MOTOR EN EL CARIBE

Por instrucción del presidente Nicolás Maduro, los catorce motores de la Agenda Económica Bolivariana se coordinarán con la agenda de cooperación Cuba-Venezuela, lo que permitirá resultados en conjunto, así lo dio a conocer la canciller venezolana Delcy Rodríguez, en un balance de la Reunión de la Comisión Mixta de Alto Nivel Cuba-Venezuela que se desarrolló este viernes en La Habana.

Rodríguez explicó que en esta cita “estamos construyendo futuro en las relaciones de hermandad entre nuestros pueblos y países. Es para nosotros más que un orgullo encontrarnos acá», señaló.

Rodríguez calificó el encuentro como una refundación de la agenda y el inicio de una nueva era en las relaciones bilaterales hacia un plan 2016-2030 “con el espíritu de esos dos gigantes, Chávez y Fidel, que sellaron esta unión Cuba-Venezuela, la cual trasciende la cooperación económica que ha llevado bienestar a nuestros pueblos, ha llevado progreso”.

La Agenda Económica Bolivariana cuenta entonces a partir de ahora, con un motor en El Caribe que impulsará el desarrollo productivo de la Patria para trascender a la economía rentista.

Maduro: "Seguimos consolidando la hermandad profunda entre nuestros pueblos"

EL FUTURO DE DOS REVOLUCIONES

A su arribo a La Habana, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, resaltó la importancia de este evento “para seguir consolidando la hermandad profunda entre nuestros pueblos y nuestras dos revoluciones”.

Resaltó que el objetivo principal del encuentro, es fortalecer el plan de cooperación y trabajo conjunto para el 2016, además de desarrollar una visión a largo plazo que permita “construir, en base a las agendas de hoy, los proyectos para las generaciones que se están levantando”.

“Venimos a hacer una propuesta de visión a largo plazo 2016-2030, que incluya estructuralmente toda la cooperación económica, financiera, energética, la estabilidad en el desarrollo de nuestros países y de nuestra región, la visión del ALBA como gran región de desarrollo compartido económico, social, cultural”, concluyó el Jefe de Estado venezolano.

COMBATIENDO PRESIONES Y AMENAZAS

En víspera de su visita a América Latina y el Caribe, el presidente estadounidense Barack Obama dio unas declaraciones donde expresó sus puntos de vista sobre las relaciones con los países de un territorio que durante muchos años fue considerado el patio trasero de EEUU.

De Cuba expresó que espera que “poco a poco la gente entienda que la transformación va por buen rumbo. Se ha hablado muy abiertamente en cuanto a las violaciones a los derechos humanos que se habrían cometido en otrora. Desde EEUU presionamos para que haya libertad plena en Cuba”.

De Venezuela resaltó en clara actitud de injerencia, la “necesidad de un cambio de gobierno”. Sin dudas, tal y como siempre lo aseguró el Comandante Hugo Chávez, fundador junto a Fidel Castro del Convenio Cuba-Venezuela y de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de la Nuestramérica (ALBA), la consolidación de la integración de las naciones libres y soberanas es la única fórmula para frenar las pretensiones hegemónicas del imperialismo en la región.

Cuba se incorporará a la Agenda Económica Bolivariana

UN MODELO DE SOLIDARIDAD, COOPERACIÓN E INTEGRACIÓN

La solidaridad de Cuba socialista con los pueblos es legendaria. Sus médicos, sus educadores, sus técnicos, han recorrido el mundo para llevar esperanza a varios países en momentos difíciles: crisis humanitarias, guerras, catástrofes y desastres naturales. El carácter internacionalista de su Revolución es reconocido en el ámbito mundial: Cuba tiene en la actualidad más de 38 mil colaboradores en el área de salud trabajando en 66 países, primordialmente en América Latina, África y Asia, como parte de sus misiones de cooperación médica que comenzaron en 1963 y fueron transformadas en 1998 en su famoso y reconocido “Programa Integral de Salud” (PIS).

Cuando en Venezuela se produjo en 1999 el cambio político denominado la Revolución Bolivariana, con la llegada del Comandante Hugo Chávez a la Presidencia, se inició un diálogo fraterno con la hermana nación caribeña. Al principio, solo se trataba de una afinidad entre dos líderes revolucionarios, Fidel Castro y Hugo Chávez, que el 30 octubre del 2000 firmaron el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela.

En el año 2003, y luego del golpe de Estado fracasado contra Chávez, surgió como un esfuerzo conjunto entre Venezuela y Cuba, la primera Misión denominada Barrio Adentro, con la finalidad de llevar salud a sectores marginados que nunca habían recibido atención sanitaria. Ya se había contado con la experiencia de la solidaridad cubana en materia de salud tras el deslave que asoló en 1999 a la población del estado Vargas.

Desde esa fecha hasta nuestros días, la Misión Barrio Adentro, cuenta con el apoyo de 31 mil médicos y médicas y trabajadores de la salud cubanos en nuestro país y ha proporcionado cerca de 500 millones de consultas médicas gratuitas a todos los habitantes del territorio nacional, según las estadísticas sanitarias que se desprenden de manera oficial tras casi una década de desempeño. Pero más allá de las cifras, su efectividad se siente en los índices sanitarios del país con la disminución de la mortalidad infantil, que para 1998 se ubicaba en 21,4% y en la actualidad ronda el 13%, y la esperanza de vida de la población que en el mismo período aumentó de 71 a 73 años.

Del área de salud, se abarcaron otras de especial interés para el Gobierno Bolivariano. Unas 26 instituciones del Estado cubano participan en las llamadas Misiones en Venezuela, los programas sociales (Barrio Adentro, Robinson, Vivienda, Mercal) que han mermado cuantiosamente la gran deuda social acumulada por los gobiernos de la socialdemocracia.

En 2004, y a raíz de una propuesta realizada en 2001 por el presidente Chávez durante la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, los mandatarios de Cuba y Venezuela decidieron firmar los protocolos oficiales para el nacimiento de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en un intento por proponer “un modelo de desarrollo independiente con prioridad a la complementariedad regional que permita promover el desarrollo de todos y fortaleciera la cooperación mediante el respeto mutuo y la solidaridad”.

Al principio, solo Cuba y Venezuela apostaron por esta iniciativa, pero más tarde, con los importantes cambios políticos sucedidos en América Latina que llevaron al poder a líderes progresistas, la ALBA evolucionó hasta consolidarse como un bloque de cooperación que dio cabida a un giro en las relaciones geopolíticas en todo el hemisferio y que hoy es un modelo que ha demostrado su efectividad para combatir los embates de la crisis capitalista. En la actualidad, 8 países: Venezuela, Cuba Bolivia, Nicaragua ,Dominica ,Ecuador, San Vicente y Las Granadinas, Antigua y Barbuda, conforman este modelo de integración que ha cambiado su nombre en Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA – TCP).

No se puede hablar de la cooperación Cuba-Venezuela sin hacer referencia a las transformaciones que la misma ha generado en el Caribe y en Suramérica. Con el espíritu de solidaridad que albergan los vínculos del intercambio cubano-venezolano, emergieron los denominados Proyectos Grannacionales del ALBA, entre los que destaca el de Alfabetización y Postalfabetización cuyo mérito es indiscutible: la zona ALBA es el primer eje regional suramericano y caribeño libre de analfabetismo certificado por la UNESCO.

Los beneficios de los fuertes nexos de integración entre Cuba y Venezuela, los han recibido miles de latinoamericanos de naciones que no forman parte de la ALBA a través de proyectos de cooperación conjunta como la Operación Milagro, cuyo objetivo es la erradicación de enfermedades oculares que pueden prevenirse o curarse en toda la América Latina. La Operación Milagro tiene una meta trazada de operar gratuitamente a seis millones de personas en un lapso de 10 años.

Este tipo de cooperación que se ha extendido de manera extracontinental con algunos pueblos de Asia, Europa y África, es incomprendida por el sistema internacional existente donde no se concibe que la ganancia sea el bienestar de las personas y no las divisas.

El factor de la solidaridad en las relaciones bilaterales entre Cuba y Venezuela, no solo es el motor para resolver problemas comunes y específicos, dentro y fuera de las fronteras, ha sido el combustible para afianzar la causa socialista y el diseño de una nueva política exterior a la izquierda de la Casa Blanca en América Latina.

No ha sido poca la influencia del binomio político Cuba- Venezuela, en la nueva postura que los países adoptan ante los entes hemisféricos controlados por el Departamento de Estado de EEUU, como la Organización de Estados Americanos (OEA). En ese terreno, antes dominado políticamente por EEUU, los miembros de la ALBA como bloque han condenado y señalado la responsabilidad norteamericana en el golpe de Estado en Honduras en 2009; han condenado el bloqueo a Cuba y su aislamiento en este organismo; y han cuestionado la institucionalidad hemisférica manejada por la derecha latinoamericana; han elevado críticas y propuestas comunes ante el sistema de las Naciones Unidas.

El impulso de la ALBA sin duda alguna sentó un precedente para la consolidación de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, cuyo Tratado entró en vigencia jurídica en 2011 y que abarca 12 Estados, 3 de los cuales, Venezuela, Ecuador y Bolivia, además integran la ALBA. También abonó el camino para la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), sin EEUU, ni Canadá.

El estudio futuro de la cooperación y la solidaridad entre Cuba y Venezuela, dará pistas para el rediseño de las relaciones internacionales en el continente latinoamericano con una nueva institucionalidad no tutelada por EEUU, en un espacio regional posthegemónico.

T/Modaira Rubio
F/Archivo CO

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