Quieren quitarles a niñas y niños el temor a “las tres Marías”|Textos de la Colección Bicentenario defienden la libertad de pensamiento

América Bracho y José Azuaje

La frase “tallo de hierro” es una buena forma de describir a la profesora América Bracho. Es tallo por lo delgada, pero quien crea que la profesora, por pequeña y flaquita, es débil o vulnerable, se equivoca de plano. Es hierro por su carácter, pero también por su palabra.

Coordinadora (con el respaldo de un equipo de más de 30 personas) de los textos de ciencias sociales de la Colección Bicentenario del Ministerio del Poder Popular para la Educación, Bracho asegura a madres y padres que no hay nada que temer de los 35 millones de textos que distribuye gratuitamente el Gobierno Nacional; resalta que, por el contrario, responden a lo que muchas y muchos docentes plantearon durante años. Cabe destacar que esta no es su primera experiencia como creadora de libros para niñas, niños y adolescentes; en el pasado hizo algunos editados por Colegial Bolivariana (COBO).

“Los libros nuestros tienen un fundamento: la educación bolivariana, que es el árbol de las tres raíces: Simón Rodríguez, Luis Beltrán Pietro Figueroa y Belén San Juan”, enumera, y cita también al paradigma de la educación popular que es Paulo Freire.

“La orientación que se le da a la educación bolivariana es liberadora”, y pretende “desarrollar el pensamiento crítico. Su fundamento y su didáctica están en el diálogo horizontal, en el que el docente no es la autoridad máxima que manda y lo que dice es santa palabra”.

Con los libros se busca “la libertad de pensamiento”, reitera. Son democratizadores, no impositores: “Aquí no impone nadie”. Los puede usar cualquier niña, niño o adolescente, sea cual sea la posición política de su familia, insiste. “A quien tenga alguna duda, que los lea” y se forme su propio criterio, propone.

La conversación con el Correo del Orinoco transcurre en “la pecera”: un espacio abierto en el MPPE donde corre la brisa y se puede ver el sol brillar. Deyanira Urbáez, coordinadora logística de la sala de diseño de la Colección Bicentenario, va y viene con los textos que le piden Bracho y José Azuaje, docente de física y coordinador de la serie de ciencias naturales.

EL PUEBLO APARECIÓ

“Mi caso es especial”, dice Bracho de entrada. Recuerda que no fue el ministerio el que le pidió a ella los libros, sino que ella y otra profesora (Maruja Taborda) le propusieron al MPPE hacer los textos de cuatro a sexto grado cuando Aristóbulo Istúriz, hoy gobernador de Anzoátegui, era ministro de Educación. “Eso se me ocurrió a mí una noche” al escuchar al comandante Hugo Chávez, relata. Cuenta que trabajaron de día y de noche, y que entregaron el de cuarto grado, e inmediatamente les pidieron el de quinto. “Nosotros le donamos esos libros” al Estado, refiere.

Cuando el MPPE decidió hacer la Colección Bicentenario “me llamaron, me hablaron del proyecto y empecé a organizar los equipos”, con gente “que tuviera el manejo de la geohistoria”. De acuerdo con sus cuentas trabajó con más de 30 personas para hacer 6 textos de primaria y 9 de bachillerato en ciencias sociales.

-¿Qué pensaba usted que necesitaban saber nuestras niños, niños y adolescentes?

-En primer lugar, la verdad. Acá se dice lo que otros libros omiten: las verdades que no les convienen.

Bracho recurre a un ejemplo: “La Independencia no la hizo Simón Bolívar solito, pero el pueblo no aparece para nada en los textos escolares”. Lo cierto es que el Libertador triunfó porque “metió al pueblo. ¿Quiénes hacen la historia? Los pueblos. Las dirigen los líderes, pero triunfan con el pueblo”.

-¿A qué atribuye la omisión del pueblo?

-A un factor ideológico, porque toda educación lo tiene. Toda la educación es un acto político e ideológico.

Aun cuando es un dato real que la lucha armada contra los gobiernos de la época marcó la década de 1960, prácticamente ningún texto hablaba abiertamente sobre ese tema. “Esa es una verdad histórica y no se puede ocultar. Debe estar en los libros, y está”, incluidos hechos como los allanamientos a las universidades perpetrados por los regímenes. “La historia no es solamente contar guerras y triunfos”, acota.

SIN TERGIVERSACIONES

En los viejos textos se mostraba a Cipriano Castro como un dictador; en los de la Colección Bicentenario se lo presenta como un Presidente nacionalista, que tuvo que enfrentarse al bloqueo impuesto por las potencias en 1902; como un hombre derrocado por los intereses de las trasnacionales.

Bracho sostiene que la historia de la Cuarta República no se tergiversa. A los presidentes “se les reconocen cosas que hicieron”, como las obras públicas, el primer paso hacia la nacionalización del petróleo. “Todo eso está reconocido, pero se dicen todos los errores también, porque eso es histórico”.

En los textos de segundo y cuarto año se plantea, por ejemplo, que en Venezuela comenzaron las desapariciones forzosas como práctica de Estado impuesta por los gobiernos de los años 60 d el siglo XX.

El asunto de las clases sociales anteriormente se nombraba, pero sin razonamiento histórico; no se respondía cómo y por qué aparecieron. Ahora se cuenta. “Todo es irrebatible”, asegura. “Todo está basado en obras que están citadas en la bibliografía. Son obras de sociólogos y de historiadores actuales”, destaca.

La acción de la dirigencia de Acción Democrática y sectores militares contra el gobierno de Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre de 1945, fue expuesta siempre como “la revolución de octubre”. En los libros elaborados por la profesora Bracho y su equipo se le da el tratamiento de golpe de Estado “porque eso fue un golpe de Estado”, no una revolución, argumenta.

A Rómulo Gallegos, presidente derrocado en 1948, se lo valora más, no solo como novelista, sino como político, y se explica cómo fue el golpe de Estado en su contra. “En el texto de segundo año están los documentos que él hace cuando ya está en el exilio, y acusa a las petroleras directamente”, comenta.

La dictadura de Marcos Pérez Jiménez y la resistencia contra el régimen que impuso se exponen de manera más completa. “En casi todos los libros de antes las víctimas eran de Acción Democrática”, al igual que la resistencia, apunta Bracho. En la Colección Bicentenario “se dicen las verdades” y se reivindica el Partido Comunista de Venezuela, que cumplió un rol fundamental en la lucha contra Pérez Jiménez. La maestra es una de las protagonistas de la época; nacida en 1928, tenía poco más de 20 años cuando le tocó luchar por la libertad contra el régimen perezjimenista.

El Pacto de Punto Fijo no se registra de la forma borrosa del pasado, sino como un acuerdo que comenzó en Nueva York y que dejó fuera al PCV, aun cuando la tolda del gallo rojo batalló contra la dictadura. “Es la verdad histórica”, manifiesta.

Las visitas del presidente estadounidense Richard Nixon (1958) y del comandante Fidel Castro (1959) son reseñadas en los textos. “Eso demostraba ya como iban a ser los resultados de las elecciones” que ganó el líder de AD, Rómulo Betancourt, en 1959.

-¿Cómo se trata la figura de Betancourt?

-Con respeto, porque hay que reconocerle que fue un gran líder que cometió errores.

En los libros usados anteriormente “nunca se incluían los allanamientos a las universidades” perpetrados en los años 60, 70 y 80, pero “eso es verdad”, realmente ocurrió. Al presidente Raúl Leoni (que gobernó desde 1964) también se lo describe “con la verdad histórica”.

El Caracazo se cuenta como una rebelión popular. El golpe de Estado de 2002 se registra como sucedió, con grandes marchas bolivarianas y opositoras; también se describe la autojuramentación de Pedro Carmona Estanga, el 12 de abril de 2002, con el decreto que echó por tierra todo el Estado de derecho del país. “Hay un crítico que dice que eso no tiene por qué aparecer porque eso todavía no es historia. Yo le respondo que eso no es verdad, que sí existe la historia reciente” que no está en la historiografía, sino escribiéndose.

CIENCIA CON CONCIENCIA

José Azuaje encabezó el equipo que elaboró los textos de ciencias para primaria y bachillerato. Cuenta que la primera etapa -de preproducción- comenzó entre 2010 y 2011, con una sistematización de las investigaciones relacionadas con el área de ciencias naturales. “Es un equipo formado por docentes, docentes investigadores” y maestras y maestros de aula que apoyaron en la adaptación del lenguaje.

Con todo ese trabajo se propuso “un proyecto curricular”, con los contenidos que se podrían desarrollar en el área de ciencias naturales. El resto del esfuerzo fue asumido por el equipo de diseñadoras, diseñadores, ilustradoras, ilustradores, diagramadoras y diagramadores del despacho educativo. De ese primer momento surgieron los libros de primaria. “En una segunda etapa, en el año 2012, en 2013, se escribieron los siete libros de educación media con un grupo más amplio” que llegó a sumar 45 personas de “todas las áreas del conocimiento en el área de ciencias naturales; es decir, en biología, física, química, ciencias de la tierra, fundamentalmente, para mantener y desarrollar el enfoque interdisciplinario”.

La propuesta editorial de los libros de ciencias naturales “trata de romper con el esquema tradicional de los libros de texto en esas áreas”, refiere Azuaje, quien destaca el amplio desarrollo de “la pedagogía y la didáctica de la educación científica en el ámbito mundial, en el ámbito latinoamericano, y en el ámbito nacional”. Pero esos aportes anteriormente no eran sumados: “Los resultados de esas investigaciones no eran incorporados en las líneas editoriales; es decir, los libros se seguían haciendo de la misma manera desde hace 40, 30 y 20 años atrás, y en todo ese periodo de tiempo hubo un gran avance en la conceptualización y la praxis de la educación científica, y eso en todos los niveles y en todos los ámbitos”.

Por ello, lo primero que se propuso el equipo a cargo del área de ciencias naturales de la Colección Bicentenario fue no reproducir “los mismos males que las líneas editoriales tradicionales han venido desarrollando”, y que estimula “el aprendizaje por repetición, por memorización” en lugar del razonamiento y los procesos.

PENSAR CON CABEZA PROPIA

En cambio, contrasta Azuaje, en la Colección Bicentenario se adoptaron tres posturas: una, el humanismo científico, que vincula el saber con el contexto sociohumano y socioproductivo y promueve relaciones de hermandad entre los seres humanos y de los seres humanos con la naturaleza. “Eso es lo que nosotros concebimos como una educación crítica y liberadora”.

Otra es la pedagogía crítica y liberadora, que significa “tener la posibilidad de desarrollar en la ciudadanía unas potencialidades que le permitan empoderarse de la realidad” y determinar “qué es lo éticamente correcto, qué es lo humanamente justo, y qué es lo ecológicamente sustentable”, para tomar decisiones sobre la forma “en que se relaciona con los demás, y con la naturaleza”. Esa pedagogía crítica lleva a problematizar la realidad y transformarla: “Es decir, la necesidad de transformar aquellas relaciones que el ciudadano crítico establece que no están funcionando de manera adecuada”.

El tercer aspecto es “una didáctica centrada en procesos”, con “un planteamiento bastante novedoso”, detalla. De acuerdo con Azuaje, “la mayoría de los libros tradicionales centran su didáctica en los contenidos, en el manejo y retención de los contenidos. Nosotros planteamos una integración de los contenido con procesos”. Procesos que son las actividades que aparecen en todos los textos, los de primer grado y los de quinto año.

Las actividades “lo que quieren es promover que las y los estudiantes piensen científicamente, puedan desarrollar un pensamiento crítico, científico” y que puedan “expresarse científicamente, tanto de la forma oral como de la forma escrita, pero también puedan participar de procesos fundamentales de las ciencias en la investigación, la creación, la innovación”. Y también “que el niño o la niña tengan la oportunidad de reflexionar críticamente sobre esos contenidos y esos procesos”.

Lo importante, opina el docente, es que las pequeñas y los pequeños entiendan por qué la ciencia es importante para sus vidas. “Esa es una pregunta que los niños y las niñas nos han hecho siempre a los maestros: ¿Para qué me sirve lo que tú me estás enseñando? ¿Para qué me sirve la matemática o para qué me sirve la física, o para qué me sirve la química? Nosotros estamos tratando de no dejar esa respuesta de forma vaga”, expresa Azuaje.

-¿Y qué respuesta les da?

-La respuesta que les estamos dando es esa integración, cómo los libros se pueden vincular con tu vida. Y eso es desde primer grado hasta quinto año.

HABLAR SOBRE CIENCIA DESDE LA INFANCIA

Con la Colección Bicentenario la ciencia está presente, incluso, en primer grado. El profesor José Azuaje replica a quienes los critican o dicen que son “superficiales” que solo el de cuarto año, Energía para la vida, consta de dos tomos de 288 páginas cada uno.

En cuarto grado, por ejemplo, “estamos colocando unos contenidos que jamás habían sido tratados”, como “el estudio del átomo y de la célula, el mundo de lo pequeño”, con las adaptaciones pedagógicas y didácticas. En sexto grado se plantea la noción de salvar el planeta para que niñas y niños “puedan desarrollar una conciencia ecológica, sustentable, armoniosa, en su relaciones con el mundo natural”.

En los de educación media se trabajan “de manera interdisciplinaria cuatro áreas del saber”: la física, la química, la biología y las ciencias de la tierra. En primer grado se habla de física sin nombrar la física. Uno de los temas es “la alegría del movimiento”, en el que se trabajan “algunos conceptos básicos que para un niño de primer grado es importantes reconocer”, como el movimiento en su entorno, si es lento o rápido, el movimiento en el juego.

Los textos no están concebidos “para que la niña o el niño memoricen y repitan como lorito una cantidad de definiciones, sino para que aprendan haciendo, aprendan participando. Y eso es lo que nosotros hemos llamado un proceso de investigación, creación o innovación. Y eso se puede desarrollar hasta en un niño de primer grado”.

-¿Qué cambios implica para la docente o el docente?

-Implica un cambio porque el docente tiene que tener en este caso una actitud y una mentalidad mucho más abierta a la participación, más abierta hacia la creatividad. También el docente tiene que reconocerse como un investigador nato.

T/ Vanessa Davies
F/ Miguel Romero

saludos cordiales, es una buena oportunidad de extender nuestro proyecto a los padres y representantes que por X razones no pueden tener a sus hijos o familiares en las instituciones publicas.
la recomendación es para que sean publicados también en formato PDF, de esa forma se simplifica y ayuda
a un inmenso numero de compatriotas
para todos los distintos niveles de la Educación de nuestra única he invaluable patria querida.
ojo con fácil acceso

sin mas por los momentos
el éxito esta seguro 100 %

  • INFLUENCIA DISOCIATIVA OMEDIOS APSIQUIS! HUMANA!
    enVERDAD!
    ALARMANTE!!
    ESTADO!
    debeTOMAR!
    URGENTISIMAS!
    MEDIDAS!

  • Está muy buena esta nota..LES FELICITO, y admito q fue el titular lo me invitó a leerla completa, a ver
    dónde y qué hablaban de ellas..de «las 3 Marías», q en realidad para muchos eran 4..uds NO nombran a
    la SEÑORA de PITÁGORAS. Y aunque a mí me encante la señora de Pita ella es UNA de las María…creo.
    A juzgar por las notas las calificaciones q siempre obteníamos en ella, yo por mi parte rara vez le pegaba
    18 puntos a la señorita, luego Señora de Pita ¡¡MATEMÁTICA!!….Una de las 4 María…..no Marías.

    Y empiezo por ella : MATEMÁTICA, BIOLOGÍA, FÍSICA y QUÍMICA…..porq las demás materias eran PAN…
    pan..pa..ppan comio..¿comio?…si lui…ontiiiacree’ como diría Joselo……Saludos.