Más de 7 mil personas han visto el documental de John Petrizzelli|Tí@s recorre el país para contar la historia de hombres gay que dejaron atrás la juventud

Si tener más de 65 años es difícil para cualquier persona en una sociedad en la que solo “lo joven” es considerado “bello” y “útil”, no lo es menos para un hombre sexodiverso. El documental Tí@s trabaja, por primera vez en la cinematografía venezolana, qué sucede en el país con los adultos mayores gay.

Lo que para el cineasta venezolano John Petrizzelli nació como un proyecto personal por la historia de su tío Ramón, se convirtió en el relato de hombres gay en su sexta, séptima u octava década de vida que hablan sobre los grandes o pequeños combates del pasado y las soledades del presente.

Su tío Ramón murió abandonado a los 80 años. “Decidí hacer una investigación para hacer una película de su vida, una vida muy interesante”, confía, y por qué terminó su vida en soledad luego de haber sido como un dandy. Pero Petrizzelli, en conversación con el Correo del Orinoco, dice que pensó que podía ser un documental muy personal, y tomó la decisión de ampliarlo hacia los adultos mayores sexodiversos.

El documental Ti@s, que se estrenó el 15 de mayo, estuvo dos semanas en Caracas (continúa su exhibición en el Cine Paseo) y ya comenzó su rotación en el interior del país. Ha tenido unos 7 mil espectadoras y espectadoras “y seguimos en cartelera recorriendo el país”, resalta el realizador.

La reacción ha sido muy positiva, tanto del público como de las y los periodistas; ha cosechado una crítica favorable. “Hemos tenido mucho feedback espontáneo de la gente que escribe en las redes. Es gente de lo más diversa; es todo tipo de público que nos escribe, con reacciones muy positivas”.

La diversidad sexual en los adultos mayores no había sido mostrada en el cine venezolano, recalca. En Tí@s se abordan la vejez, la soledad y los procesos que hoy afrontan Ramón, Edgar, Oswaldo, Orlando, Armando, Alfredo y Félix. “Están mirando hacia el futuro y no hacia el pasado”, enfatiza.

CONFIESO QUE HE VIVIDO

El trabajo para Tí@s comenzó en el año 2013. Como parte de la investigación se hicieron más de 100 entrevistas, con el apoyo de Ricardo Hung. Finalmente se decantó por siete.

“La mayoría dieron la entrevista, pero no estaban dispuestos a aparecer en la película por la misma homofobia de los familiares. Hay autocensura. Escogimos a 15 personas que estaban dispuestas a aparecer, y seleccionamos a 7 que fuesen diferentes en su forma de pensar: un costurero de la Cota 905, un intelectual como Armando Rojas Guardia”, ilustra el cineasta.

Los planos muy cerrados, “casi confesiones” de los protagonistas están separados por interludios musicales que acompañan las narraciones: una coreografía de mambo, un baile de joropo, el show de Madame Márgara “con su trabajo actoral y de expresión”. Se recoge, igualmente, el esfuerzo de un activista, Edgar, figura muy importante en las luchas de la comunidad sexodiversa en el país, especialmente en los años 90 del siglo XX.

“Me di cuenta de que era muy importante el tema de la soledad en los adultos mayores homosexuales”, porque “no tienen hijos, no tienen nietos, y si la relación no es buena con el resto de la familia por la misma homofobia familiar o porque el individuo se retrae para evitar el rechazo, entonces están muy solos”. En ellos, analiza, “estaban maximizados los problemas de soledad, aislamiento, el no valerse por ellos mismos, la enfermedad”.

Con el documental, el cineasta quería reflexionar sobre la vejez, la soledad y el aislamiento, así como “la proximidad de la muerte y cómo se siente al estar cerca de la muerte”. Buscaba, según admite, “extrapolar esta problemática hacia los adultos mayores, porque hay personas heterosexuales que también tienen una gran soledad”.

En la realización, Petrizzelli se encontró con personas que podían reírse de las desventajas con “un sentido del humor y un sentido del orgullo personal que marca a esa comunidad”.

RECONOCER EL PATRIMONIO

La obra permitió también abordar las dificultades de las parejas sexodiversas en cuanto a la relación patrimonial, la imposibilidad de tener bienes en común que sean respetados por el resto de la familia, la homofobia que todavía persiste en la sociedad y en las instituciones. “Falta mucho trabajo de base en la sociedad, de cambio de paradigmas, de cambio de conciencia”, subraya, aunque también precisa que hay cambios.

La gira que ha hecho por todo el país, en la promoción del documental, le permitió encontrar comprensión y receptividad hacia la homosexualidad. “Creo que sí hay un avance, sobre todo en los medios de comunicación, pero falta el avance en el aspecto legal, como la unión de parejas del mismo sexo. Ya está la propuesta en la Asambla Nacional y si se aprobara eso permitiría subsanar mucho la situación”, ratifica.

Habla con base en los hechos, ya que en las entrevistas se encontraron con adultos mayores que habían construido un patrimonio con sus parejas, e incluso dejaron un testamento, pero ante la muerte de alguno los familiares aparecían “oportunamente” para tomar esos bienes y desconocer al compañero de vida. Eso contribuye con la soledad y la inestabilidad: no hay garantía de construir una vida juntos”, lamenta.

Sin ser una producción que podría calificarse como activista, el documental -como un carrusel biográfico con varias entre personas del mismo sexo.

HISTORIAS DE REPRESIONES

“Un personaje llamado Celia, quien trabajaba el personaje artístico de la artista Celia Cruz, no pudo ser entrevistado porque no le fue dado el permiso en su trabajo para participar”. En la cinta quien habla es su sobrino, y de él aparecen las imágenes. Pero su imagen es la del afiche de promoción de la película, así que “ganó la batalla mediática”. Con este gesto se hizo, de acuerdo con el realizador, “un reconocimiento a esa identidad desconocida, a esa persona anónima y maltratada, que sufrió mucho como consecuencia de la Ley de Vagos y Maleantes”.

Historias de represiones se cuentan en el documental: las familias que no entendían a estos hombres, que los enviaron a correccionales con la idea de que “eso -la homosexualidad- se curaba”; el abuso de las instituciones, la falta de normas. “El pasado de ellos estuvo plagado de exclusiones, y eso es parte importante del documental, porque también se está haciendo la historia de esa comunidad. La represión familiar era muy importante, al igual que la hipocresía social en las clases sociales más adineradas”, grafica.

La obra contó con el apoyo de la Villa del Cine, que “creyó en la historia, creyó en el proyecto” y “nos apoyó desde un principio”, agradece Petrizzelli. En la institución “hubo coraje de apoyar algo así, porque es una película que no todos apoyarían. Y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) nos respaldó con la promoción y el lanzamiento”, reconoce.

Por ahora el realizador no tiene planeado hacer nada con el material de las entrevistas que concretó para el documental. Pero con Petrizzelli, una mente inquieta y siempre con el cine entre ceja y ceja, todo es posible.

JUNIO Y JULIO SERÁN  LOS MESES DEL CICLO DE CINE DE LA DIVERSIDAD

El cineasta venezolano John Petrizzelli también participa en la preparación del noveno Ciclo de Cine de la Diversidad, que comenzará el 12 de junio y se extenderá hasta el 11 de julio con apoyo del CNAC. Se efectuará a escala nacional, con proyecciones en las comunidades, en las universidades, en cines y salas culturales (alrededor de 15 salas).

En la muestra participarán más de 20 películas, entre documentales y ficción, detalla Petrizzelli. Dispondrá de más de 10 sedes en el territorio nacional y ofrecerá la novedad de una sede en el exterior: Panamá.

“Este año está previsto proyectar películas en un sauna gay, en el estado Mérida. Son películas que conciencian sobre el VIH, sobre las infecciones de transmisión sexual, que dejan un mensaje de prevención”, anticipa el realizador.

Este es un ciclo de cine “para todo el mundo, en el que se tocan temas como la discriminación”, aclara el cineasta. En las cintas se abordan temas como la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, la represión del franquismo -años 50 y 60- contra los homosexuales (en el documental Testigos de un tiempo maldito) y se mostrará el documental de Petrizzelli, Tí@s. En el Ciclo de Cine también se presentarán unos seis cortos nacionales.

Si se trata de dar su opinión personal, el cineasta hace su propia lista: “Hawái (Argentina), Caída libre (alemana), La partida (cubana), Elena sin rollos (estadounidense). Estas me impactaron”.

Las obras, en el caso de Caracas, se expondrán en Cinecelarg3 como sede principal, la UCV, la UBV, Colegio Universitario de Caracas. En el interior del país podrá ser disfrutado en Maracaibo, Barinas, Mamporal, Porlamar, Anaco, San Cristóbal, Valencia y Mérida, entre otras ciudades.

ENAMORAR AL PÚBLICO DE LOS DOCUMENTALES

“No es fácil hacer taquilla para un documental”, pero con Tí@s “estamos llegando a la cifra máxima que alcanzó el último documental que se estrenó este año: Hay alguien allí”, asevera el realizador John Petrizzelli.

El año pasado hubo un boom del cine venezolano, que -según su percepción- estaría en una suerte de bajón.

“La taquilla ha bajado y eso es algo que nos preocupa. Hay una situación económica adversa, que está afectando más al cine venezolano que a los otros”, señala.

Para combatirlo, propone Petrizzelli, hay que trabajar más duro en promoción y lanzamiento, lo que implica “enamorar a la gente”. El público venezolano “no está acostumbrado a ver documental; hay que ir enamorando a las personas”.

T/ Vanessa Davies
F/ Joel Aranguren